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Recuerdos de infancia, orgullo vecinal y tradición marcan el inicio de las fiestas del Barrio del Carmen

La Plaza del Carmen volvió a reunir a distintas generaciones en una inauguración cargada de agradecimientos, emoción y sentimiento de pertenencia.

Las fiestas del Barrio del Carmen de Tomelloso comenzaron con una noche marcada por la emoción, los recuerdos y el reconocimiento a todas aquellas personas que mantienen vivas las tradiciones de una de las barriadas con mayor sentimiento de pertenencia de la localidad.

La Plaza del Carmen volvió a llenarse de familias, amigos y vecinos para asistir a un acto inaugural en el que participaron el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro; la concejala del barrio, Eloísa Perales; el presidente de la Asociación de Vecinos, Alberto Menchén; el pregonero, Ángel Vela Gómez; miembros de la Corporación municipal y representantes de diferentes colectivos.

El encargado de conducir la ceremonia fue Raúl Zatón, quien dio la bienvenida a los asistentes en nombre de la Junta Directiva de la Asociación de Vecinos del Barrio del Carmen.

Raúl Zatón recuerda su infancia en el Barrio del Carmen

Raúl Zatón abrió el acto poniendo en valor unas fiestas que forman parte de la historia, la identidad y la memoria de Tomelloso. La presencia de numerosas familias y los reencuentros entre vecinos demostraron, según señaló, que estas celebraciones continúan muy vivas y que sus tradiciones se siguen transmitiendo de generación en generación.

El presentador agradeció personalmente a la Junta Directiva que hubiera confiado en él para conducir una ceremonia tan especial. Su relación con el barrio, explicó, viene de lejos, ya que se crio entre aquellas calles, repartiendo su infancia entre la vivienda de sus padres y la casa de su abuela Carmen.

Allí aprendió a montar en bicicleta, jugó con sus amigos, disfrutó de las verbenas y vivió esas pequeñas experiencias cotidianas que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en los mejores recuerdos.

Zatón expresó su deseo de que las fiestas se desarrollaran con la alegría, el respeto y el espíritu de convivencia que siempre han caracterizado al Barrio del Carmen. También reconoció el esfuerzo de quienes trabajan durante todo el año para preparar cada actividad y hacer posible que la celebración vuelva a salir adelante.

Alberto Menchén reivindica la unión y la igualdad

El presidente de la Asociación de Vecinos del Barrio del Carmen, Alberto Menchén, tomó la palabra reconociendo, con naturalidad, que hablar ante el público le seguía produciendo cierto nerviosismo.

Menchén destacó que, por tercer año consecutivo, tenía el honor de compartir con los vecinos un momento especialmente importante. Definió las fiestas como una celebración que permite disfrutar de las tradiciones, fortalecer la amistad y sentirse orgulloso de las raíces del barrio.

Durante su intervención rindió homenaje al Barrio del Carmen y a su Virgen, a la que presentó como un símbolo de esperanza, protección y unión para varias generaciones.

El presidente vecinal puso el acento en uno de los objetivos por los que ha trabajado la asociación: conseguir una mayor unión e igualdad entre todos los residentes, sin importar su procedencia, la calle en la que vivan o sus apellidos.

También agradeció el esfuerzo, la dedicación y el cariño de quienes permiten que las fiestas sigan vivas. En ese reconocimiento incluyó a los integrantes de la Junta Directiva, los vecinos, los pequeños comercios, las empresas y todas aquellas personas que, aunque no residan en la zona, colaboran como si fueran parte del barrio.

Menchén invitó a subir al escenario a los miembros de su Junta Directiva y a la concejala del barrio para que recibieran el aplauso del público. Sin su dedicación, aseguró, muchas de las iniciativas y nuevos proyectos no podrían llevarse a cabo.

En estos tres años, para mí habéis sido una gran familia”, declaró antes de cerrar su intervención con vivas a la Virgen y al Barrio del Carmen.

Eloísa Perales pone en valor la generosidad de los vecinos

La concejala del Barrio del Carmen, Eloísa Perales, comenzó agradeciendo la presentación de Raúl Zatón y recordando su anterior etapa como concejal de barrio, una responsabilidad en la que, según manifestó, había demostrado una gran dedicación.

Perales celebró poder regresar un año más a una plaza que no solamente acoge el inicio de las fiestas, sino que se ha convertido en un verdadero punto de encuentro durante diferentes momentos del calendario.

La concejala recordó algunas de las actividades organizadas allí, como la chocolatada y los villancicos de Navidad o la celebración de San Antón, con su hoguera, la zurra y las parrilladas. A su juicio, muchos barrios desearían disponer de una plaza tan agradable y, especialmente, contar con el calor humano de sus vecinos.

La edil tuvo además palabras de recuerdo para las personas del barrio que habían fallecido y trasladó un mensaje de ánimo y cariño a Angelita, quien atravesaba un momento especialmente difícil.

En nombre de la Corporación municipal, quiso hacerle llegar el afecto de unos vecinos que se preocupan por los demás y que permanecen unidos también en las situaciones más dolorosas.

Un barrio que abre sus casas y comparte sus fiestas

Eloísa Perales agradeció el trabajo de la Junta Directiva y de todas aquellas personas que colaboran intensamente sin formar parte oficialmente de ella.

La concejala destacó especialmente a los vecinos que abren las puertas de sus viviendas y las convierten en improvisados cuarteles generales, lugares de reunión y espacios de encuentro para preparar las actividades.

Esa manera de compartir las casas, el tiempo y los recursos representa, según manifestó, una de las grandes señas de identidad del Barrio del Carmen.

Perales pidió a los residentes que no perdieran nunca ese espíritu de inmensa generosidad y hospitalidad. Aunque mencionó especialmente a Paco Morales y Mari Carmen, extendió el reconocimiento a todos los vecinos que ejercen como grandes anfitriones durante las fiestas.

La concejala concluyó deseando unas felices celebraciones y proclamando su cariño hacia la Virgen y el Barrio del Carmen.

Javier Navarro destaca un sentimiento de pertenencia “de puertas abiertas”

El alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, agradeció el trabajo desinteresado de la Junta Directiva y de todas las personas que permiten que los barrios dispongan de una voz propia, trasladen sus reivindicaciones y mantengan una programación de actividades durante todo el año.

Navarro incidió en que la labor de las asociaciones vecinales no se limita a los días festivos. Sus integrantes emplean buena parte de su tiempo libre en organizar actos, escuchar las preocupaciones de los residentes y buscar soluciones para mejorar la vida cotidiana.

El alcalde consideró que, sin esa dedicación, las fiestas difícilmente podrían celebrarse de la misma manera.

Durante su intervención destacó el profundo sentimiento de pertenencia de quienes han nacido o vivido en el Barrio del Carmen. Sin embargo, aclaró que no se trata de una identidad cerrada, individualista o excluyente.

Es un sentimiento de pertenencia, pero de puertas abiertas”, resumió.

Navarro recordó que cualquier tomellosero puede acercarse durante las fiestas y ser recibido en una vivienda con un vaso de zurra, un aperitivo o una conversación. Para el alcalde, esta forma de acoger a quienes llegan constituye uno de los principales valores del barrio.

Un Barrio del Carmen que vuelve a llenarse de familias jóvenes

El alcalde también destacó la evolución experimentada por la barriada. En lugar de dejarse vencer por el envejecimiento, afirmó, el Barrio del Carmen ha sabido recuperar parte de su vitalidad y vuelve a llenarse poco a poco de familias jóvenes.

La llegada de nuevos residentes y niños se combina con la experiencia de quienes vieron nacer, crecer y transformarse aquellas calles.

Navarro felicitó a la asociación por la iniciativa de recuperar a la reina y las damas de décadas anteriores, un reconocimiento que permitía devolver el protagonismo a mujeres con una larga experiencia y numerosos recuerdos ligados a las fiestas.

El alcalde dedicó igualmente unas palabras afectuosas al pregonero, Ángel Vela, con quien mantiene una amistad por encima de diferencias políticas o ideológicas.

Navarro lo definió como una persona arraigada, consciente de sus orígenes, comprometida con Tomelloso y profundamente unida a su barrio.

Ángel Vela, más de cuatro décadas unido a estas calles

Antes de comenzar el pregón, Raúl Zatón presentó la trayectoria de Ángel Vela Gómez, quien llegó al Barrio del Carmen en 1985, cuando apenas tenía diez años.

Desde entonces, aquellas calles se convirtieron en su casa. Allí creció y comenzó una formación que lo llevó desde el colegio Cervantes hasta el instituto Eladio Cabañero. Posteriormente marchó a Valencia para continuar estudiando y regresó a Tomelloso para dedicarse a la enseñanza.

Actualmente ejerce como profesor de Matemáticas en Socuéllamos y comparte con su mujer la dirección de la Academia Tales.

Su compromiso con Tomelloso también lo ha llevado a colaborar con asociaciones y colectivos dedicados a la cultura, el patrimonio y las tradiciones. Entre ellos se encuentran la Asociación Musical Santa Cecilia y la Asociación de Amigos de las Cuevas.

Además, fue concejal del Ayuntamiento de Tomelloso por Izquierda Unida entre los años 2007 y 2011.

Zatón resumió su relación con la barriada recordando que existen personas que no solo viven en un barrio, sino que terminan formando parte inseparable de él.

“Este barrio, mi barrio, recorre mis venas”

Ángel Vela inició su pregón con una reflexión sobre el paso del tiempo: “La vida es como el agua que pasa sin mirar”.

El pregonero reconoció la responsabilidad que había sentido desde el momento en el que Alberto Menchén le comunicó que sería el encargado de abrir oficialmente las fiestas.

Como profesor, bromeó con la posibilidad de elaborar un discurso puramente matemático. También descartó hacerlo como político. Finalmente, optó por hablar como vecino y desde la experiencia acumulada durante más de cuatro décadas.

Este barrio, mi barrio, recorre mis venas”, afirmó ante los asistentes.

Vela trasladó al público hasta 1985, año en el que llegó con diez años a las conocidas como casas baratas. Recordó el traslado de los enseres familiares junto a sus hermanos y sus primos como una especie de primera procesión y como el comienzo de una vida nueva.

Las matemáticas también encuentran su lugar en el pregón

El profesor aprovechó su intervención para jugar con las cifras. Recordó que el año anterior se habían celebrado los 80 años de vida del barrio y que, cuatro décadas después de su llegada, ya acumulaba 41 años vinculado a aquellas calles.

Vela explicó que el número 41 tiene un interés especial para los matemáticos debido a sus propiedades y a su relación con la generación de números primos.

Tras despertar la curiosidad y las sonrisas de los asistentes, decidió dejar a un lado las fórmulas para adentrarse en los recuerdos.

El pregonero evocó una época en la que las calles todavía no tenían nombres y se identificaban simplemente mediante letras. Regresó con la memoria a la era de Valero, a la plaza y a los lugares en los que los balones de su infancia todavía parecían retumbar.

Recordó a amigos como Antonio, Andrés, Pedro José, Domingo, Poveda o Manolo, integrantes de una generación que disfrutó de las fiestas y de unas calles que todavía estaban comenzando a escribir su historia.

Comercios, juegos y amistades que permanecen en el recuerdo

Ángel Vela reconstruyó el paisaje cotidiano del barrio mencionando la panadería, la carnicería, el taller de Urbano y las pequeñas tiendas que formaban parte de la vida diaria.

A medida que avanzó el pregón, comenzaron a aparecer nombres, apellidos, establecimientos y escenas familiares. Los recuerdos, reconoció, llegaban uno detrás de otro al volver la mirada hacia aquellas horas infinitas y aquellos años veloces.

El pregonero rememoró las noches de verano junto a sus padres, las bolsas de pipas, las tartas de manzana y zanahoria, las carreras con sus hermanos, las tardes de música, las escapadas al colegio, los juegos improvisados y los descensos realizados con cajas de cerveza vacías por la rampa del ambulatorio.

También recordó las inevitables magulladuras y caídas de la infancia. Pero por encima de todo permanecían “las risas, la amistad y la libertad”.

De las calles con letras a los nombres ilustres de Tomelloso

Ángel Vela relató cómo, al regresar de sus estudios en Valencia, descubrió que las calles del barrio ya no estaban identificadas mediante letras.

Aquel sencillo abecedario había dejado paso a nombres como Ángel López Martínez, Félix Grande, Francisco Martínez, José López Martínez, Sevilla, José Torres Grueso y De las Artes.

El pregonero explicó que buena parte de esos nombres estaban vinculados a grandes figuras de Tomelloso, personas que habían dejado un legado de cultura, grandeza y sabiduría.

Vela reconoció haberse apoyado en sus textos y pensamientos para construir un pregón en el que se mezclaron la poesía, las matemáticas, la memoria y la esperanza.

El profesor animó a los vecinos a levantar la mirada y construir un futuro vigoroso, buscando una fórmula de amor que permitiera que el mundo de los niños continuara al día siguiente.

Las nuevas generaciones garantizan el futuro del barrio

En la parte final de su intervención, Ángel Vela recordó que habían transcurrido quince años desde que salió vestido de novio de la vivienda familiar para comenzar una nueva etapa junto a Belén.

Desde entonces, ambos han seguido regresando al barrio acompañados por sus hijos, María y Álvaro, que ahora recorren esas mismas calles junto a sus abuelos.

Para el pregonero, ellos y el resto de niños que renuevan la vida del barrio representan el presente y el futuro.

Las nuevas generaciones son la esperanza y la garantía de que el Barrio del Carmen continuará abriendo sus puertas con la misma naturalidad con la que lo ha hecho durante más de ocho décadas.

Vela terminó agradeciendo el apoyo y el cariño de su familia. Su intervención arrancó una cálida ovación y dejó visiblemente impresionado a Raúl Zatón, quien lo calificó como uno de los mejores pregones que había escuchado durante los últimos años.

La reina y las damas vuelven casi medio siglo después

Tras el pregón llegó uno de los momentos más emotivos del acto: la recuperación de las mujeres que habían representado al Barrio del Carmen durante los años 1976, 1977 y 1978.

Casi medio siglo después, volvieron a subir al escenario para recibir nuevamente sus bandas y revivir una experiencia que había marcado su juventud.

Las homenajeadas fueron Paqui Sánchez Reviriego, reina de 1977; Carmen Salinas Sánchez, dama de 1978; Soledad Salinas Redondo, dama de 1976; María José Sebastián Villareal, dama de 1977; y María Jesús Salinas Redondo, dama de 1976.

Su regreso sirvió para unir a diferentes generaciones y reconocer a unas mujeres que forman parte de la memoria viva de las fiestas.

Hay tradiciones que unen generaciones y recuerdos que merecen volver a recordarse”, expresó Raúl Zatón antes de dar paso a la imposición de bandas.

La inauguración concluyó así mirando al pasado con cariño, celebrando un presente lleno de convivencia y depositando en los más jóvenes la responsabilidad de mantener vivo el espíritu de un barrio que continúa sintiéndose como una gran familia.

También tuvo lugar el tradicional toro de fuego, el espectáculo de fuegos artificiales y la tradicional zurra repartida por la Asociación de Vecinos entre el público

El barrio del Carmen, «ejemplo de convivencia, hospitalidad, sentimiento de pertenencia y renovación» inicia sus fiestas patronales
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