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Cómo proteger los ojos durante el eclipse solar

• Las gafas homologadas con la norma ISO 12312-2 deben mantenerse durante todo el tiempo que estemos mirando al eclipse.

El próximo miércoles 12 de agosto tendrá lugar un eclipse solar que será total en una amplia franja que atraviesa España de oeste a este y parcial en el resto del territorio. El fenómeno, que se producirá a última hora de la tarde, previsiblemente despertará un gran interés y llevará a muchas personas a seguirlo desde el exterior. Para contemplarlo con seguridad, conviene preparar con antelación la protección ocular adecuada.

La reducción de la luminosidad ambiental durante un eclipse puede generar una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, mientras permanezca visible cualquier parte del disco solar, mirar directamente al Sol sin un filtro específico daña la retina, el tejido situado en el fondo del ojo que permite captar las imágenes. Esta alteración se conoce como retinopatía solar y afecta principalmente a la visión central.

“Uno de los principales riesgos es que la lesión pasa inadvertida durante la exposición, ya que la retina no produce sensación de dolor. Los cambios visuales suelen percibirse más tarde e incluir visión borrosa o distorsionada y la aparición de manchas centrales. Ante cualquiera de estas señales, conviene solicitar una valoración oftalmológica cuanto antes”, explica el Dr Dorronzoro, jefe de servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

Las gafas diseñadas para observar eclipses deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2 y proceder de fabricantes o distribuidores de confianza. Sus filtros atenúan la luz solar hasta niveles seguros y reducen la radiación que puede dañar los ojos. Las gafas de sol habituales, aunque tengan cristales muy oscuros, no ofrecen una protección suficiente.

En las localidades donde el eclipse sea parcial, las gafas deben mantenerse colocadas siempre que se dirija la mirada hacia el Sol.

Ante este acontecimiento, los especialistas de Sanitas recomiendan adoptar las siguientes precauciones:

Revisar las gafas antes de utilizarlas. El filtro no debe presentar arañazos ni roturas y tiene que permanecer correctamente adherido a la montura. Si está deteriorado o no puede confirmarse su procedencia, conviene desecharlo.

Colocarlas antes de levantar la mirada. Primero se debe mirar hacia el suelo y ajustar correctamente las gafas. Después puede dirigirse la vista hacia el Sol.

Para retirarlas, hay que volver a bajar la cabeza. Los menores deben utilizarlas siempre bajo la supervisión de una persona adulta.

Descartar los filtros caseros. Las radiografías, los cristales ahumados, los discos compactos y otros materiales domésticos no permiten observar el eclipse con seguridad. Tampoco se deben superponer varias gafas de sol para intentar aumentar la protección.

Extremar la precaución con los dispositivos ópticos. No se debe mirar al Sol a través de una cámara ni de equipos de aumento, como prismáticos o telescopios, mientras se llevan unas gafas de eclipse convencionales. Estos dispositivos concentran la radiación y requieren filtros solares específicos instalados delante del objetivo, siguiendo las indicaciones de un especialista.

“Si después del eclipse aparece cualquier alteración visual, no conviene esperar a que desaparezca por sí sola. Una exploración oftalmológica permite valorar el estado de la retina y establecer el seguimiento más adecuado en cada caso, también a través de videoconsulta”, concluye Dorronzoro.

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