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“Creo en la inclusión con mayúsculas”: el emotivo agradecimiento de Ana Belén Navarro Ortiz al Instituto Airén

La historia de Carlos pone rostro a una inclusión educativa real, basada en recursos, humanidad, escucha y compromiso diario.

Ana Belén Navarro Ortiz, presidenta de TEAcompaño CLM y madre de Carlos, ha querido hacer público su agradecimiento al finalizar el primer curso de Educación Secundaria Obligatoria de su hijo, un alumno con Trastorno del Espectro Autista —TEA—. Lo hace tras un año intenso, exigente y lleno de retos, pero también marcado por avances que, según subraya, demuestran que la inclusión educativa real es posible cuando existe voluntad, coordinación y humanidad.

Al cerrar esta etapa, Ana Belén Navarro Ortiz no habla solo desde el alivio de una madre que ve terminar un curso complicado. Habla, sobre todo, desde la gratitud. Gratitud hacia un centro educativo, hacia los profesionales que han acompañado a Carlos y hacia todas las personas que han hecho posible que su hijo haya concluido primero de la ESO con todas las asignaturas aprobadas.

Su mensaje resume una convicción profunda: “Creo en la inclusión, en la inclusión con mayúsculas”.

Un camino que comenzó en 2024, durante sexto de primaria

La historia de este curso no empezó en septiembre. Comenzó mucho antes, en el año 2024, cuando Carlos cursaba sexto de primaria en el colegio Topete. Fue entonces cuando Ana Belén Navarro Ortiz inició una búsqueda cuidadosa para encontrar el centro de secundaria más adecuado para su hijo.

Aquel proceso estuvo lleno de reuniones, dudas, valoraciones y decisiones importantes. Ana Belén conserva todavía un cuaderno repleto de anotaciones, reflejo de una etapa en la que participaron orientación, el equipo directivo del instituto, delegación y servicios educativos.

No fue una gestión sencilla. Sin embargo, todas las partes compartieron un mismo objetivo: garantizar el bienestar de Carlos y preparar su futuro académico con las mejores condiciones posibles.

Tras estudiar las opciones disponibles, la familia decidió que Carlos continuara su camino educativo en el Instituto Airén.

Carlos supera primero de la ESO con todas las asignaturas aprobadas

Hoy, al finalizar primero de la ESO, Ana Belén Navarro Ortiz puede decir con orgullo que Carlos ha aprobado todas las asignaturas. Es un logro que pertenece, en primer lugar, al propio Carlos, a su esfuerzo diario y a su capacidad para avanzar en un entorno nuevo y más exigente.

Pero su madre también pone en valor algo fundamental: Carlos no ha caminado solo. Ha contado con un sistema de apoyos que ha sabido acompañarle, escuchar sus necesidades y favorecer su integración en la vida académica del centro.

El apoyo de PT y ATE ha sido esencial durante todo el curso. Gracias a ese acompañamiento, Carlos ha podido seguir el ritmo de sus compañeros sin necesidad de adaptaciones curriculares significativas. Para Ana Belén, este resultado confirma una idea que debería estar en el centro del debate educativo: “Con los apoyos adecuados, los límites se difuminan”.

La inclusión educativa también se construye en los pasillos

Ana Belén Navarro Ortiz ha querido agradecer la labor de todo el equipo humano que forma parte del Instituto Airén. No solo de quienes han tenido una responsabilidad directa en el aula, sino también de quienes han contribuido, desde lo cotidiano, a que Carlos se sintiera acompañado, respetado y seguro.

En primer lugar, dirige su reconocimiento al equipo directivo y docente, por su profesionalidad, su escucha constante y su disposición durante todo el proceso.

También dedica palabras de agradecimiento a su tutor y a cada profesor: tanto a quienes le han impartido clase como a quienes, sin tenerlo en el aula, han tenido un gesto amable hacia él en los pasillos.

Porque la inclusión, recuerda esta madre, no se limita a estar sentado en una clase. La inclusión se nota en una mirada tranquila, en una palabra de apoyo, en la paciencia, en la anticipación y en la capacidad de un centro para hacer que un alumno se sienta parte de la comunidad.

Gracias también al personal no docente, a AFAS y a AMAS

El agradecimiento de Ana Belén Navarro Ortiz se extiende también al personal no docente del centro. Conserjería, limpieza y cantina han formado parte de ese entorno amable que, día a día, ha ayudado a que Carlos viviera el instituto como un lugar seguro.

En una etapa tan sensible como el paso de Primaria a Secundaria, cada detalle cuenta. Una rutina bien acompañada, una puerta abierta, una respuesta serena o un pequeño gesto de cercanía pueden marcar una enorme diferencia para un alumno con TEA.

Ana Belén también ha querido reconocer el apoyo constante de AFAS y AMAS, entidades cuya labor considera fundamental. Su acompañamiento, su experiencia y su compromiso han sido piezas importantes en un curso que ha exigido coordinación, esfuerzo y mucha humanidad.

Un curso duro, pero también una prueba de que la inclusión funciona

El primer curso de la ESO de Carlos no ha sido fácil. Ha sido un año de retos constantes, de adaptación y de aprendizaje para todos. Sin embargo, al mirar atrás, Ana Belén Navarro Ortiz encuentra motivos para agradecer y para creer.

Su experiencia demuestra que la inclusión educativa no puede quedarse en una palabra bonita. Necesita recursos, profesionales, planificación, sensibilidad y una comunidad que entienda que cada alumno tiene derecho a aprender en condiciones.

Carlos ha terminado el curso con todas las asignaturas aprobadas. Pero, más allá de las notas, su historia deja una lección mayor: cuando un centro educativo acompaña de verdad, cuando una familia encuentra escucha y cuando los apoyos llegan donde tienen que llegar, la inclusión deja de ser una promesa y se convierte en realidad.

“Cuando hay voluntad, coordinación y humanidad, no hay barreras”

Ana Belén Navarro Ortiz cierra este curso con un mensaje que nace de la emoción y de la experiencia vivida. Después de meses de trabajo, reuniones, esfuerzo y confianza compartida, su agradecimiento se convierte también en una reivindicación.

La inclusión real es posible. Carlos lo ha demostrado. Su familia lo ha vivido. Y el Instituto Airén, junto a los profesionales y entidades implicadas, ha formado parte de ese camino.

Por eso, Ana Belén resume este curso con una frase que mira al futuro con esperanza: “Cuando hay voluntad, coordinación y humanidad, no hay barreras que nos detengan”.

La historia de Carlos es la historia de un alumno que ha avanzado, de una madre que no dejó de buscar lo mejor para su hijo y de una comunidad educativa que ha demostrado que la inclusión con mayúsculas no solo se defiende: se practica.

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