Sigüenza volvió a vivir ayer, Viernes Santo, una de las jornadas centrales de su Semana Santa, con la celebración de la Procesión de la Vera Cruz y de la Procesión del Santo Entierro, dos cortejos de profunda raigambre histórica que forman parte esencial de la identidad religiosa, patrimonial y cultural de la ciudad.
A las procesión del Santo Entierro asistieron Eusebio Robles, viceconsejero de Administración Local y Coordinación Administrativa, y Carmen Gil, delegada de Sanidad de la Junta en Guadalajara, entre otras personalidades, acompañando a la corporación municipal, encabezada por su alcaldesa, María Jesús Merino, y al recogimiento de seguntinos y visitantes, que acompañaron con respeto unos actos que, generación tras generación, mantienen intacta su capacidad de emocionar.
La ciudad puso así en valor un legado que hunde sus raíces en siglos de historia. En el caso de la Procesión de la Vera Cruz, la referencia documental más antigua se remonta a la Bula de 1536, en la que ya se alude a la costumbre de la cofradía de la Vera Cruz de salir en procesión en los días centrales de la Semana Santa. Aquella tradición penitencial, consolidada después en constituciones y ordenanzas posteriores, ha llegado hasta nuestros días como una de las expresiones más antiguas de la religiosidad popular seguntina.
A lo largo de los siglos, esta procesión ha mantenido su esencia, aun adaptándose a las circunstancias de cada época. Sus recorridos, los lugares de salida y llegada, la disposición de los pasos o la propia participación de los hermanos fueron evolucionando con el paso del tiempo, pero sin perder nunca su sentido de devoción, solemnidad y memoria compartida. Esa continuidad convierte hoy a la Procesión de la Vera Cruz en una de las grandes joyas del patrimonio inmaterial de Sigüenza.
Junto a ella, la Procesión del Santo Entierro, celebrada por primera vez en 1637, volvió a mostrar la fuerza simbólica y emocional de uno de los actos más sobrecogedores de la Semana Santa seguntina. Vinculada históricamente a la Cofradía del Santo Sepulcro, esta procesión ha conservado elementos de enorme singularidad, entre ellos la presencia de los armaos, el ceremonial del Santo Sepulcro y una escenografía religiosa que hunde sus raíces en la tradición barroca.
Especial relevancia histórica tiene, en este contexto, la ceremonia del Descendimiento, estrechamente vinculada al Santo Entierro y una de las expresiones más singulares que conoció la Catedral de Sigüenza. La documentación conservada acredita que ya en 1637 la Cofradía del Santo Sepulcro solicitó autorización al Cabildo catedralicio para celebrar esta representación sacra, en la que la imagen articulada de Cristo era descendida de la Cruz y depositada en la urna antes de iniciarse la procesión. Durante siglos, este acto constituyó uno de los momentos culminantes del Viernes Santo seguntino, hasta su prohibición a finales del siglo XVIII. Su recuperación en tiempos recientes ha permitido volver a poner en valor una de las ceremonias más singulares del patrimonio litúrgico y escénico de la ciudad.
La Semana Santa de Sigüenza se configura así como una suma de fe, historia, arte y tradición viva. No se trata solo de celebraciones religiosas, sino también de manifestaciones culturales que hablan de la trayectoria de la ciudad, de sus cofradías, de su Cabildo catedralicio y de generaciones enteras de seguntinos que han sabido conservar y transmitir este legado.
El Ayuntamiento de Sigüenza subraya, además, el esfuerzo de la Cofradía de la Vera Cruz y Santo Sepulcro, de los armaos, de los portadores, músicos, organizadores y de todas las personas que hacen posible que estas celebraciones mantengan su solemnidad y autenticidad. “Gracias a este compromiso colectivo, la ciudad sigue proyectando una Semana Santa con personalidad propia, reconocible por su rigor, su belleza y su hondura histórica”, señala la alcaldesa, María Jesús Merino.
Las procesiones de ayer volvieron a evidenciar que Sigüenza posee un patrimonio excepcional que no solo se contempla en sus monumentos, sino también en sus ritos, en sus ceremonias y en la memoria compartida de su pueblo. Cabe recordar, además, que la Semana Santa de Sigüenza fue declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en 2024, un reconocimiento que ya ostentaba, a nivel provincial, la Procesión del Santo Entierro, reforzando así el valor cultural, histórico y turístico de una de las celebraciones más singulares de Castilla-La Mancha.












