Cada 22 de septiembre reúne numerosos acontecimientos históricos, pero dos fechas sobresalen por las consecuencias políticas, sociales y humanas que tuvieron mucho más allá de sus fronteras. En 1792, Francia comenzó oficialmente a fechar sus actos públicos desde el Año I de la República, después de que la Convención Nacional hubiera abolido la monarquía. Casi dos siglos después, en 1980, Irak inició una ofensiva contra Irán que desembocó en una guerra de cerca de ocho años.
1792: comienza la era de la República Francesa
El 22 de septiembre de 1792 quedó ligado para siempre al nacimiento del nuevo orden republicano surgido de la Revolución Francesa. La Convención Nacional había decretado entre los días 21 y 22 de septiembre la abolición de la monarquía, poniendo fin al régimen encabezado por Luis XVI. Los documentos oficiales comenzaron entonces a fecharse tomando como referencia el Año I de la República.
La fecha adquirió posteriormente todavía más importancia. El calendario republicano francés tomó el 22 de septiembre de 1792 como primer día de la nueva era, coincidiendo además con el equinoccio de otoño. La propia Constitución francesa de 1795 estableció expresamente que la era francesa comenzaba ese día, al que definía como el de la fundación de la República.
La transformación no se limitó a sustituir una monarquía por una república. Francia atravesaba uno de los periodos más intensos de su historia: la Revolución había modificado las estructuras políticas y sociales del país, mientras las tensiones internas convivían con una guerra frente a varias potencias europeas.
El cambio había llegado después de acontecimientos decisivos como la caída de la monarquía y la elección de la Convención Nacional. La Primera República se prolongaría hasta 1804, cuando Napoleón Bonaparte instauró el Imperio.
Este 22 de septiembre de 2026 se cumplen 234 años de aquella fecha adoptada como punto de partida de la era republicana francesa.
1980: comienza la guerra entre Irán e Irak
Mucho más cercano en el tiempo es otro acontecimiento ocurrido un 22 de septiembre. Ese día de 1980, Irak lanzó ataques aéreos contra territorio iraní e inició una invasión terrestre, comenzando así formalmente la guerra Irán-Irak, uno de los conflictos más prolongados y destructivos de Oriente Próximo durante el siglo XX.
Las fuerzas iraquíes efectuaron ataques simultáneos contra varios aeropuertos iraníes y avanzaron por tierra en distintos puntos de la frontera. Entre los principales escenarios de los primeros combates estuvieron Juzestán, Khorramshahr y Abadán, una región de especial importancia económica y estratégica por sus instalaciones petroleras.
El enfrentamiento había estado precedido por años de tensiones fronterizas y por un profundo cambio político en Irán tras la Revolución de 1979. Las disputas en torno a la frontera y al Shatt al-Arab formaban parte de un conflicto mucho más amplio entre ambos Estados.
Lo que inicialmente podía plantearse como una operación relativamente rápida terminó convirtiéndose en una guerra de desgaste. Los combates se prolongaron durante cerca de ocho años, con ofensivas terrestres, bombardeos sobre ciudades, enfrentamientos en el golfo Pérsico y utilización de armas químicas por parte de Irak.
El conflicto terminó después de la aceptación de la Resolución 598 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y el alto el fuego entró en vigor en agosto de 1988. Naciones Unidas determinó posteriormente que el ataque armado iraquí del 22 de septiembre de 1980 contra Irán constituía el inicio del conflicto en violación del derecho internacional.
Este martes se cumplen, por tanto, 46 años del comienzo de la guerra Irán-Irak, un conflicto cuyas consecuencias humanas, económicas y geopolíticas se dejaron sentir durante décadas en Oriente Próximo.
Dos episodios separados por 188 años que convierten el 22 de septiembre en una fecha especialmente significativa dentro de la historia política y militar contemporánea.











