La pelota volvió a golpear con fuerza contra el frontón de Pinilla de Jadraque. El municipio recuperó el pasado domingo 30 de agosto una tradición estrechamente ligada a su historia deportiva con la celebración de la jornada “Reivindicación de nuestro deporte más tradicional. Homenaje a nuestros ilustres jugadores”, que reunió a numerosos vecinos y aficionados llegados también desde Medranda, Torremocha, Jirueque, Pálmaces, Jadraque e incluso Guadalajara.
La convocatoria tenía un doble propósito. Por un lado, devolver protagonismo a la pelota a mano en una localidad que durante generaciones contó con numerosos practicantes. Por otro, reconocer a quienes contribuyeron a mantener y transmitir esta afición.
La jornada comenzó precisamente recuperando la memoria de los muchos pelotaris que ha dado Pinilla de Jadraque. A continuación llegó uno de los momentos más emotivos con la entrega de diplomas a Dámaso Alaló, Miguel Moreno y Benito Esteban, tres pinilleros reconocidos por su contribución y su papel en el fomento de este deporte. El homenaje estuvo acompañado por sus familiares y por el público congregado en el frontón.
Una pelota hecha en Pinilla hace más de 40 años
La competición comenzó con otro gesto cargado de simbolismo. Dámaso Alaló realizó el saque de honor utilizando una pelota confeccionada artesanalmente hace más de cuatro décadas por Isabelino Andrés, uno de los artesanos de Pinilla vinculados históricamente a este deporte.
La vieja pelota hecha a mano compartió así protagonismo con las actuales pelotas Zulaika utilizadas posteriormente en los encuentros, estableciendo un puente entre la forma en que se practicaba este deporte décadas atrás y su recuperación actual.
El primer partido mantuvo otra de las costumbres de la pelota local con un encuentro de tres contra tres. Los jugadores de Pinilla José Antonio y José Luis, acompañados por el soriano Nacho Hervás, se enfrentaron a Jesús Burgos y Roberto Maniega, del Club de Pelota Leganés, y al alcarreño Mario Sotoca. La victoria terminó cayendo del lado visitante por un disputado 21-16.
El encuentro estelar recuperó después el clásico enfrentamiento de “jóvenes contra viejos”. Nacho y Fidel Sotoca, del Club de Pelota Guadalajara, se impusieron a Jesús y Mario en un partido muy igualado que terminó 22-18.
La competitividad quedó, sin embargo, dentro del frontón. La jornada terminó con una entrega de premios en la que vencedores y derrotados recibieron por igual vino y chorizo. El vino fue aportado por Bodegas Bralo, formada por los hermanos Lozano Bravo de Pinilla, y por Finca Río Negro, de Cogolludo.
La entrega corrió a cargo del alcalde de Pinilla de Jadraque, Laureano Magro, el concejal de Deportes, Rubén de la Fuente, y el diputado provincial y alcalde de Jadraque, Héctor Gregorio. La presencia de este último permitió recuperar también otra pequeña parte de la memoria pelotazale de la comarca, al recordar algunos asistentes la afición de su padre, Dionisio Gregorio, quien formó pareja con el también vecino de Jadraque Francisco Burgos.
Una recuperación con vocación de continuidad
El éxito de esta primera convocatoria refuerza la intención de convertir la recuperación de la pelota a mano en algo más que una jornada puntual.
La organización plantea el proyecto con vocación de continuidad y ya ha comunicado a otros antiguos jugadores de Pinilla su intención de reconocerlos en próximas ediciones. La abundancia de nombres, recuerdos y protagonistas vinculados históricamente a este deporte hace imposible concentrar todos los homenajes en una única convocatoria.
La jornada del 30 de agosto dejó así algo más que dos partidos y sus correspondientes resultados. Permitió volver a reunir alrededor del frontón a distintas generaciones, recuperar nombres que forman parte de la memoria deportiva de Pinilla de Jadraque y demostrar que la pelota a mano conserva todavía una afición sobre la que construir su futuro.
Más de cuatro décadas después de que Isabelino Andrés confeccionara aquella pelota con la que comenzó simbólicamente la jornada, Pinilla volvió a ponerla en juego. Esta vez, con la voluntad de que siga botando durante muchos años.















