La Guardia Civil de la Comandancia de Guadalajara está intensificado los servicios de vigilancia y prevención contra la caza furtiva, especialmente durante la época de la berrea, periodo en el que se refuerza la presencia de los agentes en las zonas de mayor actividad cinegética.
Un ciervo abatido y dos investigados en Teroleja (Corduente)
El domingo 20 de Septiembre, sobre las 01:15 horas, la Guardia Civil investigó a dos varones de 19 y 20 años por su presunta autoría en el abatimiento de un ciervo.
Estas personas fueron identificadas por la Guardia Civil tras el aviso recibido de la Central Operativa de Servicio de la Guardia Civil, 062, en el que un ciudadano comunicó un posible episodio de caza furtiva, aportando datos sobre el vehículo que habrían utilizado los presuntos autores.
El vehículo en cuestión fue interceptado en Teroleja (Corduente), en las inmediaciones del Parque Natural del Alto Tajo, e iba ocupado por estas dos personas a las que se les intervinieron dos rifles y munición.
Sorprendido con un rifle cargado y un silenciador en Peñalén
Por otro lado, en la madrugada del pasado sábado, fue interceptado otro vehiculo ocupado por dos personas en un coto de caza en el término municipal de Peñalén. El acompañante portaba un rifle desenfundado, cargado y dispuesto para su uso, equipado con un visor térmico y un silenciador.
Por estos hechos, se investigó a un varón de 29 años por un presunto delito contra la fauna. Los agentes decomisaron el arma, el visor térmico y el silenciador.
Las consecuencias que lleva aparejada la caza ilegal
La provincia de Guadalajara presenta unas inmejorables condiciones para la práctica de la actividad cinegética, sin embargo esta, no siempre se lleva a cabo siguiendo las especificaciones reglamentarias.
Las conductas de furtivismo están tipificadas en los articulos 334 y 335 del Código Penal y pueden llevar aparejadas penas de prisión de seis meses a dos años, retirada de la licencia de caza de dos a cinco años, revocación de los permisos de armas, el pago de los daños causados y el decomiso de los trofeos, además de las infracciones contempladas en la legislación de caza de Castilla La Mancha que contempla sanciones de hasta 60.000 euros.












