En este 23 de abril de 2026, Día del Libro, hay títulos que se sostienen por la novedad y otros por la solidez. Historia de una ciudad: Las cuevas de Tomelloso, de Ángel Bernao y Sergio Bernao, pertenece con claridad a los segundos. Más de una década después de su publicación, el libro sigue apareciendo en los artículos de Cuadernos Manchegos como una referencia para comprender uno de los patrimonios más singulares de Tomelloso y, al mismo tiempo, una parte decisiva de su historia social, agraria y económica.
No se trata solo de un volumen sobre construcciones subterráneas. Esa definición sería demasiado corta para una obra que, a la vista de la cobertura mantenida por Cuadernos Manchegos, ordena, documenta y contextualiza un legado que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de la ciudad. Bajo las aceras marcadas por lumbreras y bajo muchas viviendas, Tomelloso desarrolló una geografía subterránea estrechamente ligada al vino, al trabajo agrícola y a una forma concreta de organizar la economía familiar. El interés del libro reside justamente en explicar ese mundo con método y con una clara voluntad de permanencia.
Un Día del Libro con una recomendación de raíz local
Cuadernos Manchegos ya vinculó expresamente esta obra con el Día del Libro en una información publicada el 23 de abril de 2020. En aquel artículo, el medio proponía el volumen como una lectura útil para que los tomelloseros conocieran mejor la historia de su pueblo por sus aportaciones al desarrollo social y económico de la localidad. Seis años después, la recomendación conserva sentido. No por inercia conmemorativa, sino porque el debate sobre el patrimonio exige cada vez más trabajos capaces de ir más allá de la nostalgia y de aportar base documental.
Ese es uno de los puntos fuertes de Historia de una ciudad: Las cuevas de Tomelloso. El libro no convierte las cuevas en una simple rareza local ni en una estampa amable del pasado. Las inserta en una historia mayor, en la que el subsuelo urbano aparece conectado con la evolución agraria, la elaboración del vino y la identidad de Tomelloso. Recomendar esta obra en el Día del Libro de 2026 no es, por tanto, un gesto ornamental: es una invitación a leer la ciudad desde una de sus capas más profundas y menos visibles.
Un libro nacido del estudio sistemático de un patrimonio excepcional
De la investigación iniciada en 2003 a la publicación de 2014
La trayectoria del libro ayuda a entender por qué conserva ese peso. Según Cuadernos Manchegos, fue en 2003 cuando comenzó un trabajo “técnico, profesional y exhaustivo” sobre las cuevas de Tomelloso, impulsado por Sergio Bernao junto a su padre, Ángel Bernao, a partir de una beca concedida por la Asociación Almanchara. Aquel proceso de estudio y visitas desembocó en la publicación, en 2014, del libro Historia de una ciudad: Las cuevas de Tomelloso, presentado por el propio medio como el primer libro técnico-profesional dedicado a este patrimonio en la ciudad.
La información publicada por el periódico subraya además el carácter metódico de aquella investigación. En las visitas a las cuevas se recogían datos sobre temperatura, humedad, capacidad, número y tipo de tinajas, diseño de las lumbreras, profundidad, escaleras y fechas de construcción. Ese detalle no es menor. Explica que la obra no naciera de una aproximación impresionista o literaria, sino de un trabajo de campo sistemático que aspiraba a convertir un patrimonio disperso en conocimiento verificable y ordenado.
Un trabajo documental sobre 332 cuevas, dentro de un universo más amplio
Uno de los datos más citados sobre el libro es que estudia 332 cuevas y que incorpora material fotográfico y técnico. Cuadernos Manchegos añadió además, en su información del Día del Libro, que el volumen aborda la historia agroeconómica de la construcción de cuevas desde mediados del siglo XIX hasta el momento de su edición. Es decir, no se limita a describir cavidades: intenta explicar por qué se construyeron, para qué sirvieron y qué lugar ocuparon en la evolución de Tomelloso.
Pero ese dato necesita un matiz importante. El libro documenta 332 cuevas, sí, aunque la propia cobertura de Cuadernos Manchegos deja claro que el universo de cuevas estudiadas, medidas o visitadas en Tomelloso es mayor. En un artículo sobre las características de las cuevas domésticas, el medio afirma que las mediciones se realizaron en más de 600 cuevas. Y en otro texto publicado en diciembre de 2024 señala que hasta 2015 se podían visitar unas 650 cuevas, de las que aproximadamente un 20% habrían desaparecido de nuevo, pudiéndose considerar unas 530 todavía existentes. Dicho de otra forma: el libro ofrece un corpus amplio y ordenado, pero no agota todo el patrimonio conocido o visitado.
Mucho más que patrimonio: economía, vino y vida cotidiana
Uno de los aspectos más sólidos de esta publicación es que devuelve espesor histórico a unas construcciones que podrían quedar reducidas a símbolo, postal o reclamo turístico. Los artículos de Cuadernos Manchegos insisten en que las cuevas fueron fruto del esfuerzo de generaciones de agricultores y estuvieron directamente vinculadas a la elaboración del vino y a la economía familiar. El medio sitúa, además, en torno a 1960 la irrupción de las cooperativas que alteró de forma decisiva ese modelo y marcó el final de una etapa en la que dejaron de construirse nuevas cuevas.
Ese contexto convierte el libro en algo más que una publicación patrimonial. Lo sitúa en el terreno de la historia local bien documentada. Leerlo hoy permite entender no solo qué eran físicamente las cuevas, sino por qué fueron necesarias, cómo funcionaron y qué papel desempeñaron en la transformación de Tomelloso. Su vigencia está ahí: en que no idealiza el pasado, sino que lo ordena y lo hace inteligible.
Una obra respaldada por años de cobertura informativa
La recomendación del libro gana fuerza cuando se observa el lugar que ocupa dentro de la cobertura de Cuadernos Manchegos. No aparece como una mención aislada, sino como una referencia recurrente dentro de una atención periodística sostenida sobre las cuevas, su cronología, su defensa patrimonial y su potencial cultural y turístico. El propio medio ha llegado a presentarlo como “el único libro técnico” sobre las cuevas de Tomelloso y como una obra llamada a ser consultada cuando se quiera conocer este legado.
También ha recogido que el libro ha servido de apoyo a asociaciones, centros educativos y a la Universidad de Castilla-La Mancha, además de subrayar que en su hemeroteca conserva datos de 630 cuevas visitadas y 47 bodegas, con información gráfica de cada una. Esa continuidad informativa refuerza su condición de obra de consulta, no solo de lectura recomendable para una fecha concreta.
Leer Tomelloso desde su subsuelo
Hay libros que se leen por actualidad y otros que se leen para ganar perspectiva. Historia de una ciudad: Las cuevas de Tomelloso pertenece a los segundos. En el Día del Libro 2026, su interés reside en que ayuda a mirar Tomelloso desde abajo, desde ese entramado de cuevas, lumbreras y tinajas que sostuvo una parte esencial de la vida económica local y que hoy permanece como patrimonio, memoria y motivo de estudio.
Por eso esta recomendación tiene sentido periodístico y no solo conmemorativo. El libro de Ángel Bernao y Sergio Bernao no se limita a celebrar un pasado singular: lo documenta, lo jerarquiza y lo inserta en una historia mayor, la de una ciudad que también se construyó bajo tierra. En una jornada dedicada a leer, pocas propuestas resultan tan coherentes para Tomelloso como volver a ese volumen y reconocer en sus páginas una parte sustancial de su identidad.











