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Cáritas Ciudad Real impulsa el empleo regularizado para proteger a los temporeros y fortalecer el campo

La entidad presenta la campaña “Trabajo regularizado, una apuesta por el bien común” y recuerda que la contratación con garantías beneficia a trabajadores, agricultores y al conjunto de la sociedad

Cáritas Diocesana de Ciudad Real ha presentado este jueves, 10 de julio, su Campaña de Temporeros 2026, una iniciativa con la que vuelve a defender el acceso a un empleo digno, regularizado y protegido como una herramienta fundamental para favorecer la integración de las personas migrantes y reforzar el futuro del sector agrícola de la provincia.

Bajo el lema “Trabajo regularizado, una apuesta por el bien común”, la organización ha querido poner el foco en una idea clara: cuando una persona trabaja con derechos, garantías y seguridad, no solo mejora su vida y la de su familia, sino que también se beneficia la empresa que la contrata, la actividad agrícola y el conjunto de la sociedad.

Cáritas reconoce la aportación de los trabajadores temporeros

La directora de Cáritas Diocesana de Ciudad Real, Conchi Aranguren Vila, ha sido la encargada de abrir la presentación recordando el papel imprescindible que desempeñan cada año cientos de trabajadores temporeros en las diferentes campañas agrícolas de la provincia.

Su esfuerzo, ha explicado, permite sostener uno de los sectores fundamentales de la economía ciudadrealeña y hace posible que numerosos productos agrícolas lleguen finalmente a los hogares.

Cáritas considera, sin embargo, que no es suficiente reconocer el resultado de ese trabajo. La entidad defiende que la actividad laboral debe desarrollarse siempre en condiciones dignas, seguras y respetuosas con los derechos de las personas.

Un empleo estable y protegido permite a cada trabajador ganar autonomía, mejorar su proyecto de vida y participar de una forma más activa en la comunidad. Para la organización, ese avance personal termina repercutiendo positivamente en toda la sociedad.

Por ese motivo, Cáritas ha invitado a agricultores, administraciones públicas, organizaciones sociales y ciudadanía a seguir construyendo una cultura de responsabilidad compartida en la que el desarrollo económico no se separe nunca del respeto a la dignidad humana.

“Hoy queremos hacer una invitación a todos, pero especialmente a nuestros agricultores: que sigamos sembrando juntos dignidad para poder cosechar esperanza”.

Aranguren ha insistido en que, cuando el trabajo se desarrolla con justicia, reconocimiento y derechos, sus frutos llegan mucho más allá de los propios campos y alcanzan al conjunto de la sociedad.

La directora también ha situado la campaña en un momento especialmente significativo para la Iglesia en España, marcado por la reciente visita del papa León XIV. Según ha señalado, su mensaje recuerda que la esperanza se construye a través de gestos concretos y que una sociedad justa no puede dejar a nadie al margen.

La regularización, una oportunidad para avanzar en inclusión

La coordinadora del Área de Inclusión de Cáritas Diocesana de Ciudad Real, Carmen Pilar Burillo Martínez, ha explicado que la campaña pretende visibilizar la realidad de muchas personas migrantes que llevan años viviendo en las localidades de la provincia, contribuyendo a la economía y trabajando en sectores esenciales, aunque en numerosas ocasiones lo hayan hecho desde una situación de vulnerabilidad administrativa y social.

Burillo ha subrayado que el proceso de regularización extraordinaria desarrollado hasta el pasado 30 de junio no debe entenderse únicamente como un trámite burocrático. A juicio de Cáritas, representa una oportunidad para facilitar el acceso a derechos, impulsar la integración, favorecer la participación social y construir comunidades más unidas.

El propio cartel de la campaña refleja esta filosofía mediante varias piezas de un puzle que distintas manos tratan de encajar. En ellas aparecen personas abrazadas, trabajadores agrícolas, la firma de un contrato y el corazón del logotipo de Cáritas.

Cada imagen simboliza un elemento necesario para levantar una sociedad más cohesionada: el bien común, la aportación de los temporeros, la seguridad que proporciona un contrato y el acompañamiento a quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.

Atención adaptada a cada campaña agrícola de Ciudad Real

La campaña cuenta con la participación de las Cáritas parroquiales e interparroquiales de la diócesis, que adaptan sus recursos a la situación concreta de cada municipio y a las necesidades que aparecen durante las diferentes temporadas agrícolas.

En Tomelloso, el dispositivo comenzará el próximo 14 de julio en coordinación con Servicios Sociales, Ceres y Cruz Roja.

En Campo de Criptana y Bolaños de Calatrava, la atención se presta principalmente desde los servicios habituales de acogida, debido a que buena parte de las personas temporeras reside de forma estable en estas localidades.

En Socuéllamos, Cáritas trabaja junto a otras entidades durante la campaña de la vendimia. Por su parte, Valdepeñas, Herencia, Manzanares, Argamasilla de Alba y Pedro Muñoz mantienen dispositivos de acogida, orientación y cobertura de necesidades adaptados a sus respectivas campañas agrícolas.

La coordinadora de Inclusión ha recordado que detrás de cada temporada de recogida hay personas con expectativas, necesidades y proyectos vitales propios. Por ello, la responsabilidad de las instituciones y de la sociedad no debe limitarse a cubrir una necesidad de mano de obra, sino que debe incluir la defensa de sus derechos y el acompañamiento en su proceso de integración.

Más de 1.000 temporeros atendidos durante 2025

La coordinadora del Área de Empleo, Carmen Ruiz Parra, ha presentado los principales datos del Servicio de Intermediación Laboral para Campañas Agrícolas, gestionado a través de la Agencia de Colocación de Cáritas.

Este recurso acompaña a las personas temporeras en la búsqueda de un trabajo digno y ayuda a agricultores y empresas a encontrar trabajadores para cubrir sus necesidades de personal. Se trata de un servicio gratuito, seguro y especializado, que cuenta con varios años de experiencia en la provincia.

Los datos recogidos por Cáritas muestran la dimensión del problema. Durante 2024, la organización atendió a 1.002 personas temporeras, de las cuales el 77,04 % se encontraba en situación administrativa irregular.

En 2025, el número de personas atendidas aumentó hasta las 1.081. De las 135 que solicitaron un empleo mediante el servicio de intermediación, solamente 31 disponían de autorización para trabajar.

Además, el 100 % de las personas atendidas eran migrantes y el 90 % eran hombres.

“La principal barrera para el empleo de muchas personas temporeras no es la falta de capacidad ni de experiencia, sino la falta de autorización para trabajar”.

Cáritas sostiene que estas cifras demuestran que la dificultad para acceder al mercado laboral no se debe a la falta de voluntad, formación o experiencia, sino a la imposibilidad administrativa de trabajar legalmente.

La irregularidad alimenta la precariedad y la exclusión social

La organización ha advertido de que vivir sin documentación no constituye únicamente un problema administrativo. Esta situación limita el acceso a derechos básicos y coloca a las personas en una posición de enorme fragilidad.

Sin autorización de residencia y trabajo, muchas personas quedan fuera del mercado laboral normalizado y terminan aceptando empleos precarios o sin garantías. A ello se suman dificultades para acceder a una vivienda, abrir una cuenta bancaria o realizar otros trámites cotidianos.

Estas barreras terminan generando un círculo de invisibilidad, economía sumergida y exclusión social que perjudica tanto a los trabajadores como al propio sector agrícola.

Para Cáritas, la regularización representa una oportunidad para que quienes ya viven y trabajan en la provincia puedan incorporarse al mercado laboral, cotizar a la Seguridad Social, contribuir al sostenimiento de los servicios públicos y desarrollar un proyecto de vida más estable.

La organización ha señalado, además, que durante las próximas semanas podrían comenzar a producirse las primeras resoluciones y admisiones a trámite que permitirán trabajar legalmente a muchas personas mientras se resuelve de manera definitiva su expediente.

Un mensaje de tranquilidad para agricultores y empresas

Cáritas ha querido trasladar tranquilidad al empresariado agrícola ante la posibilidad de contratar a personas que hayan obtenido una habilitación provisional para trabajar durante la tramitación de su solicitud.

Según ha explicado la entidad, estas contrataciones permiten cubrir necesidades reales de personal en campañas, puestos o sectores con dificultades para encontrar trabajadores, elevada rotación o necesidad inmediata de incorporación.

También ofrecen seguridad jurídica mientras el expediente permanece en curso, ya que la persona dispone de una autorización administrativa válida para trabajar durante ese periodo.

La organización ha precisado que la empresa no asume un compromiso indefinido. En caso de que la resolución definitiva fuera negativa y la persona perdiera su autorización, podría tramitarse la baja o la extinción correspondiente conforme a la normativa laboral, incluyendo la liquidación, el finiquito y el resto de garantías aplicables.

Por tanto, Cáritas considera que un posible cambio futuro en la situación administrativa no debería impedir una contratación legal en el presente, especialmente cuando responde a una necesidad empresarial real.

Intermediación laboral gratuita para temporeros y empleadores

El Programa de Empleo de Cáritas Diocesana de Ciudad Real volverá a poner a disposición de temporeros, agricultores y empresas su Servicio de Intermediación Laboral para Campañas Agrícolas.

A través de este recurso, la entidad ofrece acompañamiento en la búsqueda de empleo, asesoramiento sobre contratación y autorizaciones, apoyo a las empresas para localizar trabajadores y propuestas de candidatos preparados para desarrollar las distintas tareas agrícolas.

Cáritas ha resumido el sentido de la campaña con un mensaje que engloba su objetivo social, laboral y humano:

“Trabajo regularizado, una apuesta por el bien común significa reconocer la aportación de quienes sostienen nuestras campañas agrícolas, defender el derecho a un trabajo con garantías y construir una provincia más cohesionada, inclusiva y justa para todos”.

La campaña no se plantea, por tanto, únicamente como una llamada al cumplimiento de la legislación laboral. Se presenta como una invitación a mirar a cada trabajador como una persona con derechos, familia, historia y aspiraciones, y a comprender que proteger la dignidad laboral es también proteger el futuro del campo y la convivencia en la provincia de Ciudad Real.

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