La Sociedad Cervantina presenta “Marcela, una canción de Cervantes”, una propuesta escénica que aterriza en el Teatro Municipal Marcelo Grande con una fecha marcada en rojo: sábado 7 de marzo de 2026, a las 20:00 h. La función pone el foco en una de las voces más incómodas —y más actuales— del universo cervantino: Marcela.
La pieza llega de la mano de la compañía Sociedad Cervantina y nace de la autoría de María Folguera, a partir del capítulo XIV de Don Quijote. La dirección corre a cargo de Leticia Dolera y la interpretación recae en Celia Freijeiro, quien se coloca en el centro del relato para recordar, sin rodeos, que “Marcela es CELIA FREIJEIRO” sobre el escenario: presencia, palabra y una verdad que no se negocia.
En el corazón del montaje late una declaración que funciona como llave y como aviso. Marcela se define con una frase que sigue sonando moderna, de esas que no envejecen porque hablan de libertad: “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos.” A partir de ahí, la historia se abre como una herida social: aparece un hombre muerto, Grisóstomo, y una mujer —Marcela— queda señalada. La sospecha se instala rápido, como suele ocurrir, y el juicio popular también: en un mundo que se dice de 1605, pero que respira presente.
La obra plantea una pregunta sencilla y afilada: ¿qué pasa cuando una mujer decide no corresponder, no complacer, no encajar? Marcela no se esconde ni se disculpa; no entra en el papel que otros le han escrito. Y en esa resistencia, el montaje invita a mirar de frente cuestiones que siguen en el aire: el amor, el poder, el miedo a la mujer libre. El propio cartel lo resume en tres palabras que funcionan como etiqueta y condena, dichas desde fuera: “Esquiva. Hermosa. Ingrata.” Justo ahí es donde el espectáculo aprieta: en lo fácil que resulta convertir a una mujer en rumor.
Con una duración de 50 minutos, “Marcela, una canción de Cervantes” está pensada para público adulto y joven, y busca un tono cercano sin perder el peso literario. Cervantes aparece, pero no como museo: aparece como espejo.
En cuanto a la venta de localidades, la información es clara: las entradas se ponen a la venta a partir del 24 de febrero de 2026. Podrán adquirirse en Posada de los Portales, en la taquilla del teatro el día de la representación y también en giglon.com. Los precios se mantienen en una franja popular: patio de butacas, 14 euros, y anfiteatro, 12 euros.
Tomelloso suma así una cita cultural con nombre propio, de las que dejan conversación a la salida. Porque Marcela, cuando habla, no lo hace para caer bien: lo hace para que se la escuche. Y eso, hoy, sigue siendo noticia.














