La Virgen de la Soledad vuelve a situarse en el centro de la devoción popular con un besamanos que se celebra durante hoy, mañana y el viernes en la Iglesia de la Asunción de Ntra. Sra., en una convocatoria cargada de fe, emoción y sentido de pertenencia. La Hermandad impulsa esta cita como una ocasión muy especial para que los fieles puedan acercarse a la imagen, rezar ante ella y mostrarle su cariño en unos días de intensa significación religiosa.
El besamanos se desarrolla en horario de 9:30 horas a 14:00 horas y de 17:00 horas a 22:00 horas, quedando interrumpido únicamente por la celebración de la Santa Eucaristía de la tarde. Se trata, por tanto, de una amplia franja horaria que facilita la asistencia de vecinos, devotos y visitantes, en un ambiente que promete ser de recogimiento, respeto y profunda emoción.
Además de este gesto de veneración, durante estas jornadas también están disponibles las medallas conmemorativas de la restauración de la imagen, un recuerdo simbólico que adquiere un valor todavía mayor por el momento en el que llega. Y es que, una vez concluida la Semana Santa, la Virgen de la Soledad partirá a Sevilla, donde permanecerá hasta septiembre para ser sometida al correspondiente proceso de mantenimiento. La Hermandad pone así al alcance de los fieles un elemento que no sólo tiene valor sentimental, sino que también queda ligado a una etapa importante en la conservación del patrimonio devocional.
Con esta iniciativa, la Hermandad da un paso más en su objetivo de reunir apoyo económico para sufragar los gastos derivados de la restauración. Según se informa, con un donativo igual o superior a 20 euros los asistentes podrán colaborar con esta causa, en una fórmula que combina devoción y compromiso con la conservación de la imagen. Como explica la propia organización, se busca conseguir “donativos para sufragar el gasto que conlleva la restauración”, apelando a la sensibilidad de quienes mantienen un vínculo especial con la Virgen de la Soledad.
Para resolver cualquier duda o ampliar la información, las personas interesadas pueden dirigirse a los miembros de la Hermandad, que estarán presentes durante el besamanos. De este modo, la convocatoria no sólo se presenta como un acto religioso de primer orden, sino también como una llamada cercana y directa a la colaboración de todo aquel que quiera aportar su granito de arena en un momento clave para la imagen.
En definitiva, la Hermandad convierte este besamanos en mucho más que una cita de calendario: lo transforma en un encuentro entre la fe, la tradición y la responsabilidad compartida. Una de esas convocatorias que se viven con el corazón y que dejan huella en quienes acuden.



















