El Colegio de Médicos de Ciudad Real celebró en un ambiente especialmente cercano, familiar y cargado de emoción, el acto de nombramiento del Dr. Rafael Torres Ugena como Colegiado de Honor, una distinción con la que la corporación ha querido reconocer “la relevante y meritoria labor desarrollada en relación con la profesión médica y con este Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Ciudad Real”.
La ceremonia, conducida por el Dr. Javier Villar, reunió a familiares, amigos, compañeros y representantes de la vida colegial en un acto de tono íntimo, muy sentido y marcado por el afecto hacia la figura del homenajeado. Desde el inicio se subrayó no solo la dimensión pública de Rafael Torres Ugena, sino también su vínculo profundo con la medicina, la formación, la cultura y el desarrollo de la provincia.
En su intervención, el Dr. Villar dibujó un perfil muy humano del nuevo Colegiado de Honor, recordando que la medicina en su familia ha sido “mucho más que una profesión: una manera de entender la vida con responsabilidad, cercanía y sentido humanista”. Destacó además cómo esa formación médica y ese fondo humanista se proyectaron después en otros ámbitos de responsabilidad, desde la vida institucional hasta la cultural y cooperativa, sin perder nunca el vínculo con los valores esenciales de la profesión.
El presidente del Colegio, Dr. Manuel Rayo Gutiérrez, puso el acento en la calidad humana del homenajeado y en la coherencia de toda una trayectoria. Lo definió como un “trabajador incansable”, destacó su honestidad, su sentido de la responsabilidad y su orgullo de pertenencia, y quiso subrayar también el peso que la familia ha tenido siempre en su vida. En ese recorrido personal, evocó con emoción la figura de su padre y de su abuelo, ambos médicos, así como el agradecimiento permanente a su esposa y el orgullo con el que habla de sus hijos y nietos.
Manuel Rayo recordó igualmente la estrecha relación de Rafael Torres Ugena con el Colegio y con la profesión médica, una vinculación que se ha concretado tanto en la colaboración con actividades culturales, científicas y formativas como en el impulso a las becas de formación para estudiantes de Medicina a través de la Fundación Globalcaja. Para el presidente colegial, el reconocimiento cobra un sentido especial porque se concede en vida y con el homenajeado presente, como expresión de gratitud sincera hacia una persona que ha sabido estar cerca del Colegio y de la medicina durante décadas.
Visiblemente emocionado, Rafael Torres Ugena agradeció la distinción con un discurso en el que compartió recuerdos, reflexiones y afectos. Afirmó que este reconocimiento no era solo suyo, sino también de sus profesores, de la clase médica y, de forma muy especial, del médico rural al que pertenecieron su padre y su abuelo. En un pasaje especialmente sentido, reivindicó la dimensión humana de la medicina y el compromiso del médico con el enfermo, recordando que la palabra cariñosa, la mirada acogedora o la mano tendida forman parte esencial del ejercicio profesional.
Uno de los momentos más intensos de su intervención llegó al referirse a la pandemia. Torres quiso rendir homenaje a los médicos y al personal sanitario por su entrega en aquellos meses de miedo e incertidumbre, asegurando que fueron ellos quienes arriesgaron sus vidas para salvar las de los demás. “Qué pena que la clase médica no tenga el agradecimiento, el reconocimiento, el respeto, la consideración y la retribución económica que se merece”, afirmó, en una de las frases más aplaudidas de la tarde.
El homenajeado repasó también algunos rasgos de su propia biografía, desde sus orígenes familiares y su formación hasta su posterior dedicación al cooperativismo, al campo, a la cultura y a la empresa. Pero lo hizo siempre desde una mirada modesta, insistiendo en la importancia de la colaboración, del esfuerzo compartido y del valor de rodearse de buenas personas. En esa misma línea, defendió con convicción el valor de la formación, del trabajo bien hecho y de la cultura como espacios de crecimiento, serenidad y progreso.
La presencia de su familia en el acto reforzó aún más el carácter íntimo y emocional de la ceremonia. El propio Rafael Torres hizo referencia a ellos en sus palabras finales, agradeciendo el apoyo recibido a lo largo de su vida y reconociendo que buena parte de lo construido solo puede entenderse desde ese entorno cercano. Cerró su intervención con un compromiso que resume bien el tono de la tarde: “Les seguiré ayudando y estaré con ustedes siempre que tenga oportunidad”.










