Hay sabores que llegan casi al mismo tiempo que una estación del año. En Tomelloso, la vendimia no acaba cuando la uva entra en la bodega. También se deja notar en las cocinas, especialmente en esas recetas que durante generaciones han aprovechado el mosto como un ingrediente más. Las tortas de mosto, el mostillo y el arrope son algunos de los ejemplos más conocidos y forman parte de una tradición que ha crecido al mismo ritmo que la cultura del vino en la localidad.
Cada una de estas elaboraciones tiene su propia personalidad. Las tortas de mosto llevan este producto de la uva a una masa dulce muy ligada a estas fechas; el mostillo representa otra manera tradicional de aprovecharlo, mientras que el arrope se consigue concentrando el mosto hasta obtener una preparación intensa y dulce, habitual durante años en muchas casas. Son recetas sencillas, nacidas del aprovechamiento y de una época en la que prácticamente nada se desperdiciaba.
La cocina de Tomelloso, sin embargo, no se limita a los sabores de la vendimia. En su recetario aparecen platos muy reconocibles de la gastronomía manchega, como las migas de gañán, las gachas, el pisto manchego, la caldereta de cordero o los galianos o gazpachos manchegos. A ellos se suman dulces como las hojuelas, los rosquillos o las flores, recetas que todavía hoy recuerdan a celebraciones, reuniones familiares y cocinas de toda la vida.
Buena parte de esta gastronomía se entiende mejor si se mira la relación de Tomelloso con el vino. Bodegas, cuevas y antiguas instalaciones de elaboración forman parte del paisaje y de la historia de una ciudad en la que la actividad vitivinícola ha tenido un enorme peso económico y social. Tomelloso forma además parte de la Ruta del Vino de La Mancha, un vínculo que refuerza todavía más esa unión entre territorio, vino y gastronomía.
Hoy, cuando cada vez más viajeros buscan conocer un lugar también a través de lo que se come, estas recetas tienen un valor añadido. Recuperar y mantener vivos estos sabores no consiste únicamente en mirar al pasado. Es también una manera de contar qué es Tomelloso, cómo ha vivido y qué costumbres han pasado de una generación a otra. Porque en época de vendimia, la tradición del vino también llega al plato.











