En el Carnaval, el aplauso dura unos segundos; el esfuerzo, en cambio, se extiende durante meses. Por eso estos dos reconocimientos, logrados fuera de casa, tienen un valor especial: hablan de constancia, de grupo y de esa seriedad alegre con la que las peñas de Tomelloso se presentan cuando deciden competir.
Malagón: un primer premio que pesa
El triunfo de Harúspices llega en el XIII Concurso de Carrozas y Charangas de Malagón, celebrado ayer. No es un premio menor: en estos certámenes se valora el conjunto, la coherencia visual, el ritmo del desfile y la capacidad de sostener una historia en movimiento, sin fisuras.
Su propuesta bebe del universo de William Shakespeare, con una puesta en escena inspirada en “Romeo y Julieta”. Y ahí está la clave: cuando una idea conocida se convierte en espectáculo propio, sin perder elegancia, es que detrás hay oficio.
Miguel Esteban: podio en un desfile muy competido
En Miguel Esteban, el tercer premio de Los Amigos en la categoría de comparsas no locales llega en un desfile con buena participación: cuatro comparsas no locales, cinco locales y dos grupos, según el balance publicado tras el evento. En un contexto así, el jurado premia lo que ve con claridad en la calle: coordinación, presencia, y una propuesta que se sostenga de principio a fin.
La comparsa tomellosera lo consiguió con “El Secreto de las Profundidades del Mar”, un montaje de estética marina que exige precisión: vestuario, música, coreografía y orden de grupo. Cuando todo eso encaja, el público lo nota antes incluso de que lo diga el jurado.
Antonio Ligero, secretario de la Peña Los Amigos de Tomelloso, confirmó a Cuadernos Manchegos la gran alegría del colectivo por el premio ya que «un tercer puesto tiene un valor especial dentro del trabajo que hay detrás de cada participación». “Para nosotros es una alegría muy grande”, y lo dijo con ese tono de quien sabe lo que cuesta llegar hasta aquí: preparar, ajustar detalles, aguantar el ritmo y no aflojar cuando el cansancio aprieta.
Esa alegría, añadió, viene cargada de una sensación muy concreta: la de ver reconocido el camino. Ligero subrayó que el premio se vive como una mezcla de “alegría” y de recompensa al “esfuerzo” y al “sacrificio”, tres palabras que -en su mensaje- resumen el pulso de semanas de trabajo. Y lo dejó claro: recibir este tercer premio es un motivo de orgullo para la peña.
El secretario insistió en que el reconocimiento no se queda en una cifra ni en una posición, sino en lo que representa para la gente que lo ha peleado.
Con el premio ya en el bolsillo, Ligero finalizó su intervención mirando hacia lo que viene: la calle y el público. “Vamos a desfilar con mucha ilusión y mucho orgullo”, concluyó, adelantando que la Peña Los Amigos de Tomelloso saldrá a su próximo desfile con energía renovada, sonrisa franca y la emoción de quien se siente reconocido.
Lo que estos premios dicen de Tomelloso
Quien conoce el Carnaval desde dentro lo sabe: una peña fuerte no se define solo por el tamaño, sino por su disciplina. Estos resultados confirman algo muy tomellosero: aquí se trabaja el Carnaval con respeto, como un proyecto colectivo donde cada mano cuenta, desde quien cose hasta quien carga, ensaya, coordina o anima cuando aparece el cansancio.
Y eso es el auténtico poderío: no el ruido, sino la constancia que termina brillando.












