Lola Merino, presidenta nacional de la Asociación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, AMFAR, y diputada regional en las Cortes de Castilla-La Mancha, ha comparecido en Tomelloso para abordar uno de los asuntos que, según ha subrayado, marcará el futuro de la comarca, de la provincia de Ciudad Real y del conjunto de la región: el agua.
Merino, que también es vicepresidenta de la Comisión de Agricultura y Ganadería en las Cortes regionales, ha sido recibida en Tomelloso por la cincejala en el Ayuntamiento de Tomelloso, Eloísa Perales, tras un periodo de convalecencia del que, según se destacó durante su presentación, se encuentra ya plenamente recuperada.

La dirigente agradeció el recibimiento y aseguró sentirse “encantada de volver a Tomelloso”, una localidad que, según afirmó, representa muy bien la importancia del agua para el presente y el futuro del medio rural. “Hablar de agua en Tomelloso, en esta comarca, en nuestra provincia y en nuestra región es hablar del futuro de nuestros agricultores, de nuestros ganaderos, de nuestros regantes, de nuestros pueblos y de Castilla-La Mancha”, señaló.
Merino advierte de un “recorte drástico” en las dotaciones de riego
Durante su intervención, Lola Merino centró buena parte de su discurso en la nueva planificación hidrológica, publicada, según indicó, en el Boletín Oficial del Estado el pasado 28 de noviembre para el periodo 2028-2033.
La presidenta nacional de AMFAR sostuvo que esta planificación supone, a su juicio, un ataque directo al campo castellano-manchego. Según explicó, el documento contempla recortes en las dotaciones de riego, reducción de superficies regables, extinción de derechos de riego y una reconversión forzosa de explotaciones de regadío a secano.
Merino afirmó que detrás de esta planificación “nos quieren condenar a producir menos, a crecer menos y a tener menos oportunidades”. En ese sentido, rechazó que estas medidas se justifiquen únicamente por razones de sostenibilidad o medio ambiente.
“Nos quitan el agua para vivir, nos quitan el agua para regar y nos quitan el agua que necesitamos para crecer y para crear empleo”, declaró.
La dirigente insistió en que la agricultura y la ganadería son actividades esenciales para Tomelloso, Ciudad Real y Castilla-La Mancha, por lo que cualquier reducción del acceso al agua tiene consecuencias económicas y sociales directas. “Si nos quitan la herramienta principal, que es el agua, ¿qué hacemos?”, planteó.
Críticas a García-Page por su gestión del agua
Lola Merino dirigió sus críticas al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, al que reclamó una posición clara ante el Gobierno central y el Ministerio competente en materia de agua.
“¿Dónde está Emiliano García-Page en la defensa de los intereses hídricos de Castilla-La Mancha?”, preguntó durante su intervención.
Merino cuestionó cómo pueden salir adelante las explotaciones agrícolas si se cierran pozos o se reducen las dotaciones de riego. También vinculó esta situación con el futuro de la industria agroalimentaria y la vida de los pueblos.
A su juicio, no se trata solo de un debate técnico, sino de una decisión política. “Detrás de cada hectárea que se pretende dejar de regar hay una decisión política. Detrás de cada joven al que se le va a negar el agua para su incorporación a la agricultura o la ganadería hay una decisión política. Y detrás de cada explotación a la que van a condenar al secano hay una decisión política”, afirmó.
En este punto, Merino señaló como responsables al Gobierno de Pedro Sánchez en Madrid y al Ejecutivo de Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha. Según dijo, “Pedro Sánchez la propone y Emiliano García-Page calla”.
“El agua sigue siendo la gran mentira de García-Page”
La diputada regional fue especialmente crítica con la política hídrica del Gobierno autonómico y aseguró que, después de once años, “el agua sigue siendo la gran mentira de Emiliano García-Page”.
Merino recordó una promesa realizada, según afirmó, en el año 2019 en Pedro Muñoz, donde García-Page habría anunciado la regularización de 1.600 pozos de explotaciones prioritarias. “Estamos en 2026 y los pozos regularizados son cero. Ni uno”, denunció.
Además, advirtió de que los pozos ya regularizados dentro del Plan Especial del Alto Guadiana se encuentran, según su versión, en una situación preocupante porque las concesiones caducan en 2027 y podrían estar abocadas al cierre.
La presidenta nacional de AMFAR también hizo referencia al Pacto Regional por el Agua, firmado con medio centenar de entidades. Según Merino, ese acuerdo “está metido en un cajón” y no se ha traducido en hechos concretos.
“Ha engañado a todas las entidades que firmaron ese pacto regional por el agua”, afirmó.
Reclama infraestructuras, planificación e inversiones
Lola Merino defendió que Castilla-La Mancha necesita una política de agua “clara”, basada en infraestructuras, planificación e inversiones. A su juicio, el agua no puede seguir siendo utilizada como “arma política” ni quedar reducida a declaraciones públicas sin resultados.
“El campo no vive de titulares. Vive de agua”, subrayó.
La dirigente reclamó al Gobierno regional que explique qué posición va a adoptar ante una planificación hidrológica que, según sostuvo, puede llevar a la ruina a muchas explotaciones agrarias.
Merino alertó de que Castilla-La Mancha podría pasar de representar el 58% de las explotaciones agrarias de regadío en España al 34%, lo que, según explicó, supondría que más de la mitad de las explotaciones pasarían forzosamente de regadío a secano.
“¿Lo va a permitir?”, preguntó en referencia al presidente regional.
Defensa del agua para agricultores, ganaderos y pueblos
La intervención de Lola Merino en Tomelloso concluyó con un mensaje de defensa del agua como elemento imprescindible para la supervivencia del campo, el empleo, la industria agroalimentaria y la vida en los municipios rurales.
La presidenta nacional de AMFAR insistió en que el agua es mucho más que un recurso productivo: es, según sus palabras, la base sobre la que se sostiene buena parte del futuro económico y social de Castilla-La Mancha.
Por ello, reclamó una respuesta política firme y una defensa real de los derechos hídricos de la región frente a una planificación que, a su juicio, reduce oportunidades y pone en riesgo el modelo productivo de comarcas como la de Tomelloso.
“Castilla-La Mancha necesita agua, infraestructuras, planificación y hechos. No más titulares”, concluyó Merino.











