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Tomelloso cerró una gran noche de lírica con una Gala de Zarzuela llena de música y tradición

La Plaza de España acogió una cuidada gala lírica con la Orquesta OFMAN y las voces de Alicia Hervás, María Ruiz, Juanma Cifuentes, Quintín Bueno y Daniel Báñez, en un recorrido por algunas de las páginas más reconocibles del repertorio español e italiano

La Plaza de España de Tomelloso llena a rebosar volvió a convertirse anoche en uno de los grandes escenarios de la Feria y Fiestas 2026 con la celebración de la Gala de Zarzuela, una cita que llevó al centro de la ciudad un amplio recorrido por la lírica española y que este año abrió también espacio a algunas conocidas páginas de la ópera.

La velada reunió sobre el escenario a Alicia Hervás, María Ruiz, Juanma Cifuentes, Quintín Bueno y Daniel Báñez, acompañados por la Orquesta Filarmónica de La Mancha (OFMAN) bajo la dirección de Francisco Antonio Moya.

Fue una noche construida alrededor de la música, sin más artificio que el de las voces, la orquesta y unas partituras que forman parte de la memoria de varias generaciones.

El concierto comenzó con el Intermedio de El baile de Luis Alonso, de Gerónimo Giménez, antes de continuar con páginas tan reconocibles como el final de El huésped del Sevillano, de Jacinto Guerrero; el Pasacalle de las mantillas, de El último romántico; o el Canto a Murcia, perteneciente a La Parranda.

La primera parte permitió recorrer estilos y ambientes muy diferentes. Sonaron también la salida de Cecilia Valdés, una de las grandes obras de la lírica cubana, Vino tinto con sifón, la Java de las viudas de Las Leandras y la animada Jota de El dúo de La Africana.

Un repertorio variado que fue llevando al público desde el Madrid más castizo hasta otros paisajes musicales sin perder el carácter popular que ha acompañado históricamente a la zarzuela.

La Mancha también tuvo su espacio en el repertorio

Tras el descanso, la música regresó con el conocido Intermedio de La boda de Luis Alonso, otra de las páginas más celebradas de Gerónimo Giménez.

La gala tuvo además un momento especialmente próximo al público tomellosero con “No me duele que se vaya”, perteneciente a La rosa del azafrán, de Jacinto Guerrero. Una zarzuela profundamente vinculada al paisaje manchego y que, por ello, adquirió un significado especial dentro de una noche celebrada en pleno corazón de Tomelloso.

A partir de ahí el programa fue abriendo sus fronteras.

La Danza ritual del fuego, de El amor brujo de Manuel de Falla, introdujo uno de los momentos de mayor intensidad orquestal, antes de dar paso a la ópera italiana con la Siciliana de I vespri siciliani, de Giuseppe Verdi.

También llegó uno de los momentos más esperados del programa con Nessun dorma, de Turandot, de Giacomo Puccini, una de las arias más conocidas de la historia de la ópera.

El recorrido regresó después al género español con “Hace tiempo que vengo al taller”, de La del manojo de rosas, y la Petenera de Don Manolito, dos piezas de Pablo Sorozábal que devolvieron al escenario el lenguaje directo y popular de la zarzuela del siglo XX.

El Brindis de La traviata puso el broche final

El cierre de la gala quedó reservado para el Brindis de La traviata, de Giuseppe Verdi, una elección especialmente festiva para despedir la noche.

El conocido Libiamo ne’ lieti calici reunió nuevamente a voces y orquesta en uno de los fragmentos más universales del repertorio operístico, poniendo el punto final a una velada que había transitado durante toda la noche entre la zarzuela española y la gran ópera italiana.

La Gala de Zarzuela de Tomelloso 2026 dejó así una de las imágenes culturales de esta Feria y Fiestas: la Plaza de España convertida en teatro al aire libre y un público siguiendo un programa formado por piezas muy diferentes, desde el género chico hasta Puccini y Verdi.

La actuación de la Orquesta OFMAN, dirigida por Francisco Antonio Moya, junto a Alicia Hervás, María Ruiz, Juanma Cifuentes, Quintín Bueno y Daniel Báñez, permitió cerrar una noche en la que la música volvió a ocupar un lugar destacado dentro de la programación de la Feria.

Y entre todo ese recorrido musical quedó también una referencia inevitable a la tierra. La rosa del azafrán llevó por unos minutos el paisaje y el sentir de La Mancha hasta una Plaza de España que anoche volvió a encontrarse alrededor de una de las tradiciones musicales más arraigadas de la cultura española.

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