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«Soy una mujer valiente»: una madre de siete hijos estrena nueva vida en Siruela de la mano de Fundación Madrina

Purificación y sus siete hijos, de entre 1 y 18 años, dejan atrás una habitación de alquiler en Madrid para instalarse en una vivienda en Siruela (Badajoz), donde cada uno tendrá su propia habitación, dentro del programa de repoblación rural Pueblos Madrina. Con este traslado, la familia se suma a las más de 350 que ya ha realojado la entidad en lo que su presidente, Conrado Giménez, prefiere llamar «España abandonada» y no «España vaciada»

Con dos bicicletas, un patinete y poco más que lo puesto, Purificación y sus siete hijos, de entre 1 y 18 años, dejaron ayer Madrid para instalarse en una vivienda en Siruela (Badajoz), dentro de Pueblos Madrina, el programa de repoblación rural de Fundación Madrina. La familia, que llevaba tiempo compartiendo una sola habitación de alquiler en la capital, se suma a las más de 350 familias que ya ha realojado la entidad en lo que su presidente, Conrado Giménez, prefiere llamar «España abandonada» y no «España vaciada».

Durante el viaje, de cerca de cuatro horas, los niños apenas pudieron dormir la noche anterior por la emoción de hacer el equipaje. «Están felices, no han dormido pensando en que vamos al pueblo, porque allí vamos a tener una habitación para cada uno, vamos a tener espacio, vamos a ser libres», relató Giménez, que acompañó personalmente a la familia hasta su nuevo hogar. El presidente de Fundación Madrina explicó que, pese a ser una familia numerosa, es una de las que menos pertenencias tiene: todo cupo en una furgoneta. En Madrid, recordó, dormían todos juntos en el suelo, sobre colchones apilados, compartiendo una habitación y un baño.

«Soy una mujer valiente», repitió varias veces Purificación, madre de los siete niños, durante el trayecto hacia su nueva casa. «Vine a Europa para dar a mis hijos una vida mejor. Al principio no ha sido fácil, pero con esfuerzo y sacrificio he ido logrando muchas metas y superando muchas batallas», relató. La madre recuerda con gratitud el camino recorrido desde que llegó a España: «Cada etapa es un escalón, un logro. Doy gracias a Dios por todo. Mis hijos están muy contentos, y yo mucho más, porque ninguna madre quiere el sufrimiento de sus hijos». Purificación quiso además agradecer el trato recibido por parte de la fundación: «Han sido muy amables, no me faltan palabras de tanta alegría».

Uno de los hijos mayores de la familia, que lleva en España desde diciembre, valoró también el cambio: se declaró «bastante contento» con esta nueva etapa y confía en que la vida en Badajoz traerá mejores condiciones tanto para él como para sus hermanos.

Para Conrado Giménez, el traslado de esta familia resume el sentido de Pueblos Madrina: «El pueblo gana niños, gana la escuela que puede sobrevivir; la familia gana un alquiler digno, un futuro digno, un trabajo, un entorno mucho más amigable». El presidente de la fundación defiende que los pueblos españoles «deberían ser patrimonio de la humanidad» por las condiciones que ofrecen para la crianza de los niños, y apunta a las grandes ciudades como origen del problema: «No aceptan niños, ni embarazadas, ni mascotas. En los pueblos, sin embargo, son felices, porque los pueblos sí acogen a las familias».

Fundación Madrina destaca que muchas de las familias llegadas antes que la de Purificación a estos pueblos ya han rehecho por completo su vida, y que algunas incluso han llegado a comprar su propia vivienda.

Galería de imágenes:

Realojamiento en Siruela: madre soltera con 7 hijos, vídeos, testimonios y fotos

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