Cada 9 de septiembre, el campo adquiere protagonismo propio al celebrar el Día mundial de la Agricultura. Una fecha que tiene su origen en 1945 en Naciones Unidas y que nos brinda la oportunidad de reconocer el trabajo de quienes trabajan cada día para producir los alimentos que llegan a nuestras mesas y cuidan nuestro territorio.
Este año el 9 de septiembre adquiere un significado muy especial para nosotras, ya que coincide con la proclamación del 2026 como Año Internacional de la Mujer Agricultora, y desde AMFAR queremos aprovechar este día para poner rostro a una realidad que durante demasiado tiempo ha permanecido en un segundo plano: las mujeres.
Las mujeres han trabajo siempre en la agricultura y la ganadería: gestionando explotaciones o cuidando del ganado y compatibilizando estas responsabilidades con el cuidado de hogares y familias. Sin embargo, durante demasiado tiempo, ese trabajo ha permanecido invisible.
Por fortuna, las cosas están cambiando y las mujeres representan ya casi el 30% de las titulares de explotaciones agrarias en España. Una presencia que sigue al alza, hasta el punto de que, durante el último año, las explotaciones dirigidas por mujeres han aumentado un 15,8%, mientras que las encabezadas por hombres han descendido un 12,4%.
Esta evolución positiva demuestra que cada vez son más las mujeres que toman las riendas de sus explotaciones, pero sería un error pensar que el camino está recorrido, porque para que una mujer se ponga al frente de una explotación necesita que el sector agrario sea rentable, acceso al agua y a la tierra, financiación, formación, digitalización, servicios que permitan conciliar la vida profesional y familiar e igualdad de oportunidades.
Y aquí llegamos a uno de los grandes retos del sector: el relevo generacional. ¿Quién se encargará del campo en el futuro? Las mujeres estamos ahí y tenemos mucho que aportar, pero los datos nos obligan a mirar esta cuestión de frente: menos del 3 % de las titulares de una explotación agraria tiene menos de 40 años. Y en el caso de los hombres, los estudios hablan de que más de la mitad de los profesionales actuales estarán jubilados en 2035. El campo necesita jóvenes, necesita talento y, sobre todo, necesita un relevo que garantice su futuro. Y en ese futuro, las mujeres tenemos que estar en primera línea.
El campo pide a gritos la incorporación de jóvenes, el campo necesita mujeres y hombres jóvenes, pero para ello se deben solucionar los graves problemas que afectan al sector: la baja rentabilidad derivada de los bajos precios que se reciben por las cosechas y los altos costes del combustible, luz, abonos, etc. La falta de agua derivada de la sequía y la falta de inversiones públicas. El exceso de burocracia, de exigencias medioambientales, la escasez de trabajadores agrícolas o la competencia desleal de productos extranjeros.
El 2026 se presenta como un punto de inflexión para la agricultura y ganadería españolas y enfrentarse a los problemas no es una opción, sino una obligación si queremos garantizar la incorporación de mujeres y jóvenes.
Y en este avance hacia el futuro también debemos poner sobre la mesa la brecha salarial. En el 2023, el salario medio mensual de las mujeres en el sector agrario se situó en casi un 13% por debajo del de los hombres.
Desde AMFAR llevamos años trabajando en esta dirección, apostando por la formación, el emprendimiento, la digitalización o la titularidad compartida. En este sentido, AMFAR lideró la aprobación de la Ley 35/2011 de Titularidad Compartida. Sin embargo, solo hay registradas 1.655 explotaciones bajo esta norma jurídica. Castilla y León es la región con mayor número de mujeres en titularidad compartida, con 769. Le siguen Castilla-La Mancha, con 325 y Extremadura, con 173.
Desde AMFAR queremos que este 9 de septiembre sea un día de reconocimiento y reivindicación. Un día en el que reconozcamos que las mujeres son presente y futuro del sector agrario. Un día para reivindicar su representación en los espacios de decisión, facilitar su acceso a la formación, a la financiación, a la tierra, al agua y para que la inversión en servicios públicos facilite la conciliación laboral y personal en los territorios rurales.
Que este 9 de septiembre sirva para dignificar el trabajo que a diario realizan mujeres y hombres en el campo y que merecen de apoyo, respaldo y respeto por parte de todos, porque si al campo le va bien, a España le va bien.
¡Feliz Día de la Agricultura!

Por Lola Merino
Presidenta nacional de AMFAR
Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural











