Con la llegada de la Semana Santa, el Colegio Oficial de Podólogos de Castilla-La Mancha alerta del incremento significativo de consultas entre los profesionales de la especialidad relacionadas con problemas en los pies, especialmente entre personas que participan en las procesiones, realizan rutas religiosas o permanecen muchas horas de pie.
En concreto, la presidenta del Colegio de Podólogos de Castilla-La Mancha, Elena Carrascosa, informa que durante los días de la semana de Pasión “observamos un aumento de patologías como ampollas, rozaduras, uñas encarnadas, sobrecargas musculares, tendinitis, fascitis plantar e incluso lesiones dérmicas por fricción continuada. En muchos casos, estas afecciones se podrían evitar con medidas preventivas sencillas”.
Según Carrascosa, uno de los principales factores de riesgo es el uso de calzado inadecuado. Por ello, considera fundamentla evitar estrenar zapatos o utilizar calzado rígido, con costuras internas o sin la sujeción adecuada. En su opinión “el pie necesita estabilidad, amortiguación y transpiración, especialmente cuando se somete a largas distancias o muchas horas de actividad”.
Para evitar estas lesiones o sobrecargas en los pies, el Colegio de Podólogos de Castilla-La Mancha ofrece una guía práctica de cuidados:
Antes de la actividad:
• Realizar una revisión podológica si se padecen molestias previas o patologías crónicas.
• Preparar la piel del pie con hidratación diaria durante los días previos para mejorar su elasticidad.
• Cortar las uñas de forma recta y no excesivamente cortas para evitar problemas e infecciones.
• Evitar callosidades y otras lesiones dérmicas mediante tratamiento profesional previo.
Durante procesiones o caminatas:
• Utilizar calzado cómodo, flexible, con suela amortiguadora y buena sujeción del talón.
• No estrenar zapatos; deben haber sido usados previamente.
• Emplear calcetines sin costuras, preferiblemente de algodón o fibras técnicas que controlen la humedad.
• Aplicar vaselina o productos antifricción en zonas propensas a rozaduras (talón, dedos, laterales).
• Mantener una correcta hidratación corporal, ya que influye directamente en la salud de la piel.
• Realizar pausas para aliviar la presión y, si es posible, elevar los pies unos minutos.
• En caso de calor, cambiar calcetines si están húmedos para evitar maceración de la piel.
Después de la actividad:
• Lavar y secar bien los pies, especialmente entre los dedos.
• Aplicar crema hidratante específica, evitando la zona interdigital.
• Realizar estiramientos de la musculatura plantar y gemelos para reducir la sobrecarga.
• Revisar posibles lesiones (ampollas, heridas, enrojecimiento) y tratarlas adecuadamente.
Carrascosa también advierte sobre prácticas incorrectas frecuentes que la población suele llevar a cabo. En particular, asegura que “nunca se deben reventar las ampollas sin medidas higiénicas adecuadas ni aplicar remedios caseros agresivos”. Y que ante cualquier lesión o dolor persistente, la presidenta del Colegio Oficial de Podólogos recomienda acudir a un podólogo colegiado.
Grupos de especial riesgo
La presidenta de los podólogos castellano-manchegos hace especial hincapié en grupos de población de riesgo, como las personas mayores, los pacientes con diabetes, problemas circulatorios o pie plano/cavo. “En estos casos, una pequeña lesión puede complicarse seriamente, por lo que es fundamental extremar las precauciones y acudir a revisiones preventivas”.
Además, recuerda que el uso de plantillas personalizadas puede ser clave para quienes ya presentan patologías previas o requieren soporte biomecánico adicional.
“Disfrutar de la Semana Santa no debe estar reñido con la salud. Con una adecuada prevención, es posible evitar la mayoría de problemas podológicos asociados a estas fechas”, concluye Elena Carrascosa.
El Colegio de Podólogos de Castilla-La Mancha pone a disposición de la ciudadanía a sus profesionales colegiados para garantizar una atención especializada y segura.












