Tomelloso da un paso más en la humanización de la atención sanitaria infantil. El Hospital General de Tomelloso ha incorporado un coche eléctrico infantil para acompañar a los niños en su traslado hasta el área quirúrgica de una manera más tranquila, cercana y amable.
La iniciativa permite que, antes de entrar en quirófano, el menor viva ese momento con menos tensión y con una sensación mucho más parecida al juego que al miedo. En un entorno hospitalario donde los nervios suelen aparecer con facilidad, este pequeño gesto tiene un valor enorme: ayuda a suavizar uno de los instantes más delicados para cualquier niño y también para su familia.
La idea nace del propio equipo de la unidad, que llevaba tiempo buscando una fórmula sencilla pero eficaz para aliviar el temor y la ansiedad que muchos pacientes pediátricos sienten antes de una intervención. El objetivo no era solo mejorar el estado emocional de los menores, sino también ofrecer algo de calma a los padres, que suelen afrontar esos minutos previos con una mezcla de preocupación, incertidumbre y angustia.
Gracias a este vehículo teledirigido, los niños pueden realizar el recorrido desde la unidad hasta la puerta del quirófano de una forma más relajada, siempre que su situación clínica lo permita. Ese trayecto, que en otras circunstancias puede hacerse cuesta arriba, se transforma así en una experiencia más amable, más llevadera y menos traumática. A veces, un detalle aparentemente pequeño cambia por completo la vivencia de un paciente.
El coche ha sido posible gracias a la donación realizada por Verónica Pintado, jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología, que ha querido colaborar de forma directa en la mejora de la experiencia hospitalaria de los pacientes pediátricos. Su aportación se enmarca en una visión de la sanidad donde la atención no se limita al tratamiento médico, sino que también cuida el bienestar emocional de quienes pasan por el hospital.
Desde el equipo de Enfermería subrayan que “la humanización es una prioridad y pequeñas acciones como esta ayudan a que los niños se sientan más seguros y acompañados”. La frase resume bien el espíritu de una propuesta que pone el foco en la persona, especialmente en los más pequeños, para quienes el hospital puede convertirse en un lugar mucho menos hostil cuando se les ofrece cercanía, empatía y comprensión.
Con esta medida, el Hospital General de Tomelloso refuerza su apuesta por una atención pediátrica más humana, en la que la tecnología, la sensibilidad y el cuidado emocional avanzan de la mano. Porque, en ocasiones, entrar a quirófano en coche no es solo una anécdota simpática: es una forma inteligente y profundamente humana de empezar a curar.












