De nuevo los incendios forestales arrasan buena parte del patrimonio natural de nuestra geografía. Los agentes medioambientales, los bomberos forestales y el personal de protección civil arriesgan sus vidas para evitar que se quemen hectáreas y hectáreas de montes pero, sobretodo, para salvar vidas, enseres y animales de quienes se ven obligados a huir de las llamas.
En estos días tan difíciles se demuestra, una vez más, el valor de los servicios públicos y su capital humano. Los trabajadores y trabajadoras dedicados a la protección de las personas, el medio natural y la extinción de los incendios han cobrado un protagonismo especial por sus actitudes, su solidaridad, su esfuerzo y su capacidad para afrontar la lucha contra el fuego. Unos trabajos que, debido a la crisis climática, son más esenciales que nunca.
Es fundamental que se ponga un escudo social para proteger a las y los damnificados por los incendios, medidas que desde CCOO aplaudimos. Pero es urgente, y no puede esperar, que los gobiernos autonómicos dediquen mayor inversión a la preservación, vigilancia y limpieza del medio natural así como a los operativos de extinción. En este punto cabe señalar la necesidad de mejorar las condiciones laborales y materiales de todas las personas trabajadoras, como los agentes medioambientales, que llevan años reivindicando mejoras salariales y de equipamiento, como vehículos o uniformes, que no llegan.
Cuando pasen los incendios, y se evalúen las pérdidas, habrá que ponerse manos a la obra en este sentido. Por eso CCOO insta al gobierno regional a situar como máxima prioridad la protección del medio ambiente, destinando más presupuesto en medidas preventivas y para quienes, como los agentes medioambientales, ponen su trabajo y su conocimiento al servicio del bien común desde el inicio hasta la extinción de los incendios.












