Bajo las calles de Tomelloso se extiende un patrimonio único construido durante generaciones. Más de dos décadas de investigación, visitas y divulgación han permitido documentar cientos de cuevas y recuperar una parte esencial de la memoria histórica, social y económica de la ciudad.
Las cuevas de Tomelloso: cuando la historia decidió volver a hablar
Hay patrimonios que no necesitan ser creados porque ya existen. Permanecen. Esperan. Guardan en silencio la huella de quienes los levantaron con sus propias manos.
Ese es el caso de las cuevas de Tomelloso, un legado excepcional que durante muchos años permaneció oculto, no por falta de valor, sino porque necesitaba una mirada capaz de descubrir toda su dimensión humana, social y económica.
Hoy podemos afirmar que aquel tesoro enterrado bajo las calles de la ciudad ha recuperado el reconocimiento que siempre mereció. Lo que durante décadas fue una realidad conocida únicamente por sus propietarios y por quienes habían heredado su memoria familiar, se ha convertido en uno de los elementos patrimoniales más singulares de Tomelloso.
Durante mucho tiempo las cuevas permanecieron alejadas del conocimiento general de la sociedad. Existían, formaban parte del paisaje íntimo de la localidad, pero no habían alcanzado todavía la consideración histórica que merecían. Fue necesario un largo proceso de investigación, dedicación y divulgación para devolverles el protagonismo que les correspondía.
La historia de estas construcciones subterráneas viene de lejos. Sus referencias aparecen en escritos, novelas y relatos vinculados a Tomelloso, pero durante años no se había conseguido trasladar a la sociedad la verdadera trascendencia de un patrimonio que no solo habla de arquitectura, sino también de esfuerzo, trabajo, tradición y supervivencia.
Porque una cueva no es únicamente una excavación en la tierra; es una página escrita con las manos de quienes hicieron posible la historia de un pueblo.
Los primeros pasos de este camino comenzaron en el año 1999, cuando el tomellosero Santos López Navarro, publicó su libro titulado “Tomelloso y sus cuevas” con un detenido estudio del número y localización de unas 2.187 cuevas y 84 bodegas-fábricas, al que en algunas de sus vistas fue acompañado por Ángel Bernao y ya, pasando a inicios del año 2001 cuando, movidos por la curiosidad y el deseo de conocer mejor una realidad tan cercana como desconocida, se iniciaron las primeras visitas a diferentes cuevas de la localidad.
Aquellas primeras entradas en sus profundidades permitieron descubrir un universo sorprendente: la inteligencia constructiva de sus autores, la organización de sus espacios, los usos que tuvieron a lo largo del tiempo y la importancia que adquirieron dentro de la vida cotidiana de muchas familias tomelloseras.
Aquella experiencia inicial fue despertando la necesidad de compartir con la sociedad un patrimonio que merecía ser conocido y valorado.
En el año 2003 comenzó una etapa decisiva. Sergio Bernao, acompañado por su padre Ángel Bernao, inició un trabajo sistemático de investigación sobre las cuevas de Tomelloso gracias a una beca concedida por la Asociación Almanchara.
A partir de entonces se puso en marcha una labor minuciosa de recopilación de información, visitando cuevas, conversando con sus propietarios y recogiendo testimonios que permitieran reconstruir la historia particular de cada una de ellas.
Durante once años, aquella investigación se convirtió en un auténtico ejercicio de memoria colectiva. Cada visita aportaba nuevos datos, nuevas historias y nuevos detalles sobre la construcción, la utilización y la evolución de unos espacios que habían acompañado durante generaciones la vida de los tomelloseros.
El resultado de aquella primera etapa fue extraordinario: 174 cuevas documentadas, una base de conocimiento que permitió comprender por primera vez la dimensión real de este patrimonio.
El trabajo se apoyó en la recogida sistemática de datos mediante documentación específica, incorporando la información más relevante de cada cueva: su historia, sus características, sus usos y los recuerdos transmitidos por quienes habían convivido con ellas.
Pero la investigación no terminó con aquella primera fase. La necesidad de continuar profundizando en este legado llevó a prolongar el proyecto hasta el año 2014, cuando todo ese conocimiento quedó recogido en una obra fundamental:
Historia de una ciudad: Las cuevas de Tomelloso, escrita por Ángel Bernao Berruguete y Sergio Bernao Burrieza.
Esta publicación constituye el único libro técnico dedicado específicamente al estudio de las cuevas de Tomelloso, una obra de referencia que reúne años de investigación directa, cientos de testimonios, documentación gráfica y un profundo conocimiento de un patrimonio único.
Más que un libro, es un archivo de memoria. Una recopilación donde cada dato, cada imagen y cada descripción nacen del contacto directo con las cuevas y con las personas que durante décadas conservaron sus historias.
La elaboración de esta obra contó también con un cuidado proceso de creación editorial. El diseño y la maquetación del libro fueron realizados por Leubur Diseño, aportando una presentación visual acorde con la importancia del contenido y contribuyendo a convertir la publicación en un documento de referencia tanto por su valor histórico como por su calidad editorial.
La importancia de esta obra trascendió rápidamente el ámbito local. Investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) tuvieron contactos con Ángel Bernao con motivo de los problemas surgidos en el Barrio Esperanza, donde los derrumbes acontecidos pusieron nuevamente de manifiesto la necesidad de profundizar en el conocimiento del entramado subterráneo de Tomelloso.
Estos encuentros permitieron consultar de primera mano la publicación Historia de una ciudad: Las cuevas de Tomelloso, así como conocer detalles, experiencias y datos acumulados durante años de visitas e investigación sobre estos espacios.
El interés mostrado por los investigadores de la UCLM refleja la importancia de un trabajo que va más allá de la divulgación patrimonial, convirtiéndose también en una fuente de conocimiento esencial para comprender la estructura, evolución y características de un subsuelo singular como el de Tomelloso.
La labor desarrollada por Ángel y Sergio Bernao no solo permitió recuperar la memoria histórica de las cuevas, sino aportar una documentación de referencia para quienes hoy estudian sus implicaciones desde ámbitos históricos, arquitectónicos y técnicos.
La publicación fue presentada ante el público en la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid y posteriormente en el Museo López Torres de Tomelloso, dando a conocer una investigación que abría definitivamente las puertas de un patrimonio hasta entonces insuficientemente reconocido.
Pero la historia continuó.
Las visitas siguieron desarrollándose con el paso de los años, ampliando también el conocimiento sobre 47 bodegas tradicionales de Tomelloso, estrechamente relacionadas con la cultura del vino y con la evolución económica de la localidad.
Finalmente, aquel recorrido culminó con una cifra que refleja la magnitud del patrimonio descubierto: 628 cuevas visitadas, completándose la última de ellas en el año 2023.
Detrás de ese número no hay únicamente una estadística. Hay cientos de historias familiares, de jornadas de trabajo y de generaciones que encontraron en aquellas galerías subterráneas un espacio fundamental para su vida.
Durante todo el proceso se ha procedido a divulgar las características de nuestras cuevas a través de artículos concretos sobre las particularidades generales del conjunto de cuevas a través de 120 artículos publicados en “Cuadernos Manchegos” dedicados a explicar de forma accesible y detallada las características del conjunto de cuevas, sus particularidades y los elementos que hacen de este patrimonio un legado único que merece ser conocido, protegido y difundido.
Además, se han publicado otra serie de artículos sobre la existencia en España de los distintos tipos de cuevas dedicadas a la elaboración de vinos en un amplio trabajo de búsqueda de información con aportación de datos generales y estadísticos.
Todo este camino ha permitido que las cuevas de Tomelloso alcancen una proyección mucho mayor, despertando interés dentro y fuera de Castilla-La Mancha.
Como consecuencia de esta creciente sensibilidad hacia este patrimonio nació en 2018 la Asociación de Amigos de las Cuevas, una entidad que continúa desarrollando una importante labor de divulgación, defensa y puesta en valor.
Hoy las cuevas de Tomelloso representan mucho más que un conjunto de construcciones bajo tierra.
Son la memoria de un pueblo. Son el testimonio del esfuerzo de quienes nos precedieron. Son una parte inseparable de nuestra identidad colectiva.
Durante años permanecieron en silencio, pero nunca estuvieron vacías. Guardaban historias esperando a ser contadas.
Y gracias al trabajo de quienes decidieron abrir sus puertas, investigarlas y compartirlas, ese legado ha vuelto a emerger de la tierra.
Las cuevas de Tomelloso ya no son un patrimonio oculto. Son la memoria viva de una ciudad.










