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Las lumbreras de las cuevas de Tomelloso: el sistema tradicional que evitaba el peligroso “tufo” del vino

Estas estructuras, presentes en las calles de Tomelloso, han sido esenciales durante generaciones para ventilar las cuevas, reducir la temperatura, aportar luz y facilitar el trabajo durante la elaboración del vino.

Las lumbreras de las cuevas de Tomelloso: el sistema tradicional que evitaba el peligroso “tufo” del vino

Dedicamos este artículo a una de las particularidades que encontramos en prácticamente todas las cuevas de Tomelloso y que resulta fundamental para su correcto funcionamiento: la ventilación.

Referencia geográfica

Es conocido que la transformación de la uva en vino pasa por diferentes fases. El proceso comienza con la preparación del mosto y, cuando esta masa líquida alcanza unas condiciones adecuadas de temperatura, comienza la fermentación.

Durante este proceso, las levaduras transforman el azúcar del líquido en alcohol y se produce un desprendimiento de dióxido de carbono (CO2).

Este gas resulta tóxico por inhalación y puede concentrarse en el interior de las cuevas. Al ser más pesado que el aire, se va acumulando desde las zonas más bajas hacia las superiores.

Por este motivo, resulta imprescindible disponer de un sistema adecuado de ventilación que permita expulsar el gas fuera de la cueva.

Este gas es conocido popularmente como “tufo” y, a lo largo de la historia, ha provocado accidentes e incluso muertes por inhalación.

El peligro reside además en que se trata de un gas que puede pasar desapercibido, por lo que durante los periodos de fermentación era imprescindible extremar las precauciones antes de acceder al interior de las cuevas.

La historia del tufo ha dado lugar a numerosas historias, reportajes e incluso películas vinculadas al mundo tradicional del vino.

Cómo se detectaba antiguamente el “tufo”

Una de las prácticas tradicionales consistía en colocar una llama o unas brasas encendidas cerca del suelo de la cueva al comienzo de la fermentación.

Si existía una concentración peligrosa de gas, la falta de oxígeno provocaba que la llama o las brasas se apagaran, lo que servía como señal de advertencia para no acceder.

Otra medida consistía en bajar por la escalera llevando una antorcha o madera encendida, separada del cuerpo. La persona iba descendiendo hasta que la llama se apagaba, lo que permitía conocer aproximadamente la altura alcanzada por el gas.

Actualmente existen monitores y aparatos específicos para detectar dióxido de carbono, ofreciendo un control mucho más preciso.

El peligro, además, no procede únicamente del gas producido durante la fermentación del vino. También puede aparecer en los orujos que permanecen en los depósitos después del proceso.

Como dato significativo, cada litro de vino producido puede generar alrededor de 50 litros de gas.

Las lumbreras de las cuevas de Tomelloso

Uno de los sistemas tradicionales que permiten evacuar el gas acumulado en las cuevas es la ventilación mediante aberturas comunicadas con el exterior.

Las lumbreras de las cuevas de Tomelloso: el sistema tradicional que evitaba el peligroso “tufo” del vino

En Tomelloso, estas salidas reciben el nombre de “lumbreras”.

Se encuentran situadas en la parte más alta de las cuevas y comunican con el exterior, generalmente a través de las aceras de las calles.

En la superficie están protegidas mediante estructuras metálicas formadas por piezas y láminas de hierro, diseñadas para soportar el paso de peatones y mantenerse lo más alineadas posible con las aceras.

Las lumbreras de las cuevas de Tomelloso: el sistema tradicional que evitaba el peligroso “tufo” del vino

Existen numerosos diseños de estas estructuras. Muchas fueron realizadas por herreros locales y, en algunos casos, se reutilizaron materiales como llantas de vehículos o restos de raíles ferroviarios.

A lo largo de las calles de Tomelloso se han llegado a identificar hasta 40 modelos diferentes de lumbreras.

Sus dimensiones suelen ser bastante similares en toda la población, con unas medidas aproximadas de entre 0,90 y 1,10 metros de longitud y entre 0,80 y 0,90 metros de anchura.

Mucho más que un sistema de ventilación

Las lumbreras no servían exclusivamente para airear las cuevas.

También cumplían otras funciones importantes:

  • Reducir la temperatura del interior de la cueva.
  • Proporcionar más luz e iluminación a estos espacios subterráneos.
  • Facilitar el paso de herramientas, utensilios y otros materiales.
  • Permitir antiguamente la introducción de tinajas de barro en las primeras cuevas.

En estos casos, una vez introducidas las tinajas, el hueco podía reducirse posteriormente mediante trabajos de albañilería.

En esencia, la lumbrera suele estar formada por una pieza rectangular con cercos de hierro, sobre la que se apoyan barras o pletinas colocadas transversalmente y fijadas mediante soldadura o elementos rígidos.

Las condiciones de las lumbreras

La colocación de estas estructuras en las aceras debía cumplir una serie de requisitos.

En primer lugar, era necesario mantener la alineación de la acera para evitar tropiezos o caídas de los peatones.

También debían ofrecer la suficiente consistencia y resistencia para evitar roturas o accidentes.

Además, tenían que poder abrirse y cerrarse con relativa comodidad sin perjudicar a quienes transitaban por la calle.

El entramado metálico permitía una ventilación adecuada siempre que existiera una corriente de aire procedente de otro punto de la cueva.

Sin embargo, este sistema presentaba también algunos inconvenientes, ya que por los huecos podían introducirse objetos, suciedad y residuos procedentes de la calle, tanto de forma accidental como provocada.

Por esta razón, en muchas lumbreras se incorporaron mallas metálicas finas destinadas a impedir que los objetos de mayor tamaño terminaran cayendo al interior de las cuevas.

Otros sistemas de ventilación en España

En otras regiones españolas existen soluciones similares para ventilar las cuevas.

Estas estructuras reciben diferentes nombres, como “cerceras”, “luceras”, “fumeros”, “tuferas” o “zarceras”.

En muchos casos se trata de chimeneas elevadas que sobresalen del terreno, conectadas directamente con las cuevas subterráneas.

Pueden presentar formas cilíndricas o cónicas y construirse con distintos materiales, como ladrillo, piedra, cerámica o metal.

Las lumbreras constituyen, por tanto, uno de los elementos más característicos de las cuevas tradicionales de Tomelloso, una solución práctica ligada durante generaciones a la elaboración del vino y a la propia arquitectura subterránea de la localidad.

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