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¿Qué hacer si discriminan a mi hijo o hija en una actividad extraescolar? Una nueva guía de Plena inclusión ofrece respuestas

Todos los niños y niñas tienen derecho a participar en las actividades complementarias y extraescolares en igualdad de condiciones y a contar con los apoyos que necesiten. Sin embargo, las familias de niños y niñas con discapacidad siguen encontrando barreras que dificultan o impiden esa participación.

Para orientar a las familias ante estas situaciones, Plena inclusión y Gentium han elaborado la guía ‘¿Qué puedo hacer si discriminan a mi hijo o hija en las actividades complementarias o extraescolares?’. El documento explica los derechos de los niños y niñas con discapacidad y ofrece información sobre los pasos que pueden seguir las familias cuando encuentran dificultades para acceder o participar en este tipo de actividades.

La guía recoge cuestiones como quién organiza y financia la actividad, a quién dirigir una reclamación y la importancia de dejar constancia por escrito de las situaciones de discriminación. También plantea la necesidad de identificar qué barrera está impidiendo la participación y qué apoyos serían necesarios para eliminarla.

“Demandamos atención digna y justa”

La experiencia de Alicia López, vecina de un municipio de Toledo y madre de Daniela, de seis años y con autismo, refleja algunas de estas dificultades.

Este verano, Alicia inscribió a su hija en un campamento municipal de un pueblo aledaño. El formulario de inscripción no incluía ninguna pregunta sobre discapacidad o necesidades de apoyo, algo que le generó dudas desde el principio. Por ello, contactó con la organización para explicar que Daniela tiene autismo y contarles qué necesitaba.

Alicia también tomó la iniciativa de contactar con una de las monitoras antes de comenzar el campamento. Le explicó las características de su hija, su forma de comunicarse y el uso de pictogramas y de su comunicador. Sin embargo, al comenzar la actividad comprobó que el equipo no conocía estas herramientas.

“Ella tiene una barrera comunicativa, no le dais otra opción para comunicarse. Era un sitio nuevo: ni me puedo comunicar con ellos ni ellos intentan comunicarse conmigo”, explica Alicia.

Para ella, la falta de recursos y apoyos para la comunicación hacía especialmente difícil que Daniela pudiera desenvolverse en un entorno nuevo.

“Me ponía en el pellejo de mi hija y lo pasaba fatal. Quiero comunicar algo, no puedo y yo no entiendo lo que esperáis de mí”, relata.

Alicia explica que intentó facilitar al equipo toda la información y los apoyos necesarios para que Daniela pudiera participar. Pidió conocer cómo se estructuraba el campamento para poder preparar pictogramas adaptados a las actividades y rutinas. “No digo que no lo hayan intentado, pero me ha faltado mucho por su parte”, señala.

Dos días antes de finalizar el campamento, la familia fue invitada a que Daniela dejara de acudir. Alicia decidió no continuar en esas condiciones.

Su experiencia refleja, además, una dificultad que las familias encuentran de forma recurrente. “Todos los veranos es un problema, faltan oportunidades”, afirma.

La guía de Plena inclusión y Gentium pretende precisamente ayudar a las familias a conocer sus derechos y a actuar ante estas situaciones. Entre otras cuestiones, ofrece orientaciones para identificar las barreras, reclamar los apoyos necesarios y saber ante quién presentar una reclamación, especialmente cuando la actividad está organizada o financiada por una administración pública.

Garantizar la participación en igualdad implica que las actividades complementarias y extraescolares sean accesibles y cuenten con los apoyos necesarios para cada niño o niña.

Descarga aquí la guía: https://www.plenainclusion.org/wp-content/uploads/2026/09/Guia-de-Extraescolares-para-Familias-Plena-inclusion.pdf

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