. Un año más, y con la llegada del período estival, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla-La Mancha pone el foco en la prudencia y atención que la ciudadanía debe tener a la hora de disfrutar de piscinas y playas, o de aceptar ofertas de los lamentablemente habituales “masajes playeros” que proliferan en nuestras costas, entre otros riesgos que entraña el cambio de hábitos y costumbres en verano.
Lesiones en piscinas, acantilados u otras zonas peligrosas
Cada año leemos noticias sobre lesiones causadas en piscinas, por saltos desde el borde o desde trampolines, que pueden acarrear graves lesiones si no se conoce la técnica necesaria para saltar, o la profundidad de la piscina. La persona que se zambulle puede chocar con la masa de agua o el suelo y provocarle una grave lesión medular. Las consecuencias de una mala zambullida pueden ir desde una fractura más o menos leve hasta una lesión medular o un ahogamiento si se pierde la conciencia. Es importante que, al realizar los saltos, los brazos vayan por delante para proteger el cuello y la cabeza en caso de impacto.
Los juegos alrededor del borde de la piscina pueden dar lugar a resbalones, caídas y torceduras de tobillo a causa del agua que pisamos. Por ello, es necesario actuar con sentido común, evitando así, una visita al socorrista, en el caso de que la lesión fuera leve, o a los servicios de urgencia del centro de salud más cercano o del hospital, en casos más graves.
En lugares como playas, acantilados, zonas portuarias, ríos o pantanos, en los que el agua puede ser menos clara, el elemento más importante a tener en cuenta es la profundidad. Incorporándonos al agua de pie podemos tantear si existen piedras o troncos que puedan provocar daños. Cada verano en nuestro país se producen casos de lesiones medulares por irresponsabilidades de los bañistas y en la mayoría de las ocasiones podrían haberse evitado tomando las medidas oportunas y siendo conscientes del peligro.
“Masajes playeros”: Ni profesionales, ni condiciones higiénicas.
En los lugares que elegimos para pasar nuestras vacaciones estivales, cada vez es más habitual observar la oferta de ese tipo de servicios por parte de personas que no cuentan con la formación adecuada, que, por supuesto, no se realizan en un centro sanitario, y que no cuentan con las mínimas medidas de higiene y desinfección que se deben adoptar para una correcta práctica de los mismos.
Los “masajes playeros” llevados a cabo por alguien que no sea fisioterapeuta y sin un objetivo terapéutico, no están exentos de producir lesiones irreversibles y de que diferentes bacterias de la epidermis se instalen en nuestro organismo, por el simple hecho de llevarse a cabo en cualquier sitio y, de cualquier modo.
Este tipo de prácticas no solamente suponen un peligro para la salud de las personas, sino que también son un claro ejemplo de intrusismo profesional en el campo de la Fisioterapia que perjudica claramente el ejercicio de nuestra profesión, por lo que, desde COFICAM se aconseja encarecidamente a la población que siempre, y en cualquier ámbito, se ponga en manos de profesionales que cuenten con la debida formación y los conocimientos necesarios para llevar a cabo una buena práctica profesional que redunde beneficiosamente en la salud de la ciudadanía.
El calzado de verano
Los calcetines y el calzado cerrado han quedado relegados en los armarios para poder lucir las sandalias y chanclas de temporada que acabamos de comprar para este verano y, aunque llevar los pies más destapados que el resto del año puede aportarnos frescor y comodidad, hay que tener en cuenta que el uso de este tipo de calzado puede conllevar riesgos para la salud de los pies, incluyendo la aparición de ampollas, rozaduras, hongos, y problemas en la pisada como fascitis plantar o tendinitis de Aquiles. Además, un calzado con mala sujeción puede aumentar el riesgo de torceduras y esguinces.
Un calzado inadecuado puede alterar la forma de pisar, causando sobrecargas en el pie, dolor en el talón, rodilla, cadera o espalda. Es conveniente evitar el uso prolongado de chanclas, apropiadas para la playa o la piscina, pero no para caminar largas distancias o usar a diario, para lo que es preferible utilizar sandalias o zapatos que ofrezcan sujeción al tobillo y al arco plantar, y con suela que tenga buen agarre para evitar resbalones y caídas.
“Este verano voy a hacer deporte”
Sí, el ejercicio físico siempre es bueno para la salud, pero ponernos a dar patadas a un balón sobre la arena, jugar un partido de vóley-playa o utilizar las pistas de pádel del hotel en el que estamos pasando las vacaciones, sin la suficiente preparación física, con una técnica incorrecta, o sin el uso de equipo adecuado, aumenta las posibilidades de lesiones articulares (rodilla, tobillo o codo), y problemas de sobrecarga muscular debido al calor y la humedad.
Como en cualquier deporte, y en cualquier época del año, es recomendable realizar un calentamiento previo adecuado, así como estiramientos para preparar los músculos y articulaciones antes de la actividad física.
Tu Fisio, ¡Siempre!.
Si, a pesar de estos consejos, sufrimos algún tipo de lesión, es conveniente acudir a un centro de fisioterapia, en el que sus profesionales, debidamente formados y con la garantía que ofrece la colegiación, podrán tratar debidamente las dolencias padecidas, con la garantía de recuperación necesaria para preservar correctamente la salud de las personas.
El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla-La Mancha ofrece una serie de consejos en la página web “Tu Fisio, ¡Siempre!”, a la que se puede acceder pulsando sobre este enlace, a través de los cuales podemos ayudarte a mejorar tu día a día, conociendo un poco más tu cuerpo, las distintas etapas de la vida, enfermedades y afecciones, o como llevar una vida más saludable.



















