El IES Francisco García Pavón ha acogido una charla formativa sobre autismo dirigida al alumnado del ciclo formativo de grado medio de Atención a Personas en Situación de Dependencia, una sesión centrada en comprender mejor la condición autista, desmontar prejuicios y acercar al aula una realidad que exige conocimiento, sensibilidad y compromiso profesional.
Bajo la idea de que “para trabajar con personas, primero hay que formarse como personas”, el encuentro puso el foco en la importancia de construir una base sólida de aprendizaje antes de intervenir, acompañar o apoyar a quienes viven una realidad diferente. La formación no se limitó a explicar conceptos: invitó al alumnado a mirar el autismo desde dentro, con respeto y sin etiquetas.
Desmontar mitos para comprender mejor el autismo
Durante la charla se subrayó una idea esencial: el autismo no es una enfermedad. Tampoco implica falta de inteligencia, ausencia de afecto ni una única forma de ser o comportarse. Cada persona autista es distinta, con sus propios ritmos, necesidades, capacidades y maneras de relacionarse con el entorno.
La sesión ayudó a recordar que estar en condición de autismo significa procesar el mundo de una forma diferente. Por eso, acompañar bien a una persona autista requiere algo más que buena voluntad: exige formación, escucha, empatía y una actitud profesional capaz de adaptarse a cada caso.
En este sentido, el aula se convirtió en un espacio de reflexión donde el alumnado pudo acercarse a una realidad que, muchas veces, sigue estando rodeada de tópicos. Como se destacó durante el encuentro, es necesario dejar atrás los mitos y avanzar hacia una mirada más justa, cercana y humana.
Las familias, una escuela imprescindible
El ciclo de Atención a Personas en Situación de Dependencia del IES Francisco García Pavón puso en valor el papel de las familias como parte fundamental del aprendizaje. Desde el centro se reconoce que las familias son, con todo respeto, las grandes conocedoras de sus hijos e hijas y una fuente imprescindible para entender la vida cotidiana de las personas autistas.
Por ese motivo, la presencia de Ana Belén Navarro, presidenta de la Asociación TEAcompaño CLM, tuvo un valor especialmente significativo. Su intervención permitió que el alumnado escuchara una experiencia directa, cercana y profundamente útil para su futura labor profesional.
Cuando una familia entra en el aula y comparte lo que vive, el aprendizaje cambia de dimensión. Ningún manual puede sustituir esa mirada real, ni explicar con la misma fuerza lo que significa acompañar, comprender, esperar, adaptar y respetar.
Una formación que acerca al alumnado a la realidad
El alumnado del ciclo agradeció una formación que le permitió salir de la teoría y mirar de frente la realidad. Este tipo de encuentros ofrece una oportunidad excepcional para entender qué significa trabajar con personas desde el respeto, la colaboración y la responsabilidad.
Conocer la condición autista de la mano de quienes la viven en primera persona ayuda a comprender que la atención no puede construirse desde la distancia. Debe hacerse desde la escucha y desde el trabajo conjunto entre familias, profesionales, centros educativos y entidades sociales.
La charla también reforzó la importancia del trabajo colaborativo. En el ámbito sociosanitario y educativo, acompañar bien implica sumar miradas, compartir información y reconocer que cada persona necesita apoyos ajustados a su propia forma de estar en el mundo.
Agradecimiento a TEAcompaño CLM
El IES Francisco García Pavón agradece la colaboración desinteresada de Ana Belén Navarro, presidenta de TEAcompaño CLM, y de Toñi Lomas, secretaria de la junta directiva de la asociación, por acercar al aula una visión clara, humana y necesaria sobre la condición autista.
Su participación permitió al alumnado ponerse en el lugar de las familias, comprender mejor sus necesidades y reforzar una idea clave: la inclusión empieza cuando se escucha de verdad.
La sesión dejó una enseñanza sencilla, pero profunda: comprender el autismo no consiste en memorizar definiciones, sino en aprender a mirar a cada persona con respeto, sin prejuicios y con la voluntad de acompañarla desde lo que realmente necesita.












