El 24 de octubre reúne numerosas efemérides políticas, culturales y sociales, pero pocas han tenido una repercusión internacional tan profunda como las dos que se recuerdan este sábado. En 1945 nació oficialmente la Organización de las Naciones Unidas y, casi tres siglos antes, en 1648, los acuerdos de la Paz de Westfalia pusieron fin a uno de los conflictos más devastadores de la Europa moderna.
Dos acontecimientos separados por 297 años y vinculados, cada uno en su contexto, con la búsqueda de nuevas reglas para ordenar las relaciones entre Estados después de largos periodos de guerra.
1945: entra en vigor la Carta de las Naciones Unidas
El 24 de octubre de 1945 entró oficialmente en vigor la Carta de las Naciones Unidas, dando nacimiento formal a la ONU.
El documento había sido firmado cuatro meses antes, el 26 de junio de 1945 en San Francisco, al término de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional. Representantes de 50 países participaron en aquel encuentro, celebrado cuando la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su final y buena parte de Europa y Asia estaba devastada.
La Carta adquirió vigencia después de ser ratificada por China, Francia, la Unión Soviética, Reino Unido y Estados Unidos, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, junto con la mayoría de los demás países firmantes.
La fecha quedó desde entonces vinculada al nacimiento de Naciones Unidas y actualmente se conmemora cada año como el Día de las Naciones Unidas.
La nueva organización internacional surgió con el propósito fundamental de evitar que el mundo volviera a sufrir una guerra de las dimensiones de la que acababa de terminar. Su Carta estableció principios como la igualdad soberana de los Estados, la cooperación internacional y la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales salvo en los supuestos contemplados por el propio ordenamiento de Naciones Unidas.
Más de ocho décadas después, la ONU cuenta con 193 Estados miembros, según el registro oficial de Naciones Unidas.
1648: la Paz de Westfalia pone fin a la Guerra de los Treinta Años
Otra de las grandes efemérides del 24 de octubre lleva hasta la Europa del siglo XVII.
En 1648, los tratados asociados a la denominada Paz de Westfalia pusieron fin a la Guerra de los Treinta Años, un largo conflicto iniciado en 1618 que involucró a numerosas potencias europeas y tuvo consecuencias políticas, territoriales y religiosas de enorme profundidad.
Los acuerdos negociados en las ciudades de Münster y Osnabrück modificaron el equilibrio de poder europeo y están considerados como uno de los grandes hitos diplomáticos de la Edad Moderna. La efeméride del 24 de octubre está tradicionalmente asociada a la firma de los tratados de Münster y Osnabrück que culminaron el proceso de paz y cerraron la Guerra de los Treinta Años.
El conjunto de acuerdos conocido como Paz de Westfalia no fue un único documento ni surgió de una sola negociación. Fue el resultado de años de conversaciones entre numerosos actores políticos europeos.
Uno de sus efectos más importantes fue la transformación del mapa político del continente y el refuerzo de la capacidad de los distintos Estados y territorios para gestionar sus propios asuntos, un proceso históricamente relacionado con la evolución del concepto moderno de soberanía estatal.
La paz tuvo además una dimensión especialmente relevante para la monarquía hispánica. Dentro del proceso de Münster, España reconoció formalmente la independencia de las Provincias Unidas de los Países Bajos, poniendo fin a un prolongado conflicto. La ratificación de aquel acuerdo fue inmortalizada en 1648 por el pintor neerlandés Gerard ter Borch.
Dos intentos de construir un nuevo orden después de la guerra
Aunque pertenecen a épocas completamente diferentes, las dos efemérides comparten un elemento de fondo.
La Paz de Westfalia de 1648 trató de reconstruir el equilibrio político europeo después de décadas de conflictos, mientras que la creación de Naciones Unidas en 1945 buscó establecer un sistema internacional capaz de evitar otra conflagración mundial tras la experiencia de la Segunda Guerra Mundial.
El 24 de octubre une así dos momentos separados por casi tres siglos en los que diplomacia, tratados y cooperación internacional intentaron sustituir a años de enfrentamiento armado.













