Las horas extras trabajadas, pero no pagadas por los empleadores, siguen siendo un abuso habitual que afecta cientos de miles de trabajadores. Se trata de una forma de explotación laboral persistente desde hace décadas y que no se ha logrado reducir en de manera significativa en los últimos años, a pesar de la aprobación de normativa específica como el registro obligatorio de la jornada de trabajo.
Con los datos de la EPA pueden identificarse dos prácticas extendidas de prolongación de la jornada laboral más allá de lo legalmente pactado. La más visible son los 2,49 millones de horas extras no pagadas que cada semana trabajaron de media en España en 2025 un total de 441 mil personas asalariadas. Además, el INE detecta que 928 mil personas asalariadas que trabajaron habitualmente más horas de las que tenían pactadas, sin disponer de datos de que esas horas se pagaran y se cotizaran.
“Desde CCOO exigimos que se cumpla con el registro obligatorio de la jornada de trabajo y que se acabe con este abuso laboral que supondría la creación de 7.500 empleos en Castilla La Mancha” según ha dicho el secretario general Javier Ortega. Cifra, además, en más de 7.000 euros los que cada persona asalariada puede llegar a perder de media al año por las horas extras no cobradas ni cotizadas.
Educación, transporte y almacenamiento, industria manufacturera, comercio, actividades profesionales y administración pública fueron los sectores que concentraron mayor volumen de horas extra no pagadas. En relación a la población asalariada, fueron, por este orden, las actividades relacionadas con el suministro de energía, actividades financieras y de seguros, educación, actividades profesionales e información y comunicaciones.












