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La Comisión Provincial de Seguimiento del Protocolo de Prevención de la Mutilación Genital Femenina se reúne en la Casa Perona

Compromiso de mantenerse vigilante ante posibles patrones repetitivos que puedan derivar en nuevos casos, reforzando así su labor de prevención y protección.

La delegada provincial de Igualdad, Lola Serrano, ha presidido la Comisión Provincial de Seguimiento del Protocolo de Prevención de la Mutilación Genital Femenina, un encuentro en el que también han participado la delegada provincial de Bienestar Social, Antonia Coloma y representantes de entidades como SESCAM, Instituto de la Mujer, Delegación Provincial de Educación, ACAIM, Médicos del Mundo, y Cruz Roja (que se incorpora a este protocolo).

Durante la jornada se ha puesto de manifiesto la importancia de esta Comisión para continuar realizando un seguimiento y una evaluación necesarias para combatir una práctica que supone una forma más de violencia contra las mujeres y cuya erradicación resulta muy complicada debido a que la MGF es un problema oculto, amparado en un ámbito de privacidad y que, en muchas ocasiones, no sale a la luz hasta la aparición de enfermedades asociadas.

La Comisión, celebrada en la sede del Gobierno de Castilla-La Mancha en Albacete ha servido para evaluar las acciones que se vienen desarrollando hasta el momento y para cotejar los datos disponibles por cada una de las partes mejorando de este modo la coordinación entre las distintas instituciones implicadas. Asimismo, se ha subrayado la importancia de contar con estadísticas completas que permitan dimensionar correctamente esta problemática y actuar de manera eficaz, y se ha incidido en la relevancia de concienciar y realizar un seguimiento desde los servicios sanitarios, con especial incidencia en Pediatría, de cara a que las propias madres conozcan los problemas que esta forma de violencia puede suponer para sus hijas.

Para erradicar la MGF, las distintas integrantes de la comisión coinciden en la necesidad de implementar estrategias educativas, comunitarias y de empoderamiento que promuevan la salud y los derechos de las niñas y de las mujeres sin recurrir a prácticas violentas. En este sentido, la educación se considera un factor clave para informar a las comunidades sobre los riesgos físicos y psicológicos de esta práctica.

La Comisión se ha comprometido a trasladar a la Consejería de Igualdad la necesidad de trabajar en un nuevo protocolo que se adapte a la nueva realidad social y las formas de relacionarse de las generaciones más jóvenes haciendo hincapié en la importancia de la educación y de la comunicación para transmitir a los colectivos afectados, de forma respetuosa y culturalmente sensible, los mensajes de prevención.

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