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Carmen Belén Serrano reúne 25 años de creación en ‘El alma de la tierra’

La exposición, abierta en CALMA hasta el 15 de noviembre, recorre la trayectoria de la escultora a través de obras marcadas por Tomelloso, la naturaleza, la memoria y las raíces manchegas.

La Casa de las Artes y las Letras de la Mancha (CALMA) acoge hasta el próximo 15 de noviembre El alma de la tierra, una exposición de Carmen Belén Serrano Serrano que reúne una selección de esculturas realizadas durante los últimos 25 años. Durante la inauguración, la concejala de Cultura de Tomelloso, Inés Losa, destacó tanto la trayectoria de la artista como el papel de CALMA para acercar el arte a la ciudadanía y ofrecer visibilidad a creadores vinculados al municipio. “Este espacio debía servir para acercar el arte y la cultura a los ciudadanos, pero también para dar visibilidad al talento de quienes llevan el nombre de Tomelloso más allá de nuestras fronteras”, señaló. Losa subrayó especialmente que Serrano ha mantenido una profunda conexión con sus orígenes manchegos pese a la proyección alcanzada por su obra, cuyo universo creativo continúa ligado a la tierra, el campo, la cultura del trabajo, la naturaleza, la vid y la memoria.

La concejala puso también en valor la capacidad de Carmen Belén Serrano para transformar ese patrimonio cultural y sentimental en un lenguaje artístico propio, utilizando materiales como barro, piedra y bronce, junto a otros de carácter más contemporáneo, y desarrollando una obra que se mueve entre el realismo y la abstracción. Según explicó, sus esculturas no se quedan únicamente en la representación de figuras o formas, sino que buscan transmitir emociones, plantear preguntas y provocar la reflexión del espectador. Entre las piezas presentes en la exposición figuran Cencibela de la Mancha, vinculada a la cultura del vino; Mi nieta, relacionada con las raíces y su transmisión entre generaciones; IA Híbrida, que aborda cuestiones relacionadas con la tecnología, la inteligencia artificial y el medioambiente; y Yacimiento, una obra que profundiza en la condición humana, la transformación, la libertad y la capacidad de reinventarse.

Una trayectoria reconocida dentro y fuera de Tomelloso

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Inés Losa recordó igualmente algunos de los reconocimientos obtenidos por la escultora a lo largo de su carrera. En 2024, Carmen Belén Serrano recibió la medalla de escultura Juan Cristóbal por Mi nieta, mientras que en 1995 obtuvo el primer premio y la medalla de oro Ángel Ferrán y Vázquez con Todo. A estos galardones se suma el Premio Internacional al Artista de Europa de 2024 por Yacimiento, pieza que también fue seleccionada para el Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura y posteriormente pudo contemplarse en Florencia. La concejala defendió en este sentido una creación capaz de mirar hacia adelante sin romper con su origen: “Nuestras raíces no tienen por qué anclarnos en el pasado, sino que pueden ser el mejor punto de partida para seguir creando, innovando y mirando hacia adelante”. Losa recordó además la relación de la artista con Tomelloso a través de la donación de Homenaje al agricultor, escultura instalada en la ciudad como reconocimiento a sus raíces agrícolas.

Tras esta visión institucional, Carmen Belén Serrano abrió al público las claves más personales de El alma de la tierra. La escultora explicó que la exposición representa una selección de aproximadamente un cuarto de siglo de trabajo realizado con piedra, barro, acero y bronce, mientras que otras piezas de su producción se encuentran ya en museos y galerías de lugares como Sicilia o Madrid. Para ella, la muestra no es simplemente una acumulación de esculturas, sino una parte de su recorrido vital y artístico. La artista reconoció además que siempre le ha resultado más sencillo expresarse mediante la materia que a través de las palabras y explicó que la observación de la naturaleza está en el origen de buena parte de su creación. “Para mí, esculpir es entablar un diálogo místico con el origen de todo”, afirmó, situando ese origen en La Mancha y especialmente en Tomelloso.

La Mancha como memoria, paisaje y materia

La tierra ocupa un espacio esencial en su obra. Serrano encuentra inspiración en las viñas, los campos, las piedras, las texturas y en la huella dejada por generaciones de agricultores que han ido dando forma al paisaje manchego. En su discurso describió La Mancha como una tierra de grandes contrastes y defendió que buena parte de su misterio no se encuentra únicamente en aquello que puede verse, sino también en lo que permanece bajo la superficie: las raíces, las cuevas, las piedras y la memoria acumulada durante generaciones. Esa búsqueda de lo que no resulta evidente aparece igualmente en sus esculturas. Todo es para la artista una pieza abstracta en la que se esconde un corazón; Mi nieta representa a una niña con una madurez anticipada; IA Híbrida parte de la figura histórica del ángel para trasladarla a un contexto contemporáneo; y Key convierte una llave inglesa rota y marcada por el dolor en una imagen de transformación. Tinta, por su parte, está relacionada con el tiempo, la observación y la capacidad del arte para convertir la realidad en una expresión distinta.

Especial significado tiene Yacimiento, una obra que Carmen Belén Serrano llevó hasta Florencia, experiencia que recuerda como uno de los momentos importantes de su trayectoria. Mostrar allí una pieza surgida de su universo creativo le permitió comprobar, según explicó, cómo una obra estrechamente relacionada con sus raíces manchegas podía ser entendida lejos de su lugar de origen. “El arte es un lenguaje universal que borra las fronteras geográficas”, señaló. Para la escultora, Yacimiento habla de aquello que permanece oculto, tanto en las entrañas de la tierra como en el interior del ser humano, y representa una búsqueda relacionada con la transformación y el descubrimiento personal.

El oficio, la infancia y una vocación nacida en Tomelloso

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Serrano dedicó también parte de su intervención a explicar todo aquello que el visitante no ve cuando contempla una escultura terminada. Detrás de cada pieza, señaló, existen largas horas de trabajo, reflexión, esfuerzo físico y decisiones técnicas, además del frío, el calor, el polvo y las exigencias propias del taller. “La escultura es la cabeza, la ingeniería de cada obra”, resumió la artista, que reivindicó la constancia y la disciplina como elementos indispensables para desarrollar una trayectoria artística. Su relación con la creación comenzó mucho antes: recordó sus primeros trabajos con plastilina, arcilla y madera y aquella infancia en la que observaba detenidamente la tierra, las piedras, las texturas y los cambios de color del paisaje manchego. Posteriormente se formó en la Escuela de Arte de Tomelloso y continuó su aprendizaje en Madrid, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. También tuvo palabras para el esfuerzo de sus padres, que hicieron posible sus estudios, y para el apoyo de Francisco Díaz a lo largo de una carrera marcada por sacrificios, renuncias y satisfacciones.

Carmen Belén Serrano cerró la inauguración invitando al público a acercarse a sus obras sin quedarse únicamente en su apariencia exterior. “Os invito ahora a pasear entre las esculturas no solo con los ojos, sino con el corazón abierto”, manifestó. En El alma de la tierra conviven así el paisaje manchego, la vendimia, la memoria, la naturaleza y buena parte de la experiencia personal de una artista que, después de 25 años de creación, sigue encontrando en Tomelloso y La Mancha el punto de partida de su lenguaje escultórico. La exposición permanecerá abierta en CALMA hasta el 15 de noviembre.

Carmen Belén Serrano lleva a CALMA un trozo de su propia alma a través de la escultura
Carmen Belén Serrano lleva a CALMA un trozo de su propia alma a través de la escultura
Carmen Belén Serrano lleva a CALMA un trozo de su propia alma a través de la escultura

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