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La semana negra de Page: Ceuta retrata su hipocresía

Artículo de opinión de Tania Andicoberry Esparcia, Vicesecretaria General y Sectorial del PP de Castilla-La Mancha.

Hay semanas que retratan una forma de gobernar mejor que años enteros de discursos. La que acaba de protagonizar Emiliano García-Page es una de ellas. En apenas cuatro días, el PSOE de Castilla-La Mancha, el PSOE de Page, ha impedido dos debates parlamentarios sobre Ceuta, ha boicoteado las concentraciones masivas en Castilla-La Mancha y en toda España y ha terminado expulsando de las Cortes a una diputada del PP que decidió pronunciar el nombre que el rodillo socialista había dejado fuera del orden del día: el nombre de Ceuta. No es una anécdota parlamentaria. Es una secuencia política que define prioridades y una forma de gobernar contra los ciudadanos: la forma de gobernar de Page.

Vaya por delante mi más rotunda expresión de solidaridad, empatía y apoyo ante la invasión sufrida por Ceuta y las gravísimas consecuencias que estos hechos lamentables están teniendo para el pueblo ceutí, absolutamente intolerables frente a la increíble inacción del Gobierno. Pero dicho esto, debemos remitirnos a los hechos y lamentar el comportamiento del PSOE de Castilla-La Mancha y de su líder, Emiliano García-Page, ante tan indignante situación.

Y es que el lunes comenzó el cerrojazo impuesto por Page en Castilla-La Mancha. La Mesa y la Junta de Portavoces, bajo la mayoría socialista, rechazaron que las Cortes de Castilla-La Mancha debatieran sobre la situación de Ceuta y sus posibles efectos en Castilla-La Mancha. Increíble. Resulta difícil sostener que Ceuta no atañe a Castilla-La Mancha y, al mismo tiempo, aceptar que sus consecuencias —incluida la acogida de menores— sí puedan alcanzar a la región. El PSOE de Page impuso su mayoría y decidió abandoner a Ceuta.

El veto se repitió el jueves. Una resolución del PP sobre la gestión de los centros de menores y su eventual acogida quedó igualmente fuera en el Pleno del Parlamento autonómico. Dos negativas en la misma semana ya no parecen una cautela reglamentaria, sino una voluntad inequívoca de evitar el debate. Avanzaba la peor cara del PSOE en la semana negra de Page. Cuando una mayoría utiliza el Reglamento como muro frente a una cuestión incómoda, el Parlamento deja de ser el lugar donde se confrontan posiciones y corre el riesgo de convertirse en el lugar donde una sola posición decide cuáles pueden existir. El PSOE de siempre imponiendo su rodillo de siempre. El verdadero rostro de Page.

Entre ambos vetos llegó la calle. El miércoles, ciudadanos de numerosos municipios de Castilla-La Mancha y de toda España se concentraron por Ceuta, en una histórica y masiva movilización ciudadana convocada por la Federación Española de Municipios y Provincias. Mientras las plazas se llenaban de banderas de España y de mensajes de solidaridad, Page no estuvo allí y el PSOE había llamado a sus cargos territoriales y municipales a no participar, presentando la convocatoria como confrontación partidista. Insostenible boicot de Page a la expression libre de la calle en defensa de Ceuta. En la Castilla-La Mancha que él preside, todos salimos a la calle. Todos menos Page: él se quedó al margen. Castilla-La Mancha habló con su presencia y Page respondió con su ausencia. La silla vacía de Page en un momento histórico en el que el presidente castellanomanchego una vez más no estuvo a la altura.

Esa ausencia pesa todavía más porque el presidente regional sí difundió un mensaje institucional de apoyo a Ceuta. Pero la solidaridad pierde fuerza cuando no supera la pantalla de un vídeo, no llega a la plaza y tampoco encuentra espacio en el Parlamento. Decir que está con Ceuta mientras el partido que dirige pide no acudir a las concentraciones y la mayoría que se controla impide debatir sobre ella es una contradicción demasiado grande para esconderla detrás de una declaración. Además de una vergüenza. La vergüenza de Page. Page no está con Ceuta ni con España: Page solo está consigo mismo, con Sánchez y con el PSOE, como siempre.

El desenlace llegó el jueves. La diputada del PP Itziar Asenjo subió a la tribuna de las Cortes de Castilla-La Mancha y fue expulsada por hablar de Ceuta. Veto, prohibición, boicot socialista a Ceuta. El presidente de las Cortes, el socialista Pablo Bellido, le retiró la palabra y ordenó su expulsión. Un PSOE impresentable.

Page podrá alegar lo que quiera, pero es el presidente de Castilla-La Mancha, secretario general del PSOE-CLM y máximo referente de la mayoría que sostiene las Cortes. Y eso conlleva una responsabilidad política que no desaparece porque haya decidido esconderse. Su semana negra deja una imagen difícil de olvidar: Castilla-La Mancha en la calle por Ceuta, pero su presidente en casa, su partido desmovilizando, su mayoría vetando debates y una diputada expulsada del hemiciclo. Cuando Castilla-La Mancha quiso decir “Ceuta”, el PSOE de Page contestó cerrando puertas. Esa es su semana negra: la semana en la que todo lo que hizo fue para vetar a Ceuta. La historia lo contará.

Tania Andicoberry Esparcia

Vicesecretaria General y Sectorial del PP de Castilla-La Mancha

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