Miles de alimentos terminan en la basura porque se confunden dos indicaciones que tienen significados muy diferentes. La fecha de consumo preferente habla principalmente de calidad, mientras que la fecha de caducidad está relacionada con la seguridad de alimentos especialmente perecederos.
AESAN explica que un producto que ha superado su fecha de consumo preferente puede continuar siendo apto para comer siempre que se haya conservado correctamente y el envase esté intacto, aunque puede haber perdido parte de su sabor, textura u otras características.
Qué alimentos no debes consumir después de la fecha
La fecha de caducidad se utiliza en productos microbiológicamente muy perecederos, como determinadas carnes o pescados frescos y alimentos refrigerados listos para consumir. Una vez superada esa fecha, AESAN señala que el alimento ya no debe considerarse seguro.
El consumo preferente aparece, en cambio, habitualmente en productos como arroz, pasta, harina, legumbres secas, galletas, conservas, aceite, miel o determinados alimentos congelados. Que haya pasado la fecha impresa no obliga automáticamente a desecharlos, aunque debe revisarse su conservación, estado del envase y las instrucciones facilitadas por el fabricante.
Hay otro detalle importante cuando el envase ya está abierto. Una botella, paquete o lata puede indicar que, una vez abierto, debe consumirse en un número determinado de días. Esa instrucción debe respetarse aunque la fecha general de consumo preferente o caducidad esté todavía lejos.
AESAN recuerda asimismo que algunos alimentos pueden congelarse antes de alcanzar la fecha de caducidad para prolongar su conservación, siempre siguiendo correctamente las condiciones de manipulación y descongelación.
Distinguir ambas fechas permite reducir el desperdicio sin asumir riesgos innecesarios: consumo preferente no significa automáticamente “tirar”, mientras que la caducidad no debe ignorarse.











