Tomelloso ha acogido este miércoles una visita institucional de gran calado en torno a uno de los proyectos empresariales y constructivos más singulares que se están desarrollando actualmente en Castilla-La Mancha. El vicepresidente segundo del Gobierno regional, José Manuel Caballero, ha visitado a las 10:30 horas las obras del Hotel Francisco Carretero, el establecimiento que el Grupo ANRO levanta en la localidad y que se presenta como el primer hotel reubicable de cuatro estrellas de Europa.
En el acto han estado presentes también la delegada del Gobierno de Castilla-La Mancha en la provincia de Ciudad Real, Blanca Fernández; el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, acompañado por varios concejales de su equipo de Gobierno; concejales del PSOE de Tomelloso; la directora de Asuntos Europeos de la Junta, Nazareth Rodrigo; la delegada de Hacienda en la provincia, Inmaculada Jiménez; el diputado regional por el PSOE, Francisco José Barato; la diputada provincial del PSOE, Noelia Serrano, el diputado provincial por el PP, Benjamín de Sebastián y el CEO del Grupo ANRO, Rafael Rodríguez, al frente de la empresa responsable de esta innovadora construcción.
Antes del recorrido por las instalaciones, Rafael Rodríguez fue el encargado de ofrecer a las autoridades una explicación detallada sobre algunos de los aspectos técnicos y conceptuales que hacen de esta obra una iniciativa especialmente llamativa dentro del panorama europeo. En ese primer contacto, el CEO de ANRO puso el foco en el modelo constructivo por el que ha apostado la compañía y en las posibilidades que abre una fórmula de estas características para el presente y el futuro del sector.
Este establecimiento, integrado en el proyecto OGAR Hotel, contará con 24 habitaciones distribuidas en tres plantas y ha sido concebido desde su origen para ser desmontable, reubicable, inteligente y sostenible.
Tras esa primera explicación técnica, la comitiva realizó una visita guiada por las instalaciones para conocer sobre el terreno el avance de la obra. Durante el recorrido, las autoridades pudieron entrar en una de las habitaciones y comprobar de cerca otros espacios del futuro hotel, observando no solo el nivel de ejecución alcanzado, sino también el acabado, la funcionalidad y la concepción global de una edificación llamada a convertirse en referencia. La visita permitió constatar que Tomelloso no está simplemente ante una obra llamativa, sino ante una nueva manera de construir: más rápida, más limpia, más segura y mucho más flexible.
Fue después de ese recorrido cuando llegaron las intervenciones institucionales. El primero en tomar la palabra fue el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, quien quiso comenzar agradeciendo la presencia de los medios de comunicación y de las distintas autoridades del Gobierno regional en una jornada que consideró muy importante para la ciudad. A su juicio, esta visita servía para poner en valor una solución constructiva pionera que, además de nacer en Tomelloso, apunta claramente hacia el futuro. En ese sentido, defendió que este modelo “va a ser el futuro de la construcción y el futuro de la vivienda”, subrayando el orgullo que supone para la localidad haber alumbrado una propuesta de este nivel.
Navarro destacó a continuación algunas de las principales ventajas de este sistema constructivo, especialmente en lo relativo al ahorro de tiempo en obra, la reducción del impacto de las inclemencias meteorológicas y la mejora de la seguridad laboral. Según explicó, buena parte del trabajo necesario para levantar en tiempo récord un hotel de 24 habitaciones se ha desarrollado en fábrica, bajo cubierta y en condiciones mucho más controladas que las de una obra convencional. A su entender, eso no solo aporta agilidad, sino que evita riesgos innecesarios y facilita una mejor organización del trabajo. En sus palabras, este modelo ofrece “garantías no solamente de conciliación de la vida familiar y laboral sino unas garantías en materia de riesgos laborales importantes”.
El alcalde quiso también agradecer expresamente a la familia de ANRO su apuesta decidida por esta iniciativa y, en especial, por haber querido que el primer diseño y el primer hotel de estas características se sitúen precisamente en Tomelloso. Se mostró, además, ilusionado con el calendario previsto y expresó su deseo de que llegue cuanto antes el 1 de mayo, fecha anunciada para la apertura de puertas, así como el 1 de junio, momento previsto para su inauguración. Navarro se mostró convencido de que el proyecto será un éxito, de que dará mucho que hablar para bien y de que contribuirá a generar nuevos puestos de trabajo en la ciudad.
A continuación intervino Blanca Fernández, quien subrayó que para Tomelloso es un auténtico privilegio contar con un sector industrial tan potente como el que representa ANRO. La delegada del Gobierno regional en la provincia de Ciudad Real definió a la compañía como un ejemplo magnífico de lo que significa una empresa industrial cuando decide apostar de verdad por la innovación. En esa línea, puso en valor que lo que hoy puede verse en Tomelloso es el primer hotel reubicable de cuatro estrellas de Europa, una construcción que además suma condiciones poco habituales en un mismo proyecto: ser modular, reubicable, sostenible e inteligente.
Fernández recalcó que la importancia del proyecto no se limita a la construcción industrializada, aunque ese aspecto por sí solo ya sea muy relevante. A su juicio, se trata de una solución que puede ayudar a responder a problemas constructivos tanto actuales como futuros, especialmente cuando la rapidez de ejecución, la agilidad o incluso la posible reubicación de un edificio se convierten en factores decisivos. Pero junto a eso, quiso remarcar también que se está ante un edificio concebido para ser plenamente inteligente y claramente orientado hacia un modelo de residuo cero.
De hecho, uno de los aspectos que más llamó su atención durante la visita fue precisamente la escasísima generación de residuos. La delegada aseguró que no es habitual acudir a una obra en la que apenas se perciban restos propios de la construcción. “No hay más que un poco de cartón”, vino a señalar, aludiendo al embalaje del material instalado. Para Fernández, este detalle representa un salto cualitativo muy importante en innovación y una respuesta real a muchos de los desafíos que sigue teniendo el sector de la construcción.
La representante del Ejecutivo autonómico defendió además que este proyecto sitúa a Tomelloso y a Castilla-La Mancha en el centro de la innovación, la tecnología y la potencia industrial. En ese contexto, recordó la trayectoria de ANRO, una empresa que comenzó como una firma familiar pequeña enfocada al mercado local y que hoy ha logrado trascender fronteras hasta convertirse en una compañía de dimensión internacional. Esa evolución, a su juicio, encaja plenamente con uno de los grandes objetivos del Gobierno regional: impulsar la innovación científica y tecnológica como palanca de desarrollo económico y social.
En esa misma línea, Blanca Fernández recordó que Castilla-La Mancha cuenta con un plan de innovación científica que supondrá el desarrollo de proyectos por valor de 1.300 millones de euros, una cifra que, en su opinión, marcará un antes y un después en la economía regional y también en ámbitos como la educación, la salud y la investigación. En pleno siglo XXI, con retos cada vez más complejos y con una transformación tecnológica en marcha, defendió que apostar por la inteligencia, el talento y el conocimiento es, sencillamente, imprescindible.
La delegada también quiso detenerse en la dimensión turística del proyecto. Subrayó que no siempre es fácil que hoteles de tanta calidad, en este caso de cuatro estrellas, lleguen a ciudades medianas o a entornos rurales. Por eso considera especialmente valioso que una iniciativa como esta nazca en Tomelloso y abra nuevas posibilidades para otras poblaciones con características similares. En una región como Castilla-La Mancha, que apuesta por reforzar el atractivo del turismo de interior, contar con alojamientos pequeños, modernos, eficientes y modulares puede convertirse en una oportunidad de enorme interés.
En ese contexto, Fernández enlazó este proyecto con el buen comportamiento turístico de la provincia de Ciudad Real durante 2025 y defendió que se abren horizontes nuevos para municipios medianos y zonas rurales que quieran disponer de hoteles de calidad sin depender exclusivamente del modelo tradicional de construcción. En el fondo, lo que se plantea aquí es una vía distinta para acercar establecimientos inteligentes, sostenibles y adaptables a lugares donde hasta ahora parecía mucho más difícil hacerlo realidad.
La jornada dejó, en definitiva, una imagen clara y poderosa: Tomelloso no solo está levantando un hotel, sino enseñando una forma distinta de mirar al futuro. Un futuro que pasa por la innovación, por la industria, por la sostenibilidad, por la seguridad laboral, por la reducción de residuos y también por nuevas oportunidades para el turismo y el empleo.
No fue solo una visita a una obra. Fue la constatación de que desde Tomelloso también se puede marcar tendencia, abrir camino y demostrar que las grandes ideas no siempre nacen en las grandes capitales. A veces nacen donde hay visión, empresa, trabajo y valentía para hacer algo diferente. Y eso, precisamente, es lo que se respiró durante toda la mañana.















































































