Tres semanas después de los terremotos de 7,2 y 7,5 grados de magnitud en la escala de Richter que sacudieron la zona centro-norte de Venezuela, miles de niños y niñas continúan afrontando las consecuencias físicas, pero también emocionales, de la emergencia. Las autoridades han registrado 1.284 réplicas, mientras 20.936 personas permanecen alojadas en 107 campamentos temporales y 17.907 han perdido su vivienda.
Los terremotos han causado 4.829 muertes y 16.740 personas heridas, y las evaluaciones de daños continúan en las zonas afectadas. Para muchos niños y niñas, sin embargo, el daño no se puede contar en cifras. Haber perdido su hogar o a algún familiar, verse obligados a desplazarse y vivir con el miedo a nuevas réplicas los mantiene en un estado de angustia constante que requiere apoyo emocional urgente.
Las actividades escolares permanecen suspendidas en numerosos municipios de Aragua, Carabobo, Falcón, La Guaira, el Distrito Capital y Miranda. Muchos niños y niñas viven ahora en estadios, instalaciones deportivas y otros espacios habilitados como campamentos, lejos de sus hogares y de las rutinas que les proporcionaban estabilidad y seguridad.
Jeremías, de 13 años, logró salir a tiempo de su vivienda junto a su madre, su padre y su hermana después de recibir una alerta sísmica en su tableta. Aunque la familia está a salvo, su casa sufrió graves daños y ahora viven en un campamento temporal de La Guaira, donde también se alojan muchos de sus compañeros de clase. Allí, Jeremías participa cada día en actividades deportivas, artísticas y recreativas: juega al baloncesto y al voleibol, dibuja, pinta y pasa tiempo con otros niños y niñas. Estas actividades le permiten recuperar parte de su rutina y encontrar apoyo emocional en medio de la emergencia.
“Cerca de donde vivíamos había una escuela, pero ya no existe. Estamos agradecidos de seguir con vida y no estar entre quienes la perdieron”, ha explicado su madre, Dionicys. “Lo más importante es que tengan un lugar donde puedan jugar y recuperarse poco a poco de la conmoción que han vivido. A veces recuerdan lo ocurrido y empiezan a llorar. Aquí pueden jugar, pintar y expresar cómo se sienten. El apoyo psicológico es muy importante”, ha asegurado.
El juego, el aprendizaje y el acompañamiento de madres, padres y cuidadores son fundamentales para que los niños y niñas recuperen progresivamente la sensación de seguridad. Contar con espacios protegidos donde puedan relacionarse, expresar sus emociones y retomar algunas de sus actividades habituales contribuye a reducir el impacto de una emergencia que continúa marcando su vida cotidiana.
Quien ha quedado con vida, materialmente lo ha perdido todo
Erika Pestana, trabajadora de UNICEF España y venezolana, regresó a su país en cuanto tuvo la oportunidad para acompañar a su familia, a sus amigos y a las comunidades afectadas por los terremotos. Desde Catia La Mar, en La Guaira, ha sido testigo directo de la devastación y el dolor de familias que, pese a haber logrado salvar la vida, han perdido sus hogares y sus pertenencias y ahora deben reconstruirlo todo prácticamente desde cero.
“No encuentro palabras para describir lo que ha pasado aquí. La Guaira es el lugar donde pasé parte de mi infancia, donde iba a la playa y visitaba a mi familia. Volver y encontrarla así ha sido muy doloroso. Aquí, quien ha quedado con vida, materialmente lo ha perdido todo. Esta tragedia dejará de ocupar los titulares, pero los niños, las niñas y sus familias seguirán necesitando apoyo durante mucho tiempo”, ha explicado Erika.
UNICEF y sus aliados están reforzando estos servicios en las zonas afectadas. Más de 890 niños, niñas y adolescentes han participado ya en actividades recreativas y de apoyo psicosocial en espacios seguros de los campamentos temporales de La Guaira. Además, más de 360 madres, padres y cuidadores han recibido acompañamiento para ayudar a la infancia a afrontar las consecuencias emocionales de los terremotos.
UNICEF ha formado a 190 profesionales de la psicología en salud mental y apoyo psicosocial en emergencias y ha distribuido materiales suficientes para prestar asistencia a unos 20.000 niños, niñas y familias. Estas acciones se desarrollan en coordinación con las autoridades venezolanas, Naciones Unidas y las organizaciones humanitarias presentes en el país.
UNICEF insiste en que la recuperación debe atender los daños materiales, pero también las consecuencias emocionales de la emergencia. Garantizar la protección, el apoyo psicosocial y la continuidad de la educación será esencial para que niños y niñas puedan recuperar sus rutinas y reconstruir progresivamente su vida en un entorno seguro.
Cómo colaborar en la respuesta a los niños y niñas afectados por el terremoto en Venezuela:
Cualquier persona que quiera colaborar con la respuesta de UNICEF a la emergencia en Venezuela puede hacerlo:
- A través de esta web.
- Llamando al teléfono 900 907 500 (L-V de 9 a 21 h, S de 11 a 17 h)
Por transferencia bancaria a la cuenta BBVA ES78 0182 2370 4202 0851 6491












