Cada 11 de febrero el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha proclamada por Naciones Unidas. Es mucho más que un acto simbólico: es un recordatorio urgente de una deuda histórica. Celebramos a las mujeres que han transformado la ciencia con su talento y, al mismo tiempo, alzamos la voz para que las niñas de hoy no tengan que derribar barreras invisibles para soñar con ser científicas, ingenieras o matemáticas.
Bajo el lema de la UNESCO “De la visión al impacto: redefiniendo las STEM cerrando la brecha de género”, este 2026 nos interpela con claridad: ya no bastan los discursos. Es tiempo de acciones reales, de políticas que funcionen y de entornos científicos que no excluyan a la mitad del talento.
Las cifras siguen siendo contundentes. A nivel mundial, solo un tercio de las personas investigadoras son mujeres. Apenas el 35 % de quienes se gradúan en carreras STEM son mujeres y su presencia en puestos de liderazgo científico continúa siendo alarmantemente baja. En España, aunque se han logrado avances —especialmente en el sector público—, la brecha persiste en el ámbito privado y en áreas estratégicas como la ingeniería y las tecnologías de la información, donde la presencia femenina sigue siendo minoritaria.
La ciencia pierde cuando excluye. Los equipos diversos innovan más, toman mejores decisiones y ofrecen respuestas más completas a los grandes retos de nuestro tiempo: el cambio climático, la salud global, la inteligencia artificial ética o la sostenibilidad. Sin embargo, los estereotipos tempranos, la falta de referentes femeninos, los sesgos en la educación y en el mercado laboral, y los techos de cristal continúan alejando a demasiadas niñas y mujeres del ámbito científico.
Aun así, hay razones para la esperanza. Iniciativas internacionales, redes como 11F en España, programas de mentoría y miles de científicas que rompen moldes cada día demuestran que el cambio es posible cuando hay compromiso.
Este 11 de febrero no basta con aplaudir. Es momento de actuar: apostar por una educación sin estereotipos desde la infancia, impulsar la conciliación real, fomentar el liderazgo femenino en ciencia y exigir a instituciones y empresas que midan, corrijan y rindan cuentas frente a la desigualdad.
Porque la ciencia no entiende de género, pero la igualdad de oportunidades lo es todo. Las niñas no piden privilegios: reclaman su derecho a aprender, investigar y liderar sin límites. Garantizarlo no es solo una cuestión de justicia, sino una inversión imprescindible en el futuro de toda la sociedad.
Luchamos para cerrar la brecha. No por ellas solamente, sino por la ciencia y por un mundo que no puede permitirse perder más talento.
Dra. ASCENSION PALOMARES RUIZ
CATEDRÁTICA
PRESIDENTA DE LA A. EUROPEA “LIDERAZGO Y CALIDAD DE LA EDUCACIÓN”












