spot_imgspot_imgspot_img

«Hoy mis hijos tienen un hogar»: una familia colombiana estrena nueva vida en San Muñoz de la mano de Fundación Madrina

Los nueve miembros de la familia -de tres generaciones- pasan de hacinarse en un piso de dos habitaciones en Madrid, pagando 1.200 euros al mes, a disfrutar de una casa de cuatro habitaciones en la localidad salmantina por solo 200 euros. El padre se incorpora además a un puesto de trabajo en el Ayuntamiento de San Muñoz

Un día después de instalarse en su nueva vivienda, la familia colombiana de nueve personas trasladada por Fundación Madrina a San Muñoz ya habla de su llegada como un punto de inflexión. Tras años compartiendo un piso de dos habitaciones en el distrito madrileño de Ciudad Lineal, la abuela, la pareja con sus tres hijos y un bebé, y el hermano con sus otros dos hijos han estrenado esta semana una casa de cuatro habitaciones, cocina, salón y baño, por una renta de 200 euros al mes, dentro del programa de repoblación rural Pueblos Madrina.

«Fue muy tranquila y llena de expectativas. Después de tanto tiempo durmiendo todos en un piso pequeño, por primera vez pudimos dormir con espacio y en silencio. Los niños se durmieron rápido, y mi esposo y yo nos quedamos un rato mirando la casa, sin poder creer todavía que ya teníamos un hogar», relata la madre de la familia sobre su primera noche en San Muñoz.

Atrás queda una convivencia muy difícil en Madrid. «Éramos ocho personas, y yo estaba embarazada, en un piso pequeño con una cocina, un baño y dos habitaciones reducidas. Era muy complicado para dormir, para cocinar, para que el mayor hiciera las tareas. Mucho ruido, mucho estrés, sin intimidad. Hacíamos lo que podíamos para que los niños estuvieran bien, pero no era vida para ellos», recuerda.

En San Muñoz, la familia ya piensa en cómo hacer suya la nueva casa: quiere habilitar poco a poco un área de juegos para los niños, algo que en Madrid el espacio no permitía, y en su habitación planea colocar una foto familiar «que sea lo primero que mire al despertar, porque la familia lo es todo». El padre, además, se incorpora estos días a un puesto de trabajo en el Ayuntamiento de San Muñoz, y la madre destaca sobre todo la tranquilidad de que los niños «puedan salir a la calle tranquilos, ir al cole aquí, tener amigos» y crecer «con aire, con vecinos que te saludan, y sobre todo con futuro».

«Que no pierdan la fe, que sí hay salida. Que busquen ayuda y toquen puertas, como hicimos con Fundación Madrina. Que sí se puede empezar de nuevo», es el mensaje de la familia a otras que hoy vivan lo que ellos vivían en Madrid.

La familia ha querido agradecer especialmente el papel de Fundación Madrina y del Ayuntamiento de San Muñoz en todo el proceso. «Fundación Madrina nos ha cambiado la vida. Sin ellos creo que no hubiéramos salido de Madrid. Nos escucharon sin juzgarnos, y gracias a la colaboración con el ayuntamiento y con la alcaldesa de San Muñoz hoy tenemos una casa y un trabajo. Para nosotros no son una fundación, son familia. Nos han devuelto la esperanza: gracias a su proyecto Pueblos Madrina, hoy mis hijos tienen un hogar», afirma la madre, que suma un agradecimiento particular a la alcaldesa de San Muñoz «por confiar en nosotros, por recibirnos con tanto cariño y por darnos la oportunidad de formar parte de este pueblo tan bonito».

Fundación Madrina subraya que el traslado no se limita a la vivienda: el equipo de la entidad seguirá acompañando a la familia en su instalación en San Muñoz, con apoyo para la escolarización de los menores y el acceso a los recursos del municipio, en coordinación con el Ayuntamiento.

«Historias como esta son la razón de ser de Pueblos Madrina: una familia que en la ciudad no lograba salir adelante encuentra en un pueblo despoblado no solo una casa, sino una vida distinta para sus hijos. Verlos hoy hablar de intimidad, de espacio, de tranquilidad, es la mejor prueba de que este programa funciona», ha señalado Conrado Giménez, presidente fundador de Fundación Madrina.

Últimas noticias