La Santísima Virgen de las Viñas, Patrona de Tomelloso, lucirá el próximo 25 de agosto su histórica carroza completamente restaurada, después de varios meses de intenso trabajo artesanal a cargo del Taller de Arte Religioso Salmerón, de Socuéllamos. El trono, encargado a finales de la década de los años 50 y que presentaba un importante deterioro, ha sido sometido a una intervención integral destinada a recuperar su riqueza artística y garantizar su conservación para las próximas generaciones.
La restauración fue presentada este martes en un sencillo y cercano acto celebrado en el número 35 de la calle Sancho Panza de Tomelloso, lugar donde permanece habitualmente custodiada la carroza. Entre los asistentes se encontraban el presidente de la Hermandad de la Virgen de las Viñas, Alejandro Ramírez; el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro; el pregonero de la Romería, Bernabé Blanco; el pregonero de la Feria, Félix Godoy, así como miembros del equipo de Gobierno, integrantes de la Hermandad y otras personas vinculadas a la vida social de la localidad.
Fue precisamente Alejandro Ramírez, presidente de la Hermandad de la Virgen de las Viñas, quien abrió las intervenciones, enmarcando una presentación concebida de manera sencilla y prácticamente familiar para mostrar el resultado de una actuación largamente esperada. Tras sus palabras intervino Félix Godoy para ofrecer una aproximación histórica al trono, mientras que Óscar Salmerón fue el encargado de desgranar los aspectos técnicos de la restauración a medida que la carroza iba mostrándose completamente iluminada.
Alejandro Ramírez: una intervención necesaria para salvar un patrimonio de Tomelloso
Alejandro Ramírez recordó que la restauración de la carroza constituía desde hacía años una de las principales preocupaciones de la Hermandad. Su deterioro era cada vez más evidente y ya se habían valorado anteriormente distintas posibilidades para intervenir en ella, aunque principalmente las limitaciones económicas habían impedido afrontar una restauración de esta envergadura.
El presidente explicó que la situación alcanzó un punto especialmente delicado durante la pasada Feria. Al sacar la carroza del inmueble donde permanece custodiada, Félix Godoy tuvo que realizar algunos retoques de urgencia debido a su frágil estado. Una vez terminadas las fiestas y de regreso a la calle Sancho Panza, una revisión más detenida confirmó la gravedad del problema: había alas de los ángeles rotas, manos y dedos deteriorados y diferentes elementos artísticos que podían llegar a perderse si no se actuaba con rapidez.
Ramírez recordó que fue entonces cuando quedó claro que las actuaciones provisionales ya no eran suficientes. Félix Godoy había llegado, según relató, a reconocer que había agotado sus posibilidades y que la intervención debía quedar en manos de profesionales. El presidente resumió la situación asegurando que la carroza “necesitaba una restauración urgente, muy, muy urgente”, porque existía el riesgo real de perder una parte importante del patrimonio artístico vinculado a la Patrona.
Ese peligro llevó a la Hermandad a contactar con el Taller de Arte Religioso Salmerón de Socuéllamos. La primera valoración profesional confirmó que el estado del trono era todavía peor de lo que se apreciaba exteriormente, con determinadas partes artísticas muy comprometidas y algunas prácticamente al límite de poder ser recuperadas.
A partir de aquel momento se tomó la decisión de trasladar la carroza hasta Socuéllamos para realizar un estudio profundo de todos sus elementos. La revisión confirmó la necesidad de acometer una actuación integral y dio comienzo a varios meses de trabajo en los que, según destacó Alejandro Ramírez, el taller se implicó plenamente con la Hermandad para lograr que todo estuviese terminado antes de la Feria y Fiestas.
El presidente mostró durante la presentación su agradecimiento a la familia Salmerón y a todos los profesionales que han intervenido en el proyecto, destacando especialmente el carácter artesanal de la actuación. “Todo lo han hecho a mano, pincel a pincel”, afirmó, reconociendo su sorpresa ante una restauración que fue revelando detalles de la propia carroza que incluso quienes llevan años vinculados a ella prácticamente desconocían.
Ramírez agradeció también a la familia que permite que la carroza permanezca custodiada en este espacio de la calle Sancho Panza.
Félix Godoy repasa la historia de un trono nacido a finales de los años 50
Tras la intervención de Alejandro Ramírez tomó la palabra Félix Godoy, quien quiso dejar la explicación del proceso de restauración en manos de sus responsables y centró sus palabras en recuperar la historia de la carroza de la Patrona.
Godoy agradeció en primer lugar el trabajo del Taller Salmerón y aseguró que no dudó a la hora de depositar la confianza en esta empresa familiar, a cuyos integrantes conoce desde hace años y cuyo carácter artesanal destacó durante su intervención. El resultado final, reconoció, ha superado incluso las expectativas que tenían al comenzar el proyecto.
El trono de la Virgen de las Viñas fue encargado a finales de la década de los 50 a través de Santa Rufina, una galería de arte religioso de Madrid que contrataba para sus diferentes trabajos a artistas, tallistas y otros profesionales especializados.
El diseño escogido ya existía entonces y había sido preparado también para el trono de un Cristo destinado a la provincia de Cádiz. La estructura era prácticamente idéntica, aunque para Tomelloso se realizaron pequeñas modificaciones destinadas a adaptarla a la imagen de su Patrona.
Entre los elementos originales se encontraban cuatro faroles hexagonales en las esquinas. Estos funcionaban bien en un trono destinado a un Cristo, pero en el caso de la Virgen terminaban ocultando parcialmente la imagen debido a su volumen, por lo que fueron retirados posteriormente. También hubo un intento de incorporar un palio para enriquecer el conjunto, aunque acabó desapareciendo porque visualmente encerraba demasiado a la Virgen.
La principal singularidad incorporada por deseo de la Hermandad fueron cuatro ángeles colocados sobre las ménsulas de las esquinas, cada uno de ellos asociado a un significado concreto.
Los cuatro ángeles y el simbolismo de la carroza
Uno de estos ángeles porta un cojín con una corona imperial y representa a María Reina. Otro aparece relacionado con una rama de azucenas, símbolo tradicional de la pureza y virginidad de María, mientras que los dos situados en la parte delantera tienen una vinculación especialmente estrecha con Tomelloso.
Uno sostiene un racimo de uvas tintas y otro un racimo de uvas blancas, elementos directamente ligados a la advocación de la Virgen de las Viñas y a la identidad vitivinícola de la ciudad.
Godoy explicó igualmente que el conjunto cuenta con una importante decoración vegetal y ornamental que, gracias a la intervención realizada, vuelve ahora a apreciarse con mucha mayor riqueza.
La carroza ya había experimentado otra restauración hace aproximadamente 30 o 35 años, aunque aquella intervención no obtuvo completamente el resultado deseado. Las limitaciones económicas y los materiales disponibles condicionaron unos trabajos que permitieron prolongar la utilización del trono, pero que con el tiempo también generaron algunos de los problemas encontrados ahora.
Óscar Salmerón descubre la complejidad de la restauración
La parte más técnica de la presentación correspondió a Óscar Salmerón, del Taller de Arte Religioso Salmerón, quien fue explicando el proceso.
Salmerón detalló que la empresa funciona como una gran familia que ha ido creciendo hasta reunir actualmente a alrededor de una treintena de profesionales, especializados en distintas disciplinas como carpintería, dorado, pintura, policromía y trabajos sobre metal, lo que ha permitido que prácticamente todo el proceso pudiera realizarse dentro del propio taller.
Uno de los principales problemas estaba relacionado con la restauración anterior. Los materiales utilizados bajo el dorado impedían que el pan de oro tuviera una adherencia adecuada, por lo que hubo que retirar diferentes capas hasta llegar de nuevo a la madera original.
Fue precisamente al realizar este proceso cuando aparecieron importantes grietas en la madera, algunas de considerable longitud. Estas zonas tuvieron que ser tratadas y reforzadas antes de poder comenzar nuevamente el proceso de preparación y decoración.
La magnitud de la actuación ha sido tal que, según explicó Salmerón, prácticamente toda la superficie artística ha tenido que ser nuevamente trabajada, aunque manteniendo como elemento fundamental la estructura histórica del trono.
Nuevo dorado y recuperación de detalles prácticamente olvidados
El dorado ha sido completamente renovado siguiendo técnicas artesanales, devolviendo profundidad y luminosidad a las tallas, cenefas y elementos florales.
Precisamente uno de los aspectos que más sorprendió a los integrantes de la Hermandad durante sus visitas periódicas a Socuéllamos fue comprobar cómo iban reapareciendo detalles ornamentales que el paso del tiempo y anteriores tratamientos habían dejado prácticamente ocultos.
Alejandro Ramírez reconoció durante la presentación su impresión ante este proceso y cómo, mes tras mes, aparecían partes que apenas recordaban haber visto en la carroza.
Los ángeles recuperan su policromía tradicional
Uno de los trabajos más complejos se ha desarrollado sobre los cuatro ángeles.
Cuando llegaron al taller presentaban un acabado dorado y patinado procedente de una intervención posterior. Sin embargo, al retirar cuidadosamente aquellas capas aparecieron pequeños vestigios de los colores originales.
Esos restos sirvieron de referencia a los restauradores para devolver a las figuras una policromía tradicional mucho más cercana a su concepción primitiva.
Las alas, manos, dedos y diferentes zonas deterioradas también fueron reparadas, recuperando tanto su integridad estructural como su presencia artística dentro del conjunto.
Mejoras en la estructura y nueva iluminación LED
La intervención ha ido mucho más allá del dorado y de la policromía.
El taller ha trabajado también sobre los elementos metálicos, la lanza utilizada para desplazar el trono y diferentes partes estructurales. Asimismo, se ha acondicionado la zona superior destinada a quienes deben acceder a la carroza y se han instalado soluciones para protegerla durante la colocación de los adornos florales.
También se ha modernizado por completo la instalación eléctrica. Los antiguos halógenos han sido sustituidos por iluminación LED, permitiendo realzar los detalles restaurados y disponer de un sistema más moderno para iluminar la carroza.
Óscar Salmerón resumió la enorme dimensión de la intervención señalando que “prácticamente se ha hecho un trono nuevo, teniendo la base, que es lo importante, que es vuestro trono”.
La expresión refleja el espíritu con el que se ha trabajado: renovar todos aquellos elementos que lo necesitaban sin perder la esencia de una carroza estrechamente vinculada desde hace décadas a la Virgen de las Viñas y a Tomelloso.
Una obra artesanal realizada en Socuéllamos
La Hermandad destacó especialmente la implicación del Taller de Arte Religioso Salmerón, empresa familiar socuellamina que desarrolla trabajos dentro y fuera de España y que ha movilizado a profesionales de distintas especialidades para acometer esta restauración.
Durante los últimos meses, el taller reorganizó parte de sus trabajos para poder cumplir con el calendario marcado por la Hermandad y conseguir que la carroza regresara a Tomelloso a tiempo para la Feria.
El resultado ha despertado una enorme satisfacción entre sus responsables. Alejandro Ramírez no ocultó su impresión al verla terminada: “Yo puedo decir que estoy alucinado”, afirmó, agradeciendo el cuidado, la dedicación y el trato recibido durante todo el proceso.
La restauración no pretende únicamente conseguir que el trono vuelva a lucir en todo su esplendor durante las próximas fiestas, sino garantizar que esta pieza histórica pueda mantenerse en buenas condiciones durante muchos años.
El 25 de agosto, su gran puesta de largo
La carroza restaurada volverá a tener como gran protagonista a la Santísima Virgen de las Viñas el próximo 25 de agosto de 2026, Día de la Patrona y una de las fechas centrales de la Feria y Fiestas de Tomelloso.
Será entonces cuando tomelloseros y visitantes puedan contemplar en la calle el resultado definitivo de varios meses de trabajo artesanal.
El histórico trono mantiene la esencia de aquella pieza encargada a finales de los años 50, pero recupera ahora el brillo del oro, los colores de sus ángeles, la riqueza de sus ornamentos y numerosos detalles que el deterioro había ido ocultando con el paso de las décadas.
Una restauración que, más allá de su indudable impacto visual, permite preservar una parte significativa del patrimonio artístico, religioso y sentimental de Tomelloso y asegurar que la carroza continúe acompañando a la Virgen de las Viñas durante muchos años.



































