Visitar las cuevas de Tomelloso supone introducirse en el desarrollo histórico de la agricultura de la localidad y en el lugar donde finalizaba su proceso económico.
La impresionante cifra de cuevas que llegaron a existir en la localidad refleja el proceso de desarrollo protagonizado por los agricultores y otorga valor y significado a su admirable capacidad para resolver los problemas mediante su propio esfuerzo.
De las 2.200 cuevas que llegaron a existir se ha pasado a las aproximadamente 620 que permanecen en la actualidad. Estas construcciones determinaron, durante cerca de 70 años de historia, una parte fundamental del desarrollo económico de numerosos agricultores, permitiéndoles alcanzar unas condiciones de subsistencia y bienestar muy notables.
Las cuevas fueron la auténtica caja de ahorros de los agricultores. En ellas disponían de un almacén de reservas con el que podían cubrir las necesidades económicas de las familias agrarias.
Además de contribuir al mantenimiento de la economía familiar, las existencias almacenadas constituían una reserva potencial para afrontar otras necesidades e incluso para incrementar sus disponibilidades económicas.
Las cuevas contaban con un espacio destinado a albergar las tinajas, en las que se elaboraban las uvas procedentes de la cosecha familiar. El agricultor calculaba el espacio necesario en función de las producciones que esperaba obtener.
Ejemplos de dimensiones y capacidad de algunas cuevas
| Superficie (m²) | Número de tinajas | Volumen (litros) |
|---|---|---|
| 54 | 6 | 28.800 |
| 102 | 11 | 88.000 |
| 175 | 23 | 114.580 |
Lógicamente, existen cuevas de distintas dimensiones. No obstante, se ha elaborado una media a partir de los datos correspondientes a 630 cuevas visitadas, con los siguientes resultados:
- Superficie media: 108 m²
- Altura: 7,9 metros
- Volumen total: 862 m³
- Capacidad: 7.246 arrobas
- Capacidad total: 122.835 litros
- Altura media desde el suelo hasta el desgarre: 2,83 metros
Aunque la distribución del espacio de las cuevas suele ser similar, cada una posee sus propias particularidades. Esta circunstancia hace que no existan dos cuevas iguales, ya que todas presentan peculiaridades específicas.
Estas diferencias pueden apreciarse en elementos como las escaleras, las entradas a los pasadizos, los adornos de las pasarelas, las tinajas de distintas formas o la ubicación de utensilios concretos.
También pueden encontrarse diferentes tipos de maquinaria y aparatos destinados a usos específicos, algunos de ellos especialmente curiosos e interesantes, que ayudan a comprender la historia agrícola, vitivinícola y económica de Tomelloso.
Las cuevas de Tomelloso: «Un orgulloso patrimonio de esfuerzo y sacrificio humano (XLIX)»












