Tomelloso ha presentado este martes en el Museo del Carro y Aperos de Labranza su nuevo Centro de Interpretación de los Bombos, un proyecto concebido para acercar a vecinos y visitantes la historia, la construcción y el valor humano de una de las grandes señas de identidad de la localidad.
El espacio combina testimonios de personas vinculadas directamente con los bombos, piezas audiovisuales, ilustraciones, grabaciones con dron y recursos tecnológicos con los que el visitante podrá adentrarse en su origen, sus diferentes tipologías, sus usos, su distribución por el territorio y las técnicas utilizadas para levantarlos piedra a piedra y sin argamasa.
La concejala de Asuntos Europeos, Eloísa Perales, destacó durante la presentación la singularidad que tienen estas construcciones para Tomelloso, equiparándolas en importancia identitaria con las cuevas de la localidad.
Perales puso el acento tanto en la dimensión de los bombos como en una técnica constructiva que los diferencia de otras edificaciones rurales de la comarca, como chozos o cucos, y recordó que el proyecto se encuentra integrado en el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino, dentro de su eje de transición digital.
Tecnología para contar una historia profundamente humana
Aunque la tecnología ocupa un lugar destacado, uno de los objetivos del proyecto ha sido evitar que la experiencia se limite a una explicación técnica. El propósito era también recoger, en palabras de la concejala, el “alma” de los bombos y de quienes los construyeron, utilizaron y conservaron durante generaciones.
Para ello se ha recurrido a María Balvanera, cuyo trabajo anterior «Son terreras» había sido presentado en Tomelloso en marzo de 2024, junto a Raquel Durán y Santos López, encargado del trabajo con dron.
El resultado es una propuesta audiovisual que da voz a agricultores, investigadores, arquitectos, constructores, historiadores, poetas, ingenieros y especialistas en arquitectura de piedra seca.
Entre las personas que participan o han aportado sus conocimientos al proyecto se encuentran Jerónimo Pedrero, Ángel Morales, Vicente Morales, Ángel Bernao, Eusebio Becerra (padre e hijo), Jesús Moreno, Dionisio Cañas, Luis Velasco y Félix Valero.
Especial relevancia tiene también el trabajo desarrollado por ITECAM, cuya tecnología ha permitido mostrar de una forma inédita la estructura interior de los bombos.
El escaneado permite observar lo que sus responsables describen como las “entrañas”, el “esqueleto” o las “tripas” de estas construcciones, facilitando la comprensión del enorme volumen de piedra empleado y de la complejidad que encierra una técnica que, aparentemente sencilla, ha permitido que muchas de estas edificaciones permanezcan en pie durante más de un siglo.
Vídeos cortos para elegir qué historia conocer
El nuevo Centro de Interpretación estará planteado para adaptarse también a las visitas turísticas de corta duración.
A través de una pantalla táctil, el visitante podrá seleccionar vídeos breves dedicados a diferentes aspectos relacionados con los bombos. El recorrido parte de cuestiones generales y avanza hacia contenidos más concretos.
Entre las materias tratadas figuran la piedra seca, el origen de los bombos, sus distintas tipologías, la metodología de construcción, su distribución geográfica, los diferentes usos que han tenido a lo largo del tiempo y los retos actuales relacionados con su conservación.
La explicación sobre la construcción ha requerido además recurrir a ilustraciones, debido a la escasez de fotografías históricas que documenten paso a paso cómo se levantaban estas edificaciones.
Las responsables del proyecto quisieron subrayar que estas recreaciones han sido realizadas por un ilustrador y un animador, sin recurrir a inteligencia artificial, y que todas las obras aparecen firmadas.
Del refugio agrícola al turismo
Otro de los bloques permitirá conocer cómo ha evolucionado el uso de los bombos.
Durante años fueron fundamentalmente refugios vinculados al trabajo agrícola y espacios para guardar materiales y protegerse durante las largas jornadas en el campo. Algunos continúan manteniendo esa función, mientras que otros comienzan a encontrar nuevas posibilidades vinculadas al turismo rural y patrimonial.
El contenido presta asimismo especial atención a la necesidad de conservar estas construcciones, muchas de ellas mantenidas hasta ahora mediante el esfuerzo y la inversión particular de sus propietarios.
La preservación del patrimonio aparece así como uno de los grandes asuntos de futuro una vez dado este primer paso para explicar y divulgar su historia.
La memoria familiar, uno de los ejes más emotivos
El proceso de grabación ha permitido recuperar también una parte mucho más íntima de los bombos.
Los testimonios familiares, los recuerdos relacionados con el campo y las historias transmitidas entre generaciones ocupan un lugar importante dentro del proyecto. Sus responsables reconocieron durante la presentación que algunos de estos relatos llegaron a emocionar al propio equipo durante el rodaje.
Precisamente esa memoria se considera esencial para que las nuevas generaciones conozcan unas construcciones que forman parte del paisaje de Tomelloso pero cuyo significado no siempre es conocido en profundidad por niños y adolescentes.
El proyecto pretende igualmente explicar los bombos a quienes llegan desde otros lugares y desconocen la singularidad de esta arquitectura tradicional.
Un documental de unos 20 minutos
Además de las piezas breves disponibles de forma interactiva, el proyecto incorpora un documental de aproximadamente 20 minutos que recorre la historia de los bombos desde su construcción y sus usos tradicionales hasta su situación presente y sus posibles usos futuros.
La producción se completa con imágenes aéreas, testimonios, reconstrucciones gráficas y el trabajo de digitalización realizado por ITECAM.
La intención final es que la visita al Museo del Carro permita entender el bombo antes incluso de entrar físicamente en uno: quiénes lo construyeron, por qué se levantó, qué técnicas emplearon y qué papel desempeñó en la vida cotidiana del campo tomellosero.
Con este nuevo recurso, las voces de quienes conocen de primera mano los bombos pasan a formar parte del relato permanente del museo, conservando una memoria vinculada a agricultores, labradores, constructores y familias de Tomelloso que contribuyeron a modelar durante generaciones el paisaje rural del municipio.






























