Un televisor apagado con el mando, una consola esperando una actualización o un ordenador aparentemente inactivo pueden seguir consumiendo electricidad. Es el denominado consumo en espera o “stand-by”, un gasto individualmente pequeño que se multiplica cuando hay numerosos aparatos conectados las 24 horas.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía recomienda evitar este consumo fantasma en televisores, ordenadores, consolas, equipos de música y otros dispositivos, utilizando por ejemplo una regleta con interruptor que permita desconectarlos completamente cuando no se utilizan.
Los pequeños hábitos que reducen el gasto eléctrico
El IDAE incluye esta recomendación dentro de una estrategia doméstica mucho más amplia. En la cocina aconseja, por ejemplo, no utilizar el horno para recalentar o descongelar pequeñas cantidades, ya que se encuentra entre los electrodomésticos que más energía demandan. Para determinadas tareas resulta más eficiente recurrir al microondas o a otros sistemas de cocción adaptados a la cantidad de alimento.
También recomienda aprovechar el calor residual del horno apagándolo unos minutos antes del final cuando la receta lo permite y hacer algo similar con las placas vitrocerámicas. Cocinar con recipientes del tamaño adecuado, utilizar tapas y evitar calentar cantidades de agua innecesarias son medidas que reducen el tiempo de funcionamiento.
En el caso de un aparato en stand-by, no puede darse un coste anual universal sin conocer su potencia real y el precio efectivo que paga cada hogar por el kilovatio hora. Dos televisores o routers pueden tener consumos en espera diferentes. Por eso, afirmar que un dispositivo concreto “cuesta tantos euros al año” sin medir su potencia sería poco riguroso.
La actuación más sencilla es revisar qué aparatos necesitan permanecer realmente conectados y cuáles pueden apagarse por completo durante muchas horas al día. Una regleta con interruptor facilita hacerlo con varios dispositivos simultáneamente.











