Explicar que el denominado geológicamente cañón del río Jarama supone una zona de gran importancia arqueológica para el conocimiento de la Prehistoria del interior de España, con numerosas cuevas y abrigos localizados, donde se han encontrado muestras y restos de distintas ocupaciones humanas correspondientes al Paleolítico Medio, el Paleolítico Superior y el Calcolítico. Además, en algunas cavidades del entorno se han documentado pinturas y grabados rupestres de gran valor. Es, por tanto, una zona rica en restos de la presencia humana durante diferentes periodos de la Prehistoria, donde es posible aproximarse al modo de vida de los seres humanos en esas distintas épocas y determinar algunos de sus usos y costumbres, así como los recursos de los que disponían y los materiales que utilizaban.
Existen en esta zona numerosas cuevas y abrigos, algunos de los cuales han sido estudiados y denominados mediante números romanos. Las investigaciones arqueológicas se han centrado especialmente en los yacimientos conocidos como Jarama I, Jarama II y Jarama VI.
Toda la zona presenta formaciones kársticas originadas por la disolución de rocas carbonatadas, principalmente calizas, calizas dolomíticas y dolomías.
La cueva que nos ocupa es particularmente interesante. Esta cueva es de pequeñas dimensiones y cuenta con pocos espacios. El yacimiento fue descubierto el 29 de enero de 1983 y los restos recuperados durante las excavaciones fueron estudiados, catalogados y clasificados. En la cavidad se han identificado restos correspondientes al Magdaleniense inferior y a una utilización funeraria posterior durante el Calcolítico precampaniforme.
Se encuentra situada en el término municipal de Valdesotos, provincia de Guadalajara. Ocupa una zona del Alto Valle del Jarama, en la margen izquierda de este río. La cueva es de pequeñas dimensiones y su estructura sedimentaria está formada por tres capas: la inferior, compuesta por cantos y gravas redondeados de esquisto y cuarcita dentro de una matriz arenosa rojiza; una capa intermedia de arenas y limos de cuarzo y mica, en la que aparecieron los principales materiales arqueológicos; y una capa superior constituida por una corteza estalagmítica.
Una de las fases de utilización de la cueva corresponde a la Edad del Cobre, entre el Neolítico y la Edad del Bronce, en el periodo conocido como Calcolítico. Durante esta etapa, la cavidad fue utilizada como lugar de enterramiento colectivo y en ella aparecieron diversos utensilios de distinta consistencia, elaborados con diferentes materiales y destinados a variados usos. Los restos humanos de esta fase han sido fechados aproximadamente entre 2891 y 2622 a. C.
Los materiales encontrados presentan una variada clasificación como consecuencia de los distintos usos que los seres humanos dieron a los objetos. Entre las piezas localizadas y clasificadas por materiales y usos se han identificado:
De materiales líticos o de piedra, generalmente de sílex, se han clasificado puntas de flecha, grandes hojas, hojitas y lascas. En el conjunto magdaleniense también aparecieron buriles, raspadores, raederas, truncaduras, láminas y otros útiles de piedra.
Entre las piezas de consistencia ósea se han catalogado espátulas, una pequeña pala-espátula y punzones. En la fase magdaleniense también se encontraron azagayas, huesos trabajados y otros objetos realizados en materia ósea.
Entre el grupo de piezas ornamentales se han encontrado cuentas de collar y colgantes elaborados sobre dientes de animales, principalmente de ciervo y cabra.
Entre los materiales cerámicos se han identificado vasos, ollas, cuencos y orzas.
También aparecieron decoraciones formadas por triángulos incisos, líneas y series de puntos impresos sobre la superficie de algunas piezas cerámicas.
A todo este grupo de materiales y objetos de uso hay que añadir la presencia de restos de animales de distintas especies, entre ellas mamíferos, reptiles, aves, anfibios y peces. Algunos de estos restos pudieron ser introducidos por los seres humanos, mientras que otros habrían sido acumulados por animales o por procesos naturales.
También se recuperaron restos humanos de Homo sapiens pertenecientes a varios individuos. Su asociación con los materiales calcolíticos permite interpretar la cavidad como un lugar de enterramiento colectivo. No obstante, los restos disponibles no permiten determinar con seguridad las causas concretas de la muerte de estos individuos.
Lo más importante y curioso de esta cueva es el hecho de haberse encontrado una figura realizada en marfil, en forma de pequeña estatuilla, que representa un animal identificado como un glotón, Gulo gulo.(1)
(1) El glotón es un animal perteneciente a la familia de los mustélidos, entre los que se encuentran, por ejemplo, las comadrejas, los hurones, las nutrias, los tejones y las martas. Se caracteriza por poseer un cuerpo robusto y abundante pelaje, y está considerado el mayor mustélido terrestre. Aunque algunas de sus poblaciones se encuentran amenazadas y su distribución ha disminuido en determinadas regiones, no es una especie prácticamente extinguida a escala mundial.













