Citra Teatro vivió el viernes 15 de mayo una puesta de largo muy especial en Tomelloso. La joven compañía local presentó La moza del cántaro, de Lope de Vega, en el Teatro Municipal Marcelo Grande, dentro de la XXXIII Muestra Local de Teatro “José María Arcos”. La función, programada a las 20:30 horas, reunió a un público entregado y dejó una de las imágenes culturales más bonitas del fin de semana en la ciudad.
El estreno tuvo todos los ingredientes de una noche importante: un clásico del Siglo de Oro, una compañía que se presentaba por primera vez con montaje propio, un teatro volcado y una respuesta final cargada de emoción. Citra Teatro no solo estrenó una obra; estrenó también una forma de estar sobre el escenario, con juventud, ambición y mucho respeto por el oficio teatral.
Un clásico con energía joven
La obra sitúa en el centro a Doña María, una mujer obligada a dejar atrás su vida tras una ofensa familiar. En su camino adopta una nueva identidad y entra en una trama de apariencias, equívocos, celos y diferencias sociales. Desde ese punto de partida, Citra Teatro construyó una comedia viva, con ritmo y con una lectura muy actual sobre la libertad femenina.
La dirección de Alberto Palacios buscó que el texto de Lope respirara con naturalidad ante el público actual. El montaje mantuvo el sabor del verso clásico, pero sin levantar distancia con el espectador. La propuesta caminó entre la tradición y la frescura: teatro de siempre, contado con pulso de ahora.
El Marcelo Grande respondió desde la primera escena
El Teatro Municipal Marcelo Grande registró una gran entrada para acompañar este debut de Citra Teatro. La conexión con el público fue creciendo a medida que avanzaba la función y terminó con una ovación prolongada, de esas que convierten el cierre de una obra en una fotografía emocional para quienes están encima y debajo del escenario.
La noche confirmó que Tomelloso mantiene una relación muy viva con el teatro local. La Muestra Local de Teatro “José María Arcos” volvió a demostrar la fuerza de los grupos de la ciudad y el interés de un público que sigue respondiendo cuando la cultura se trabaja con verdad, cercanía y cariño.
Música en directo para dar cuerpo al verso
La música tuvo un papel fundamental en la atmósfera del montaje. María Perales compuso la música de la obra y asumió la dirección musical, mientras que el acompañamiento al piano aportó una presencia sonora que ayudó a sostener el ritmo de la representación.
No fue un adorno. Fue una parte más del lenguaje escénico. En una obra de palabra, gesto y movimiento, la música en directo permitió reforzar momentos de tensión, acompañar escenas más ligeras y dar continuidad emocional a la historia. Esa decisión artística dio al estreno un carácter más vivo, más cercano y más teatral.
Isabel Cañas, y el arte de vestir una época
Uno de los grandes trabajos del montaje estuvo en el vestuario. Isabel Cañas, asumió la confección de las prendas de época y aportó una identidad visual imprescindible para entrar en el universo de Lope de Vega. Su labor ayudó a marcar el tono histórico de la obra y a diferenciar personajes, clases sociales y situaciones dentro de la trama.
El vestuario reunió trajes de inspiración barroca y numerosas piezas escénicas elaboradas con paciencia, oficio y sentido teatral. Cada puntada sumó verdad al escenario. En una comedia clásica, el vestuario no solo viste: también cuenta, sitúa y acompaña al actor en cada aparición.
Una compañía que llega con ganas de quedarse
Citra Teatro nació del impulso de un grupo joven de Tomelloso con ganas de hacer teatro en su ciudad. Antes de este estreno, la compañía ya había participado en propuestas culturales vinculadas a la vida local, pero La moza del cántaro supuso un salto importante: una producción completa, un clásico exigente y una noche marcada en rojo en el calendario de la compañía.
El viernes 15 de mayo, Citra Teatro superó su primera gran cita con una mezcla de ilusión, disciplina y valentía. La compañía eligió un texto difícil, defendió el verso, cuidó la puesta en escena y logró que el público acompañara la función hasta un final especialmente cálido.
Citra agradece en sus redes sociales el apoyo del público
Tras el estreno, Citra Teatro compartió en sus redes sociales un mensaje de agradecimiento por la acogida recibida en el Teatro Municipal Marcelo Grande. La compañía presentó lo vivido como algo más que una primera función: una noche de nervios, ilusión, compañerismo y emoción compartida con un público que acompañó la obra desde el primer verso hasta el último aplauso.
En ese agradecimiento, Citra puso el foco en todas las personas que llenaron el teatro y en quienes han hecho posible el montaje desde dentro y desde fuera: reparto, equipo técnico, dirección, música, vestuario, escenografía, iluminación, familias y amistades.
La compañía tuvo también palabras de reconocimiento para Alberto Palacios, por impulsar y dirigir el proyecto; para María Perales, por aportar música, sensibilidad y alma a la obra; y para Isabel Cañas, por vestir el montaje con un trabajo artesanal lleno de paciencia y cariño.
El mensaje resumió el sentir de una compañía que acababa de vivir una noche muy especial: “Gracias, Tomelloso, por recibir así a Citra Teatro”.
Tomelloso vio nacer una nueva voz teatral
El debut de Citra Teatro dejó algo más que una función bien recibida. Dejó la sensación de que la ciudad cuenta con una nueva compañía capaz de asumir retos grandes y de afrontarlos con seriedad, belleza y entusiasmo.
Tomelloso vio nacer una nueva voz teatral. Y lo hizo con Lope de Vega sobre las tablas, con música en directo, con vestuario artesanal y con una compañía que convirtió su debut en una noche para recordar.
Tras esa acogida, Citra Teatro dejó claro que este estreno no es un punto final, sino el inicio de un camino. La compañía seguirá trabajando para llevar nuevas propuestas a escena y para consolidarse dentro de la vida cultural de Tomelloso.
El equipo que hizo posible “La moza de cántaro”
El debut de Citra Teatro se sostuvo sobre un reparto amplio y coral, necesario para dar vida a una comedia de Lope de Vega llena de ritmo, enredos, entradas y salidas. La compañía presentó un elenco en el que Carmen Burillo interpretó a Luisa; Cristina Carrasco dio vida a Doña María; Alberto Palacios asumió el papel de Don Bernardo; Sergio Piedra encarnó a Don Diego; Julián Descalzo interpretó a Fulgencio y Bernal; Fernando Redondo se puso en la piel de Don Juan; y Alberto Redondo fue El Conde.
El reparto se completó con Álvaro Ropero, como Martín; Alba Crespo, como Doña Ana; Julia Olmedo, como Juana; Alberto Montañés, como Indiano; Paco Crespo, como Lorenzo y Mozo de Mulas; María Perales, como Fabia; María Montañés, como Otavia y Mesonera; Alejandra Bonillo, como Flora; Ana Molina, como Leonor; y Carlos González, como Pedro.
En la parte técnica y artística, el montaje contó con música y espacio sonoro de María Perales. Alberto Palacios firmó el diseño de escenografía, iluminación y vestuario, además de la dirección de la obra. La asesoría artística fue de Félix Godoy; la realización de vestuario, de Isabel Cañas; y la escenografía, de Pedro Membrillo.
La producción sumó también el trabajo de María Montañés en regiduría y diseño de cartelería, de Noelia Salinas en el control de iluminación y de Julia Olmedo como ayudante de dirección. Con ese equipo, Citra Teatro levantó una propuesta cuidada, joven y ambiciosa, en la que cada área -interpretación, música, vestuario, escenografía, luz y dirección- contribuyó a vestir el universo clásico de Lope de Vega con mirada actual.













