Tomelloso (Ciudad Real) volvió a situarse en el mapa industrial de Castilla-La Mancha con la colocación de la primera piedra de forma simbólica de las nuevas instalaciones de Whitewater Group Alpha II, situadas en el Polígono SEPES, un proyecto empresarial que une tratamiento de agua, refrigeración industrial, centros de datos, fabricación modular y empleo cualificado.
El acto, celebrado en Tomelloso, reunió al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; al vicepresidente segundo del Gobierno regional, José Manuel Caballero; al alcalde de Tomelloso, Javier Navarro; al director de operaciones de Whitewater, Rafael Jiménez; a la directora ejecutiva de Spain DC, Begoña Villacís; y al directivo de Whitewater Group, John Knowles.
También asistieron representantes de la vida política local, provincial y regional, entre ellos la directora de Asuntos Europeos, Nazareth Rodrigo, el diputado regional del PSOE, Francisco José Barato, el diputado provincial por el PSOE, José Manuel Bolaños, el diputado provincial por el PP, Benjamín de Sebastián, los ediles socialistas: Victoria García, Amadeo Treviño y la concejala del PP, Eloísa Perales, en una jornada marcada por el calor manchego y por una idea clara: Tomelloso quiso reivindicarse como tierra de industria, inversión y futuro.
Rafael Jiménez destacó que Alpha II fue “un hito muy importante para Whitewater”
Ya en las propias instalaciona de Alpha1, Rafael Jiménez, director de operaciones de Whitewater, fue quien agradeció la presencia de autoridades, colaboradores y miembros del equipo de la compañía. Jiménez calificó la jornada como “un hito muy importante para Whitewater” y explicó que la nueva infraestructura permitió abrir una nueva fase de crecimiento para la empresa en Tomelloso.
Hasta ese momento, Whitewater había desarrollado su actividad en una nave de unos 2.000 metros cuadrados y en otra instalación adyacente, desde donde se habían fabricado productos vinculados al tratamiento de aguas, los sistemas modulares, la refrigeración y las soluciones industriales. Con Alpha II, la compañía buscó ampliar su capacidad productiva y abarcar un mayor volumen de negocio en el sector del tratamiento de agua industrial y de los sistemas de refrigeración, el core business de la empresa.
La nueva planta quedó proyectada sobre una parcela de 10.000 metros cuadrados, con 3.000 metros cuadrados de naves de producción, unos 400 metros cuadrados de oficinas, zonas de almacenamiento interior y exterior, aparcamiento y todos los servicios necesarios para sostener la actividad.
Jiménez subrayó también la rapidez de las administraciones local y regional en la tramitación de licencias, obras y ayudas. Según trasladó, ese apoyo resultó decisivo para mantener firme la inversión en Tomelloso y en Castilla-La Mancha.
La previsión de la compañía situó la finalización de las instalaciones en el primer cuatrimestre de 2027, con el objetivo de comenzar entonces la producción en la nueva planta y mantener activas las instalaciones ya existentes. Para ello, Whitewater planteó reforzar sus recursos humanos, herramientas, infraestructuras y medios productivos.
El director de operaciones tuvo además palabras de reconocimiento para todo el equipo de Whitewater, al que atribuyó el esfuerzo diario que hizo posible el avance del proyecto. Su mensaje dejó claro que el crecimiento no se limitó a la compañía, sino que también alcanzó al tejido empresarial colaborador, al municipio y al conjunto de la región.
Javier Navarro reivindicó a Tomelloso como ciudad industrial y socio fiable
Tras Rafael Jiménez, tomó la palabra el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, quien inició su intervención con una referencia al escritor Francisco García Pavón para recordar que “el verano en Tomelloso no es solamente una estación, sino un estado de ánimo”.
Navarro interpretó la colocación de la primera piedra como una señal de la pujanza económica de Tomelloso. Para el alcalde, descubrir una primera piedra o inaugurar una nueva instalación empresarial fueron siempre gestos que demostraron que la ciudad tenía motivos para recuperar y consolidar su papel como referencia económica e industrial.
El regidor agradeció la confianza de Whitewater Group en Tomelloso y recordó que la localidad siempre había presumido de una potente industria agroalimentaria. Sin embargo, destacó que esa tradición dio paso también a una industria auxiliar muy sólida, especialmente en el sector metalmecánico, del que Tomelloso se mostró especialmente orgulloso.
En este sentido, puso en valor el papel de Mezgar, empresa local vinculada al entorno del proyecto, y destacó la profesionalidad de su equipo humano, capaz de ejecutar grandes proyectos con solvencia, calidad y experiencia.
Navarro también felicitó a la compañía por elegir el polígono Los Portales, conocido en Tomelloso como polígono SEPES. Lo describió como un enclave con ventajas urbanísticas, una ubicación estratégica y una orografía muy favorable para la actividad industrial. Según defendió, Tomelloso se situó como punto intermedio entre Extremadura y Levante, y también entre Madrid y Andalucía.
El alcalde aportó además un dato significativo: durante los últimos tres años se habían adquirido más de 26.000 metros cuadrados en ese polígono, una cifra que vinculó al dinamismo económico de la ciudad y al trabajo municipal para atraer actividad empresarial.
Navarro recordó también que el Ayuntamiento había cedido años atrás una parcela dotacional de 30.000 metros cuadrados para el futuro Instituto Tecnológico del Metal de Castilla-La Mancha, valorada en torno a un millón y medio de euros. Con ello, defendió el compromiso municipal con el sector metalmecánico y con la formación vinculada a la industria.
El alcalde insistió en que el Ayuntamiento de Tomelloso había actuado como un “socio fiable” durante las conversaciones, reuniones y trámites previos. Como ejemplo, citó la aprobación de la licencia de obras y actividad por parte de la Junta de Gobierno Local, un paso que mostró, según dijo, la voluntad de acompañar a los proyectos que generaron empleo, riqueza y oportunidades.
Navarro no esquivó los retos. Habló de los vaivenes económicos, de la inestabilidad internacional y de la dificultad para encontrar mano de obra cualificada. Por ello, relacionó el proyecto con la Formación Profesional Dual y con la adquisición municipal de una parcela de 1.100 metros cuadrados para ampliar el instituto de FP y responder a las necesidades de nuevos ciclos de grado medio y superior demandados por la industria.
El alcalde cerró su intervención agradeciendo de nuevo a Whitewater la elección de Tomelloso y el papel de Mezgar como punto de partida. Su mensaje final fue de colaboración para que el proyecto trajera empleo, riqueza, nuevos servicios y más actividad industrial.
Begoña Villacís situó los centros de datos como “la infraestructura del futuro”
La tercera intervención fue la de Begoña Villacís, directora ejecutiva de Spain DC, quien agradeció la invitación y reconoció la importancia de la política local en la gestión de iniciativas empresariales. Villacís explicó que, pese a tener una agenda complicada, quiso estar en Tomelloso para acompañar un proyecto que definió como singular.
Para Villacís, Whitewater fue una empresa distinta porque supo entender antes que otros que, en el mundo de los centros de datos, el agua y la sostenibilidad no eran solo un problema, sino una palanca de crecimiento. Ese enfoque, señaló, situó a la compañía en la vanguardia de un sector llamado a marcar las próximas décadas.
La directora ejecutiva de Spain DC defendió la colaboración público-privada como una herramienta esencial para construir un país con futuro. Frente a la polarización política y a lo que describió como “baja política”, contrapuso actos como el celebrado en Tomelloso, donde administraciones y empresas trabajaron en proyectos de largo recorrido.
Según explicó, mientras parte del debate público se quedó atrapado en la pelea diaria, en Tomelloso se puso la primera piedra del futuro de Castilla-La Mancha. Para ella, la valentía política consistió en no esperar de forma pasiva a que llegaran las oportunidades, sino en salir a buscarlas.
Villacís comparó este momento con el impulso que Aragón dio en su día al sector de los centros de datos. Recordó que aquella comunidad se convirtió en un territorio reconocido incluso en Silicon Valley gracias a decisiones políticas tomadas con visión de futuro. Y afirmó que ahora también empezó a escucharse hablar de Castilla-La Mancha como un lugar con capacidad para atraer esta industria.
La representante de Spain DC lanzó una de las frases más potentes del acto: “los centros de datos son la infraestructura del futuro”. Los comparó con los puertos y el ferrocarril de hace dos siglos, porque serán las infraestructuras por las que circulará la economía digital.
Villacís explicó con lenguaje sencillo que un centro de datos hizo posible acciones cotidianas como enviar un WhatsApp, hacer un Bizum, teletrabajar, guardar fotografías, alojar correos electrónicos o desarrollar inteligencia artificial. Y resumió esa idea con otra frase de impacto: “la nube tiene código postal”. Es decir, internet no fue algo invisible ni abstracto: necesitó suelo, energía, refrigeración, seguridad, agua, tecnología y territorio.
En su intervención también introdujo la idea de soberanía digital. En un contexto geopolítico complejo, defendió que Europa necesitó infraestructuras físicas dentro de sus fronteras y que el botón de encendido y apagado de la economía digital debía estar cerca, seguro y bajo control europeo.
Villacís apuntó que el grado de evolución de una región se midió cada vez más por su capacidad para atraer centros de datos. Recordó que Estados Unidos y China concentraron buena parte de estas infraestructuras, mientras Europa tuvo que acelerar si quería competir en economía digital, inteligencia artificial y atracción de talento.
Por todo ello, felicitó a Whitewater, a las administraciones y a Castilla-La Mancha. A su juicio, el proyecto representó una decisión valiente en un momento en el que pensar a largo plazo no siempre ocupó titulares. Villacís concluyó con una mirada al futuro: se mostró convencida de que dentro de diez años alguien se preguntaría qué hizo Castilla-La Mancha en 2026 para que todo empezara a ser posible.
John Knowles anunció una inversión inicial superior a tres millones y más de 120 empleos
Después de Villacís intervino John Knowles, directivo de Whitewater Group, quien habló en inglés con traducción posterior. Knowles situó la jornada como un momento importante para el grupo en España y destacó que proyectos como Alpha II solo fueron posibles gracias a la cooperación entre empresa, comunidad local y administraciones.
Knowles afirmó que Whitewater Group realizó un compromiso claro y a largo plazo con España, Castilla-La Mancha y Tomelloso. La compañía, de origen irlandés y especializada en ingeniería del agua, diseñó y fabricó soluciones de tratamiento de agua e infraestructuras de refrigeración para clientes del sector de los centros de datos, la industria farmacéutica y otros ámbitos industriales.
El directivo explicó que Alpha II fue la segunda instalación productiva de Whitewater Group en Tomelloso y que marcó la siguiente fase de su expansión en España. La nueva planta permitió aumentar de forma significativa la capacidad de producción, fabricación y construcción modular off-site.
Una de las frases más relevantes de su intervención fue que “desde Tomelloso saldrán equipamientos y productos para España, para Europa y para el resto del mundo”. Con esa idea, Knowles colocó a la ciudad manchega dentro de una cadena industrial internacional.
El proyecto representó una inversión inicial superior a los tres millones de euros y la voluntad de emplear a más de 120 personas en la región. Sin embargo, Knowles insistió en que Alpha II no fue únicamente un edificio nuevo. Lo definió como una inversión en personas, habilidades, capacidad productiva y presencia a largo plazo.
La fábrica off-site permitió construir y probar sistemas complejos en un entorno controlado antes de entregarlos a los clientes. Esto ayudó a mejorar la calidad, la seguridad, la eficacia y la velocidad de respuesta ante la creciente demanda de soluciones industriales vinculadas al agua y a la refrigeración.
Knowles sostuvo que Castilla-La Mancha y Tomelloso ofrecieron un contexto con gran potencial para la fabricación y la construcción modular. Consideró que el proyecto fue eficiente, ágil y competitivo, y que Whitewater quiso aportar su parte al desarrollo de habilidades, oportunidades y capacidad técnica en la región.
Su mensaje final fue de confianza. La compañía esperaba seguir trabajando con la comunidad local, el Ayuntamiento de Tomelloso, el Gobierno regional, sus socios y sus empleados hasta convertir Alpha II en un centro operativo completo durante el primer trimestre de 2027.
García-Page defendió la política útil, la industria y la gestión del largo plazo
El acto lo cerró el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien comenzó con tono cercano y humor manchego. Recordó que colocar una primera piedra a las cinco de la tarde en junio había sido casi una prueba de resistencia y afirmó que, si la empresa quería saber hasta dónde estaban dispuestos Tomelloso y Castilla-La Mancha a acompañar la inversión, la prueba había quedado superada.
García-Page saludó al alcalde Javier Navarro, a Begoña Villacís y a los responsables de Whitewater, y conectó buena parte de su intervención con una reflexión sobre la política y el largo plazo. A su juicio, la crispación y el cortoplacismo habían impedido abordar asuntos estructurales como el agua, la energía, la industria o las infraestructuras.
El presidente regional defendió que las grandes decisiones necesitaron “luz larga” y perspectiva. Por eso agradeció a Whitewater que se centrara en dar soluciones, además de hacer negocio. En su opinión, esa combinación fue precisamente la que necesitaron territorios como Castilla-La Mancha.
García-Page destacó la posición estratégica de la región. Recordó que por Castilla-La Mancha pasaron grandes conducciones de fibra óptica que conectaron Europa con América y África, y defendió que la comunidad estuvo bien situada por carreteras, infraestructuras, suelo, energía renovable y capacidad industrial.
El presidente introdujo una frase clara sobre la actitud del Gobierno regional ante la inversión: “No le decimos que no a ningún proyecto empresarial”. Añadió que lo único que se pidió a las empresas fue que dejaran empleo, respetaran la ley y encontraran menos trabas burocráticas.
En materia de centros de datos, García-Page reconoció que uno de los grandes retos fue el consumo de energía y de agua. Sin embargo, consideró que la industria del dato, junto con la energía, fue clave para el futuro de cualquier sociedad. También rechazó la idea de que los centros de datos no aportaran empleo, dinero o beneficios, porque, según defendió, atrajeron más industria y nuevas oportunidades.
El presidente regional señaló que Castilla-La Mancha dispuso de suelo, sol, luz, energía renovable y una cultura industrial que le permitió competir por ese tren tecnológico. Además, destacó que la región recibió inversión extranjera por encima de la media española y que muchas industrias llegadas desde fuera acabaron ampliando y reinvirtiendo.
García-Page reivindicó también el peso de la industria agroalimentaria y el avance de Castilla-La Mancha en industria, energías limpias, hidrógeno verde y centros de datos. A su juicio, la industria no perteneció al pasado, sino que siguió siendo presente y futuro.
En una de las frases más destacadas de su discurso, afirmó que “No habrá inteligencia artificial sin grandes centros de proceso de datos”. Para el presidente, los centros diseñados apenas unos años antes ya se habían quedado pequeños, lo que obligó a ser más eficientes en agua, tecnología y energía.
El presidente también se detuvo en la gestión hídrica. Recordó que La Mancha había sido históricamente “la seca”, no por ausencia total de agua, sino por una relación intensa y compleja con su uso. Por eso consideró que la región supo mucho de agua precisamente porque tuvo que aprender a gestionarla con necesidad, esfuerzo y eficiencia.
García-Page defendió que España fue una potencia en regadíos, energía limpia y turismo, y sostuvo que todo estuvo conectado. Para él, proyectos como el de Whitewater ayudaron a responder al gran desafío de la eficiencia hídrica aplicada a industrias como los centros de datos.
También abordó el problema del acceso a la red eléctrica. Advirtió de que muchas empresas estuvieron esperando simplemente poder engancharse a la luz, algo que consideró un reto estructural. No obstante, interpretó ese problema como una consecuencia del éxito: cuando las infraestructuras se quedaron pequeñas, significó que el país avanzó y que hubo demanda empresarial.
El presidente concluyó defendiendo la política útil. Afirmó que cuando la política no sirvió para resolver problemas, acabó creándolos. Por eso puso en valor el entendimiento institucional, el acompañamiento a las empresas y la voluntad de facilitar proyectos que generaron empleo.
Sobre Alpha II, García-Page subrayó que llegarían empleos, que la inversión favorecería la instalación de otras empresas y que beneficiaría a negocios ya existentes. Además, destacó el vínculo entre Irlanda y España, dos países que, según recordó, supieron entenderse históricamente y que podían abrir nuevas oportunidades económicas.
El cierre del acto dejó una imagen clara: una primera piedra colocada bajo el calor de junio, pero con una ambición que fue mucho más allá de una nave industrial. Whitewater Group Alpha II convirtió a Tomelloso en un punto estratégico para fabricar soluciones de agua, refrigeración y centros de datos con destino a España, Europa y mercados internacionales. Y Tomelloso, una vez más, demostró que su industria no solo tuvo memoria: también tuvo futuro.







































































