spot_imgspot_imgspot_img

Una terapia pionera que ralentiza el avance del alzhéimer sintomático temprano se administra ya en el Hospital Universitario Sanitas La Moraleja

Este tratamiento reduce un 30-50% el riesgo de pasar al siguiente estadio clínico de gravedad según resultados de estudios

Pacientes del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja están recibiendo ya un fármaco pionero que ralentiza el avance del alzhéimer sintomático en fases tempranas de la enfermedad.

Se trata del medicamentodonanemab y, en breve, se comenzará con la administración de lecanemab. El alzhéimer no tiene cura, por lo que su abordaje se centra en la ralentización de sus síntomas. El contar con esta solución farmacológica refuerza, además, la importancia de diagnosticar la enfermedad en sus primeras fases, ya que el acceso al tratamiento requiere una valoración previa para determinar si el paciente cumple los criterios clínicos, biológicos y genéticos necesarios.

La llegada de estas terapias hace que identificar la enfermedad en fases iniciales tenga todavía más importancia. Una valoración clínica detallada, la confirmación de la patología amiloide y determinadas características genéticas forman parte del estudio que permite determinar si una persona puede ser candidata al tratamiento.

“La precisión diagnóstica adquiere ahora una consecuencia terapéutica directa”, explica la doctora. “Resultados de estudios de seguimiento y extensión sugieren que esta terapia reduce un 30-50% el riesgo de pasar al siguiente estadio clínico de gravedad durante el periodo de observación”, añade comenta Cristina Fernández, jefa de servicio de Neurología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

“En los ensayos clínicos, los pacientes tratados con donanemab o con lecanemab mostraron una progresión más lenta de la enfermedad que los tratados con placebo, con una ralentización relativa del deterioro clínico de aproximadamente un 27–35% a los 18 meses. Datos de seguimientos a más largo plazo sugieren que el beneficio acumulado tiende a aumentar con el tiempo, especialmente cuando el tratamiento se inicia en fases tempranas”, explica la doctora Fernández.

Estos medicamentos actúan frente a una proteína que puede acumularse de forma anormal en el cerebro y que está relacionada con el desarrollo del alzhéimer, la beta amiloide. Estos fármacosforman parte de una nueva generación de terapias dirigidas directamente a este proceso (anticuerpos antiamiloide) y capaces de ralentizar la evolución de la enfermedad en pacientes que cumplen los criterios establecidos para recibirlo.

Se administran por vía intravenosa cada cuatro semanas en el caso del donanemab y cada dos del lecanemab. El donanemab se mantiene hasta confirmar el aclaramiento de las placas amiloides, con una duración máxima prevista de 18 meses. En el caso del lecanemab no se establece un plazo máximo de tratamiento y se mantiene hasta que exista una indicación de suspensión. Durante el tratamiento, las pruebas de imagen y la valoración clínica permiten supervisar la evolución y detectar posibles alteraciones asociadas al medicamento.

Los pacientes seleccionados para la aplicación del medicamento han de cumplir criterios clínicos rigurosos

La incorporación de estos medicamentos amplía las opciones disponibles para determinados pacientes, pero requiere una selección rigurosa. El tratamiento no comienza ni termina con la administración del medicamento. La valoración previa, las pruebas de imagen y el seguimiento posterior forman parte del propio abordaje terapéutico y son esenciales para mantener los criterios de seguridad establecidos.

La selección del paciente incorpora también información genética. Antes de iniciar el tratamiento es necesario realizar el genotipado ApoE, que permite conocer determinadas características asociadas al riesgo de efectos adversos.

La evaluación se completa con la confirmación de la patología amiloide y una resonancia magnética cerebral realizada en los seis meses previos al inicio del tratamiento. Una vez comenzada la terapia, se mantienen controles clínicos y de imagen periódicos de acuerdo con el protocolo establecido.

En el Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, esta valoración y seguimiento se coordina desde la Unidad de Deterioro Cognitivo del servicio de Neurología con la participación de especialistas en Neurología, Neurorradiología, Neuropsicología, Farmacia, Medicina Nuclear y personal de enfermería formado en la administración de terapias intravenosas.

La posibilidad de recurrir a estas terapias otorga una nueva dimensión al diagnóstico precoz del alzhéimer. Identificar la enfermedad mientras todavía se encuentra en una fase clínica inicial permite valorar si el paciente reúne las condiciones necesarias para acceder al tratamiento, mientras que una evolución hacia estadios más avanzados puede dejarlo fuera de la indicación. Por este motivo, la confirmación diagnóstica tiene ahora también una repercusión directa sobre las opciones terapéuticas disponibles.

Los nuevos fármacos fueron aprobados en Europa en 2025, aunque hasta hace pocos meses no ha sido posible utilizarlos en España. Su incorporación cuenta además con el respaldo de organizaciones de pacientes y sociedades científicas como la Confederación Española de Alzheimer y Otras Demencias (CEAFA) y la Sociedad Española de Neurología (SEN), que han defendido el acceso a estas nuevas opciones terapéuticas para los pacientes que pueden beneficiarse de ellas.

Con la incorporación de esta terapia, el Hospital Universitario Sanitas La Moraleja se sitúa entre los pocos centros de España que actualmente ofrecen tratamiento antiamiloide con anticuerpos monoclonales. La puesta en marcha de esta terapia refuerza la capacidad del hospital para abordar el alzhéimer desde un modelo especializado, coordinado y centrado en el seguimiento estrecho de cada paciente.

Últimas noticias