La adquisición de una vivienda en España requiere actualmente algo más que estabilidad laboral y capacidad de endeudamiento. Antes de formalizar una hipoteca, las entidades financieras exigen que el comprador disponga de un ahorro previo suficiente para afrontar, por un lado, la aportación inicial equivalente al 20% del valor del inmueble y, por otro, aproximadamente un 10% adicional destinado a cubrir los gastos inherentes a la operación —impuestos, notaría, registro y otros costes de gestión—. En total, un 30% del precio de adquisición antes incluso de iniciar el proceso de financiación hipotecaria.
Un análisis de pisos.com cuantifica cuántos años necesita un ciudadano medio para reunir ese capital partiendo de un supuesto conservador, pero realista: ahorrar el 20% de su salario bruto mensual. La referencia salarial empleada es el salario bruto mensual medio del cuarto trimestre de 2025 publicado por el INE: 2.531 euros brutos al mes, equivalentes a 30.372 euros anuales. Ahorrando el 20% de esa cifra, un trabajador medio puede aportar 506,20 euros al mes, o 6.074,40 euros al año. El cálculo parte del precio medio de la vivienda publicado por pisos.com correspondiente a abril de 2026, tomando como referencia un inmueble tipo de 90 metros cuadrados. Con un precio medio nacional de 2.442 euros por metro cuadrado, adquirir una vivienda de estas características supone un desembolso de 219.751 euros. De esa cantidad, el comprador debe disponer previamente de aproximadamente el 30% en ahorros, lo que equivale a 65.925 euros. Ahorrando cada mes el 20% del salario bruto, un hogar medio en España necesitaría 11 años para reunir esa cantidad.
Baleares y Madrid, fuera de alcance
El análisis revela una brecha territorial de proporciones extraordinarias. En Baleares, el precio medio de venta se sitúa en 5.163 euros por metro cuadrado, lo que eleva el coste de un piso de 90 m² a 464.673 euros. El 30% que hay que ahorrar previamente supera los 139.000 euros. Con un ritmo de ahorro de 6.074,40 euros anuales, alcanzar esa cantidad requiere casi 23 años: prácticamente un cuarto de siglo de ahorro constante y sin contratiempos para poder aspirar a comprar una vivienda en las islas.
Con un precio medio de 4.568 euros/m², una vivienda de 90 m² en Madrid cuesta 411.082 euros. El esfuerzo previo necesario supera los 123.000 euros, lo que se traduce en 20 años de ahorro. Detrás de Madrid, País Vasco (14 años) y Cataluña (13 años) completan el grupo de comunidades donde el camino a la propiedad supera ampliamente la década.
«En estos mercados el problema ya no es si uno puede pagar la hipoteca, sino si alguna vez podrá reunir la entrada. Son dos obstáculos distintos, y el primero se ha convertido en el más difícil de superar para las familias de ingresos medios», señala Ferran Font, portavoz y director de Estudios de pisos.com.
Más de diez años para el 30% previo
A nivel agregado, los datos dibujan una España donde el acceso a la vivienda en propiedad requiere, en prácticamente todas sus comunidades, un esfuerzo de ahorro que se extiende durante años. Canarias (11 años) se sitúa muy cerca de la media nacional, mientras que Comunidad Valenciana, Cantabria y Navarra se mueven en torno a los nueve años. En ninguno de estos casos se trata de un horizonte inmediato.
El dato resulta aún más revelador si se tiene en cuenta que el salario de referencia empleado en el análisis es el bruto, no el neto. Una vez aplicadas las retenciones del IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social, la capacidad de ahorro real de un trabajador medio es sensiblemente inferior a los 506,20 euros mensuales contemplados. Los años necesarios, en la práctica, son bastante más.
Los únicos mercados relativamente accesibles
En el extremo opuesto del ranking se sitúan Extremadura y Castilla y León, las únicas comunidades donde la entrada de una vivienda de 90 m² puede reunirse en menos de cinco años con el ritmo de ahorro establecido. En Extremadura, el precio medio de 851 euros/m² sitúa el coste del inmueble en 76.590 euros, y el esfuerzo de ahorro previo en apenas 22.977 euros. En Castilla y León, con un precio de 959 euros/m², un inmueble tipo cuesta 86.302 euros.
Mientras que en Castilla-La Mancha se requieren 6 años, Galicia, Murcia, La Rioja y Aragón conforman el grupo de comunidades donde el objetivo del ahorro previo puede lograrse en un plazo de 7 años que, aunque exigente, resulta más manejable. En todos estos casos, el precio del metro cuadrado no supera los 1.600 euros.
«Que en algunas comunidades el plazo sea de cuatro o cinco años frente a los veinte o más de otras no es un dato menor: refleja que España tiene, en realidad, varios mercados inmobiliarios radicalmente distintos conviviendo bajo el mismo paraguas nacional. Y esa brecha no se está cerrando, sino ampliando», sostiene Font.
Una trampa sin salida evidente
El análisis de pisos.com pone sobre la mesa una paradoja estructural del mercado residencial español. Para comprar una vivienda se necesita ahorro previo, pero para ahorrar se necesita no destinar una parte excesiva de los ingresos al alquiler. Y en las zonas donde los precios de compra son más elevados, los precios de alquiler también lo son. El resultado es un círculo que bloquea el acceso a la propiedad de una parte creciente de la población, especialmente de los trabajadores de ingresos medios en las grandes ciudades.
El escenario es aún más exigente para quienes no cuentan con apoyo familiar, no han heredado propiedades y parten de cero en el mercado. Para ellos, el salario bruto del INE no es una cifra abstracta, sino el techo real de sus posibilidades, y el 20% de ahorro mensual sobre ese bruto es un esfuerzo que implica sacrificar consumo, ocio y cualquier imprevisto durante años.«Este análisis cuantifica lo que muchas familias ya intuyen: comprar una vivienda en España ya no es cuestión de esfuerzo individual, es cuestión de punto de partida. Quien tiene apoyo familiar o un patrimonio heredado puede acortar el plazo; quien no, se enfrenta a una carrera de fondo que en muchos mercados dura más de una década. Las políticas de vivienda tienen que empezar a dar respuestas concretas a esa realidad», concluye el portavoz y director de Estudios de pisos.com.












