El calendario del 25 de octubre reúne numerosos acontecimientos históricos, pero dos sobresalen por su impacto cultural y su permanencia en la memoria colectiva: el nacimiento de Pablo Picasso, en 1881, y la Carga de la Brigada Ligera, ocurrida durante la batalla de Balaclava en 1854.
Dos hechos separados por apenas 27 años y pertenecientes a ámbitos completamente diferentes —el arte y la historia militar— que siguen conservando una dimensión internacional.
1881: nace Pablo Picasso en Málaga
Pablo Ruiz Picasso nació en Málaga el 25 de octubre de 1881. Este domingo se cumplen, por tanto, 145 años de su nacimiento.
Pintor, escultor, grabador y ceramista, Picasso se convirtió en una de las figuras decisivas en la transformación del arte occidental durante el siglo XX y quedó estrechamente vinculado al desarrollo del cubismo.
Su trayectoria artística estuvo marcada por una continua experimentación. Desde sus etapas azul y rosa hasta el cubismo y sus trabajos posteriores, su obra atravesó estilos, materiales y técnicas diferentes.
Picasso mantuvo además una relación inseparable con la historia cultural española. Entre sus obras más reconocidas se encuentra Guernica, convertida con el paso del tiempo en una de las imágenes universales asociadas al sufrimiento provocado por la guerra.
El artista murió el 8 de abril de 1973 en Mougins, Francia, después de una larguísima trayectoria creativa.
La fecha de nacimiento del artista, 25 de octubre de 1881, figura igualmente en los registros biográficos de Wikimedia Commons.
1854: la Carga de la Brigada Ligera entra en la historia
Veintisiete años antes del nacimiento de Picasso, el 25 de octubre de 1854, tenía lugar uno de los episodios militares más famosos de la Guerra de Crimea.
Durante la batalla de Balaclava, la Brigada Ligera de la caballería británica recibió la orden de avanzar contra posiciones rusas. Una combinación de problemas en la transmisión y la interpretación de las instrucciones condujo a los jinetes por un valle expuesto al fuego de la artillería enemiga.
La acción terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de la historia militar británica: un episodio recordado tanto por el valor de quienes participaron como por los errores de mando que condujeron al ataque.
La memoria de aquella carga trascendió rápidamente el campo de batalla y llegó a la literatura gracias, entre otros, al poeta Alfred Tennyson, que inmortalizó el episodio en The Charge of the Light Brigade.













