Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, que está realizando un seguimiento del impacto del conflicto en Oriente Medio sobre los sectores agroganaderos, apunta al azafrán como uno de los cultivos que podría verse revalorizado en el contexto actual. No obstante, la organización subraya que este posible impulso solo será viable si va acompañado de un apoyo decidido por parte de las administraciones, con medidas orientadas a incentivar la producción y fomentar la innovación y modernización del sector, en línea con lo que ya ocurre en otros cultivos como las plantas aromáticas o el pistacho.
En este sentido, Unión de Uniones recuerda que Irán es el principal país de origen del azafrán importado en España y el mayor productor a nivel mundial, ya que concentra alrededor del 90% de la producción global, que se estima en unas 400 toneladas anuales. Frente a ello, la producción española se sitúa actualmente por debajo de los 500 kilos, una cifra que refleja el profundo retroceso del cultivo en las últimas décadas en nuestro país que, a principios del siglo pasado, producía 150 toneladas al año.
La organización explica que esta caída no puede atribuirse a una única causa. Entre los factores que han contribuido al declive se encuentran el carácter estacional del cultivo, la elevada necesidad de mano de obra en un periodo muy corto y su tradicional consideración como actividad complementaria a la renta agraria. A ello se suma la falta de evolución del sector en términos de innovación y apoyo institucional, así como la competencia de azafrán de otros orígenes, con precios más bajos.
Unión de Uniones recuerda que desde mediados de los años 80, la industria y la distribución comenzaron a recurrir a la importación de azafrán, principalmente desde Irán, con el objetivo de reducir costes frente a la producción nacional, más exigente en términos técnicos y, por tanto, más costosa. Este azafrán importado ha sido posteriormente, en muchas ocasiones, acondicionado, envasado y comercializado como producto español, a veces sin una trazabilidad clara, lo que ha generado confusión en el mercado.
Ante la situación actual, la organización considera que el contexto internacional debe interpretarse como una oportunidad para relanzar el sector. “España tiene margen para reactivar un cultivo emblemático y estratégico desde el punto de vista económico, social y cultural”, apuntan.
Para ello, Unión de Uniones insiste en la necesidad de articular políticas públicas que respalden de forma efectiva a un sector que está luchando por mantenerse y crecer. Es lo que ocurre, subraya, con algunos agricultores integrados en la Denominación de Origen Azafrán de La Mancha que, pese a la falta de apoyo estructural, están realizando importantes esfuerzos en materia de sanidad vegetal, innovación y automatización, con el objetivo de adaptar el cultivo a las exigencias actuales. “No se puede seguir trabajando el azafrán como en el siglo pasado”, subrayan.
Por último, la organización hace un llamamiento a las administraciones públicas para que refuercen los mecanismos de control, se garantice una correcta información al consumidor y se eviten prácticas que puedan inducir a error ya que esto contribuirá a poner en valor un producto de alta calidad y con una fuerte tradición en España.












