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El talento sin etiquetas llena el Museo López Torres en una noche histórica para AFAS en su I Certamen Cultural Inclusivo

AFAS 2026 refuerza en Tomelloso la unión entre arte, inclusión y visibilidad para artistas con y sin discapacidad.

Tomelloso vivió este viernes una de esas tardes que dejan poso. El Museo Antonio López Torres abrió sus puertas a las 19:00 horas a la exposición de obras seleccionadas del I Certamen Cultural Inclusivo “AFAS 2026”, una propuesta nacida para dar visibilidad al talento artístico de personas con y sin discapacidad y para subrayar, desde la cultura, que la creatividad no entiende de barreras ni de etiquetas.

Dicho acto, reunió a representantes institucionales, artistas, familiares, miembros de la organización y público vinculado al mundo cultural y social de la ciudad. Estuvieron presentes el presidente y gerente de AFAS, Luis Perales y Bernabé Blanco, respectivamente; el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro; el presidente y la vicepresidenta de la Diputación Provincial de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde y Sonia González; el delegado provincial de Bienestar Social, Eulalio Díaz-Cano; el diputado regional Francisco José Barato; concejales del PP, de VOX y del PSOE de Tomelloso; el presidente de la Cooperativa Bodega y Almazara Virgen de las Viñas, en una cita que aspira a consolidarse como referente en el ámbito de la cultura inclusiva.

La puesta de largo del certamen tuvo lugar, además, en un escenario especialmente simbólico. El Museo Antonio López Torres celebra este año el 40 aniversario de su inauguración, una efeméride que, según se destacó durante el acto, invita a mirar con renovada atención tanto la figura del pintor tomellosero como la del arquitecto Fernando Higueras, autor del singular edificio que acoge el museo.

La concejala de cultura, Inés Losa, subrayó el valor del espacio que acoge la muestra y recordó que el museo ha sido durante cuatro décadas “una casa llena de memoria” y también “una forma de entender la vida”. En esa misma línea, puso el foco en la singularidad del edificio y en el impulso municipal para seguir revitalizando el recinto con un proyecto de renovación museográfica que permita ofrecer al visitante una experiencia más cercana, intuitiva y humana.

En la sala de dibujos de López Torres, en la planta baja, los asistentes pudieron contemplar también una pequeña colección de paneles con planos y fotografías vinculados a Fernando Higueras y al proceso de culminación del museo en 1986. Todo ello refuerza la voluntad del Ayuntamiento de seguir haciendo del López Torres un espacio vivo, con mayor capacidad para emocionar, explicar y acompañar al visitante en su recorrido.

Dentro de ese camino de renovación y apertura, el I Certamen Cultural Inclusivo “AFAS 2026” ha encontrado, en palabras expresadas durante la inauguración, su “lugar natural”. La concejala de Cultura agradeció de manera expresa a Luis Perales que, desde el primer momento en que imaginó este proyecto, quisiera contar con el apoyo del Ayuntamiento. El resultado de ese trabajo sostenido durante meses vio por fin la luz en la Sala de Exposiciones Temporales del museo, convertida ahora en escaparate de una iniciativa con vocación de continuidad.

El certamen nace alineado con la misión de AFAS, incorporando la cultura como herramienta de inclusión y desarrollo personal. Y lo hace con una propuesta doble que le aporta un valor singular: por un lado, una categoría general, abierta a artistas con y sin discapacidad; y, por otro, una modalidad específica dirigida a personas con discapacidad intelectual. Dos vías distintas para un mismo objetivo: ofrecer reconocimiento, visibilidad y oportunidades reales de expresión.

Durante la inauguración se insistió en una idea que marcó el tono de toda la jornada: el arte verdadero no entiende de etiquetas. Según se puso de manifiesto desde la organización, la muestra celebra “el talento, la creatividad y la emoción” de todos los participantes, desde la convicción de que detrás de cada obra hay una mirada, una historia y una forma única de estar en el mundo.

La dimensión del certamen también habla por sí sola. La exposición reúne 62 obras seleccionadas de entre casi 400 trabajos presentados, una cifra que confirma la extraordinaria acogida de esta primera edición. En una primera fase, las piezas fueron presentadas y valoradas a través de la plataforma digital MundoArti, lo que permitió al jurado realizar una primera selección telemática. Posteriormente, ya con las obras instaladas físicamente en el museo, el jurado se reunió para llevar a cabo la valoración final.

Ese jurado fue definido durante el acto como un grupo de enorme prestigio y solvencia artística. La intervención institucional recordó el alto nivel de las personas encargadas de deliberar, en una selección compleja por la calidad de los trabajos presentados. No fue una cuestión menor, porque una de las claves de esta convocatoria ha sido precisamente combinar rigor artístico e inclusión real, sin paternalismos ni artificios.

También se destacó el trasfondo profundamente humano de cada obra. En ese sentido, se evocó una reflexión atribuida a Antonio López, repetida en distintas ocasiones cuando observa una pintura: detrás de cada cuadro “hay una persona, una historia y una vida con un pincel”. Esa mirada fue presentada como la más justa para acercarse a esta exposición: contemplar cada trazo y cada color sabiendo que en ellos late una experiencia personal irrepetible.

Tomelloso, tierra vinculada históricamente a la pintura, al dibujo y a la creación, suma así una nueva cita a su calendario cultural. Y no una cualquiera. Este certamen viene a reforzar el prestigio artístico de la ciudad y a situarla, con más fuerza todavía, como un espacio de encuentro entre arte, diversidad e inclusión.

Por su parte. el gerente de AFAS, Bernabé Blanco tomó la palabra tras la intervención de la concejala de Cultura para dar la bienvenida a los asistentes a la inauguración de la exposición del I Certamen Cultural Inclusivo “AFAS 2026”, subrayando el valor simbólico del lugar elegido para esta primera edición.

En su intervención, destacó que era “un verdadero honor” presentar esta muestra en el Museo Antonio López Torres de Tomelloso, un espacio que definió como mucho más que un contenedor artístico, al reunir “arte, historia, identidad y el legado de un artista que, desde la humildad y el trabajo constante, construyó una obra inmensa reconocida dentro y fuera de nuestro país”.

Blanco vinculó además esta cita cultural con un momento especialmente significativo para la entidad, al recordar que AFAS se aproxima a su 50 aniversario, una circunstancia que, a su juicio, otorga a esta exposición un valor aún más profundo. En este sentido, señaló que la celebración del certamen en este museo conecta dos trayectorias marcadas por el compromiso, el esfuerzo y la vocación: la de Antonio López Torres como referente artístico y la de AFAS como asociación dedicada desde hace casi cinco décadas a mejorar la vida de las personas con discapacidad y de sus familias.

El gerente de AFAS quiso trasladar también un agradecimiento expreso al Ayuntamiento de Tomelloso por su apoyo constante y por la cesión de un espacio tan emblemático, que ha permitido dar forma a un proyecto cultural de notable dimensión. No en vano, la exposición reúne 62 obras seleccionadas de entre las casi 400 presentadas, una cifra que, según remarcó, evidencia la extraordinaria acogida que ha tenido esta primera convocatoria.

Uno de los aspectos que Bernabé Blanco puso más en valor fue la doble modalidad del certamen, concebido, por un lado, como una categoría abierta a artistas con y sin discapacidad, y, por otro, como una modalidad específica dirigida a personas con discapacidad intelectual. Dos vías distintas, explicó, pero con un mismo horizonte: ofrecer oportunidades reales de expresión, visibilidad y reconocimiento.

Asimismo, incidió en el rigor del proceso de selección, que comenzó con una primera valoración telemática a través de la plataforma MundoArti y culminó con la deliberación final del jurado ya en el propio museo, una vez recibidas físicamente las obras. Todo ello, señaló, ha desembocado en una muestra que no solo sobresale por su calidad artística, sino también por la carga humana que contiene, hecha de historias personales, esfuerzo, ilusión y creatividad.

En uno de los pasajes más significativos de su intervención, Bernabé Blanco resumió el espíritu de esta iniciativa al afirmar que este certamen nace con un propósito muy claro: crear un espacio en el que todas las personas, con independencia de sus capacidades, puedan expresarse en igualdad de condiciones a través del arte. Porque, como defendió con especial énfasis, “la creatividad no entiende de etiquetas”.

Antes de concluir, dedicó palabras de gratitud a los cerca de cuatrocientos artistas participantes, al jurado, a las instituciones colaboradoras y a todas las personas que han contribuido a hacer posible esta primera edición. Finalmente, invitó a los asistentes a recorrer la exposición “con la mente abierta y el corazón dispuesto a sorprender”, recordando que en las obras expuestas no solo hay pintura, sino también sueños, talento y una manera más justa e inclusiva de mirar la sociedad.

Tras la visita a la muestra, el acto continuó en el Casino de Tomelloso, donde se celebró el acto de entrega de premios del certamen presentado por la periodista Isabel Lozano, y que reunió a autoridades, artistas, empresas colaboradoras, miembros del jurado, representantes del tejido social y vecinos de dentro y fuera de Tomelloso en una cita que, desde el primer minuto, respiró emoción y sentido. No era una noche cualquiera. Era, sobre todo, una forma de decir en voz alta que la cultura también puede abrir puertas, derribar prejuicios y ensanchar derechos.

En el arranque Lozano subrayó precisamente esa idea. La pintura fue presentada como una fiesta abierta a todos, un espacio en el que, según se recordó durante la velada, “el arte nos iguala a todos”. Porque en el arte, se dijo, todos sienten, todos expresan y todos pueden conmover. De ahí que este certamen naciera con una intención clara: defender una sociedad con “más derechos y menos etiquetas”.

La gala sirvió también para dar la bienvenida a los artistas premiados y a las autoridades asistentes, entre ellas representantes del Ayuntamiento de Argamasilla de Alba, de la Corporación Municipal de Tomelloso, del Gobierno regional y de la Diputación de Ciudad Real. Junto a ellos, AFAS quiso agradecer de manera expresa el respaldo económico de empresas y entidades colaboradoras, cuya implicación ha permitido hacer realidad una convocatoria que ha arrancado con una respuesta extraordinaria.

No faltó tampoco el reconocimiento a los cientos de artistas que enviaron sus obras, ni al jurado encargado de afrontar una tarea nada sencilla: elegir solo cuatro piezas premiadas entre un nivel artístico muy alto. Durante el acto se puso en valor el trabajo de Antonio López García, Andrés García Ibáñez, Pepe Carretero, Fermín García Sevilla, Caroline Culubret, Ángel Pintado y María Jesús Martínez, así como la dedicación de la junta directiva de AFAS y el seguimiento constante de los medios de comunicación.

En la entrega de galardones, la noche ganó temperatura emocional con la actuación de Adrián Osuna, gran colaborador de AFAS, que aportó cercanía, música y ese punto de alegría tan necesario. Su presencia fue recibida con un aplauso cálido y cerró la velada con el tema “New York, New York”, poniendo un broche brillante a una cita muy especial.

Premios con nombre propio en una noche de inclusión real

Uno de los momentos centrales de la gala fue, lógicamente, la entrega de premios. En la categoría general, a la que concurrieron 247 obras, el segundo premio, dotado con 4.000 euros y patrocinado por Globalcaja, fue para Jorge Pérez Parada por su obra «Candela en el País de las Maravillas». El primer premio, con una dotación de 7.000 euros impulsada por AFAS con el apoyo de empresas y entidades, recayó en Jesús M. Martín Talón por la obra: «Sin palabras«.

En la modalidad dirigida a personas con discapacidad intelectual, considerada durante el acto como el verdadero motor del certamen, el segundo premio, dotado con 1.500 euros y patrocinado por el Ayuntamiento de Tomelloso, fue para Jaime Abengozar Belmonte por «Ramas y Uvas». El primer premio, con una cuantía de 2.000 euros aportada por la Diputación Provincial de Ciudad Real, fue para Diego Jesús Martínez Escribano por la obra «Perdóname, señor».

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En total, el certamen recibió 383 obras, de las que 247 correspondieron a la categoría general y 136 a la modalidad de discapacidad intelectual. Una participación que confirmó desde esta primera edición que la propuesta no solo tenía sentido, sino también un enorme respaldo dentro y fuera de la localidad.

Eulalio Díaz-Cano: cultura, emoción e inclusión en una misma dirección

Tras la entrega de premios llegaron las intervenciones institucionales. El delegado provincial de Bienestar Social, Eulalio Díaz-Cano, destacó que toda primera edición invita a reflexionar y enmarcó este certamen en dos fortalezas muy claras de Tomelloso: la potencia de su tejido asociativo y su profunda tradición cultural.

En su intervención, puso a AFAS como ejemplo de una trayectoria que está a punto de alcanzar los 50 años y que ha sabido evolucionar desde la voluntad inicial de muchas familias hasta convertirse en un referente consolidado en la atención a las personas con discapacidad. Según manifestó, esa combinación de corazón y profesionalidad explica buena parte del camino recorrido por la entidad.

También señaló que la expresión artística es una herramienta poderosa para comunicar emociones y que, precisamente en ese terreno, no cabe hacer distinciones. Por eso felicitó a los premiados, alabó el alto nivel de participación y trasladó el reconocimiento del Gobierno de Castilla-La Mancha al trabajo diario de AFAS con las personas con discapacidad y sus familias.

Javier Navarro: “Tomelloso puede presumir de AFAS”

El alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, dejó una de las intervenciones más cercanas de la noche. Tras repasar algunos de los grandes valores de la ciudad, desde su patrimonio industrial y cultural hasta su identidad vitivinícola, situó a AFAS entre los principales motivos de orgullo colectivo.

En palabras del alcalde, Tomelloso “puede presumir de AFAS”, una entidad que ha trascendido las fronteras locales para convertirse en ejemplo provincial y nacional en atención, lucha e inclusión. Recordó que hace casi 50 años, cuando la respuesta institucional era muy distinta a la actual, hubo familias que eligieron no resignarse y pelear por la igualdad de oportunidades de sus hijos. De aquella convicción nació una organización que hoy sigue siendo símbolo de compromiso.

Navarro valoró especialmente el acierto de unir en un mismo proyecto dos señas de identidad tomelloseras: la pasión por la cultura y la atención a las personas que más apoyo necesitan. Por eso definió el certamen como un éxito rotundo desde su primera edición y dejó una frase que retrató bien el sentir de la noche al dirigirse al presidente de AFAS: “Hace un año y medio podías parecer un loco, pero eras un tremendo cuerdo”.

Luis Perales: de la utopía inicial a un éxito que abre camino

El cierre emocional lo puso Luis Perales, presidente de AFAS, que habló desde la experiencia, la memoria y la gratitud. Reconoció que la entidad se acerca ya a sus cinco décadas de historia acompañando a personas con discapacidad intelectual y a sus familias, y recordó que lo verdaderamente importante de todo este camino es haber entendido que “la verdadera inclusión no se proclama, se practica”.

Perales explicó que este primer certamen cultural inclusivo nace precisamente de esa convicción y del papel esencial que juega la cultura en el desarrollo de las personas. No ocultó que el proyecto fue difícil desde el principio. Según relató, hubo que buscar apoyos, coordinar esfuerzos, resolver dudas y vencer momentos en los que parecía más fácil rendirse. Pero AFAS, dijo, decidió no abandonar.

Agradeció de manera expresa el respaldo de empresas, instituciones y personas a título particular; el trabajo de la junta directiva; la implicación del equipo profesional de la entidad; la colaboración del Ayuntamiento de Tomelloso; y el esfuerzo concreto de quienes empujaron con fuerza este sueño desde dentro. También tuvo palabras de reconocimiento para los 383 participantes, para los seleccionados cuyas obras permanecerán expuestas en el Museo Antonio López Torres y para un jurado que asumió una responsabilidad tan difícil como valiosa.

Ya en la recta final de su intervención, dejó una idea que resume el espíritu de esta primera edición: “este certamen no es un punto de llegada, sino un punto de partida”. Una frase sencilla, pero muy elocuente. Porque eso fue exactamente lo que transmitió AFAS en Tomelloso: que la inclusión no puede quedarse en el discurso, que la cultura tiene capacidad de transformar y que cuando una comunidad se implica de verdad, las cosas importantes terminan saliendo adelante.

Seguidamente tomó la palabra el presidente de la Diputación provincial de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, que quiso detenerse, en primer lugar, en el peso específico de Tomelloso dentro del mapa cultural de la provincia. Lo hizo con una afirmación tan directa como reveladora: “¿Cómo sois los de Tomelloso? Los primeros en casi todo”. Sus palabras no se quedaron en una cortesía institucional, sino que dibujaron un reconocimiento claro a una localidad que, según recordó, ha sabido hacer de la agricultura y de la cultura dos de sus grandes columnas vertebrales.

En ese repaso, evocó incluso su etapa anterior en la vida municipal, cuando siendo concejal en Bolaños de Calatrava comprobaba cómo Tomelloso aparecía una y otra vez en cualquier convocatoria cultural importante, ya fuera una muestra de teatro o un certamen de pintura de prestigio. Más allá de sus nombres ilustres, aseguró haber descubierto con el tiempo un movimiento cultural profundo y sostenido que explica por qué esta ciudad ha sido, a su juicio, una de las más activas de toda la provincia en materia artística.

Ese reconocimiento vino acompañado de una idea que sobrevoló buena parte de su discurso: Tomelloso no solo tiene pasado cultural; tiene presente y, sobre todo, continuidad. En ese sentido, destacó que el legado de las grandes figuras de la literatura y la pintura no se ha detenido, sino que sigue vivo gracias a nuevas generaciones de artistas que continúan engrandeciendo el nombre de la ciudad. Por eso, trasladó su felicitación al alcalde, Javier Navarro, y al conjunto de la corporación municipal por estar al frente de un municipio del que, dijo, hay motivos más que sobrados para sentirse orgullosos.

Hubo también espacio para una reflexión más cercana, casi de pasillo institucional, al referirse a la relación entre la Diputación y el Ayuntamiento de Tomelloso. El presidente respondió con humor a las palabras del alcalde y rebajó el protagonismo de la institución provincial para poner el foco en la insistencia de quien gobierna la ciudad. Vino a decir, en tono cercano, que si la Diputación está pendiente de Tomelloso es, en buena parte, porque su alcalde “está siempre pidiendo cosas para Tomelloso”, algo que definió como el verdadero oficio de un regidor: pelear por su pueblo.

A partir de ahí, defendió que Tomelloso ocupa un lugar permanente en la mente colectiva de la provincia porque nunca deja de estar presente. Esa visibilidad constante, señaló, no responde al azar, sino a un trabajo continuado para que la ciudad no quede relegada y para que se reconozca, como merece, lo mucho que ha aportado y sigue aportando.

Tras esa primera parte centrada en Tomelloso, el discurso avanzó hacia el corazón del acto: el certamen inclusivo y el valor del arte como herramienta de integración. Fue ahí donde felicitó a todos los premiados y puso el acento en la capacidad de esta convocatoria para unir talento, creatividad y emoción en un mismo espacio. La imagen que dejó fue poderosa: artistas con discapacidad intelectual compartiendo sala y exposición con otros creadores sin discapacidad, todos ellos mostrando obras capaces de despertar sensaciones, lecturas y emociones en quien las contempla.

En ese punto, la idea de inclusión apareció con toda su fuerza. El presidente defendió que el certamen ha sabido materializar una inclusión auténtica, visible y sin artificios, a través de la cultura y, en este caso, de la pintura. No habló de una inclusión teórica, sino de una realidad palpable en las salas del Museo López Torres, donde cada obra encontraba su sitio por su valor expresivo, sin etiquetas y sin barreras.

Uno de los momentos más significativos de la noche llegó con la referencia expresa a Diego, autor de la obra ganadora patrocinada por la Diputación Provincial. El presidente avanzó que ese cuadro ocupará un lugar destacado en su despacho institucional por tratarse del primer trabajo vencedor de este certamen inclusivo de AFAS. No fue un gesto menor. Fue, en realidad, una forma de elevar ese premio a símbolo de una iniciativa llamada a dejar huella. “Lo llevaremos muy a gala”, vino a expresar al felicitar al artista.

La tercera gran parte de su intervención estuvo dedicada a AFAS, una entidad cuyo trabajo aseguró conocer bien desde hace años por su implantación en Bolaños de Calatrava. Desde esa cercanía, describió la trayectoria de la asociación como rigurosa, constante y profundamente humana, volcada siempre en responder a las necesidades de las personas con discapacidad intelectual con sensibilidad, cuidado y entrega.

Recordó además el origen de AFAS, nacido del impulso de un pequeño grupo de jóvenes que decidió dar respuesta a una necesidad muy concreta: atender a familiares con la inquietud de qué ocurriría con sus seres queridos cuando faltaran sus progenitores. A partir de ese punto de partida, destacó la magnitud alcanzada por el proyecto, que hoy cuenta con más de 300 profesionales y presta atención a más de 1.300 personas, cifras que confirman la dimensión de una labor que ha trascendido con mucho el ámbito local.

Para el presidente de la Diputación, AFAS es hoy “una referencia” dentro del ámbito de la discapacidad intelectual, y lo es, además, con sello tomellosero. De ahí que insistiera en que tanto la entidad como la propia ciudad tienen motivos de sobra para sentirse orgullosas de lo construido a lo largo de los años.

Junto al reconocimiento, lanzó también una reivindicación con calado político e institucional. A su juicio, las entidades del tercer sector han sostenido durante décadas una parte esencial del bienestar colectivo, atendiendo a personas vulnerables y abriendo caminos reales hacia la inclusión. Por eso, defendió que la sociedad tiene una deuda con ellas y que esa deuda debe traducirse en algo muy concreto: más seguridad, más estabilidad y más certidumbre.

No ocultó que proyectos de la envergadura de AFAS, con varios centenares de profesionales, necesitan poder planificar a medio y largo plazo. Y para eso, advirtió, no bastan los reconocimientos puntuales ni las buenas palabras. Hace falta respaldo estable por parte de las administraciones, mediante convenios y fórmulas de colaboración que permitan trabajar con horizonte y no con incertidumbre.

Aunque recordó que la Diputación no tiene competencias directas en atención social, sí dejó claro que la institución provincial seguirá implicada en el apoyo a las entidades del tercer sector, entre ellas AFAS, como ya viene haciendo en distintos proyectos. En ese tramo final de su intervención, reivindicó también el papel histórico de la Diputación de Ciudad Real, una institución que, según señaló, siempre ha tenido “alma”, promotora en su día de la cultura y también atenta a las personas más vulnerables.

Como cierre, trasladó a los responsables de AFAS un mensaje nítido: la Diputación Provincial de Ciudad Real seguirá siendo un colaborador fiel y leal. Con esa promesa, y tras felicitar de nuevo a los premiados, concluyó una intervención que reforzó dos ideas esenciales: que Tomelloso sigue siendo un faro cultural en la provincia y que AFAS ha logrado convertir la inclusión en una realidad tangible a través del arte.

La gala dejó así una fotografía muy clara: una ciudad orgullosa de su identidad cultural, una entidad admirada por su labor social y un certamen que, desde su primera edición, ya apunta a convertirse en una cita de referencia. Una noche de premios, sí, pero también de reconocimiento, de compromiso y de futuro.

La jornada concluyó con una cena en el mismo Casino de Tomelloso, en un ambiente de celebración, cercanía y reconocimiento a todos los que han hecho posible esta primera edición. Fue el cierre natural para una cita que no solo ha servido para inaugurar una exposición, sino también para lanzar un mensaje claro: la cultura, cuando se entiende de verdad, amplía horizontes, dignifica y une.

Con este I Certamen Cultural Inclusivo “AFAS 2026”, AFAS da un paso firme al incorporar el arte a su misión social y educativa, y lo hace con una iniciativa de notable altura estética y humana. Tomelloso responde así con una imagen luminosa de sí mismo: la de una ciudad que cuida su legado, abre espacios al talento y entiende que la inclusión no es un eslogan, sino una forma de construir comunidad.

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