El pasado 31 de diciembre de 2025, último día del año, se celebró en Madrid una de esas carreras que muchos corredores sueñan con vivir al menos una vez: la Nationale Nederlanden San Silvestre Vallecana, una cita que despide el calendario deportivo con un pulso único y una atmósfera difícil de reproducir en otra parte.
La prueba se disputa cada 31 de diciembre desde 1964 y está considerada una de las 10K más emblemáticas del circuito internacional. Su prestigio se sustenta en el nivel deportivo, la organización y el impacto popular de una carrera que, año tras año, convierte la capital en un gran escenario para el atletismo urbano.
La Vallecana se estructura en dos competiciones —una popular y otra internacional, especialmente orientada a atletas profesionales— y culmina con la llegada en el entorno del Estadio de Vallecas, un final que forma parte del imaginario de miles de corredores.
Aún con la resaca emocional de lo vivido el 31 de diciembre, el A.C. Manchathon vuelve a pronunciar una frase que, dentro del club, ya es tradición: la San Silvestre Vallecana es la “mejor carrera del mundo”. Y lo hace después de una edición intensa, celebrada como una jornada marcada por el compañerismo, el esfuerzo y el ambiente de una ciudad entregada.
Un año más, la expedición del Manchathon partió desde Tomelloso a las 13:00 horas, con alrededor de 60 atletas que se sumaron a la conmemoración del 61.º aniversario de la Vallecana. Para el club, además, supuso una cifra con sabor especial: su 16.ª participación consecutiva en esta clásica del 31 de diciembre.
La llegada a Madrid se produjo en torno a las 15:00 horas, y el desplazamiento volvió a contar con el apoyo logístico de la empresa Autobuses García Ramírez, un detalle que permitió una operativa cómoda en una tarde donde cada minuto cuenta. El grupo quedó prácticamente situado junto a la línea de salida, ubicada en la esquina sur del Estadio Santiago Bernabéu, punto neurálgico desde el que se desencadena la magia de la Vallecana.
Con el margen de tiempo a favor, el club aprovechó la tranquilidad previa para repetir una imagen ya clásica: la foto de grupo, con todos los integrantes reunidos antes del reto. A partir de ahí, la rutina del corredor tomó el mando: un café rápido, el calentamiento habitual y, seguidamente, el cambio a la indumentaria de competición para dirigirse al cajón de salida.
En ese cajón, la Vallecana vuelve a demostrar que es deporte, pero también es celebración. El Manchathon convirtió la espera en un ritual compartido: se cantó, se bailó y sonó el karaoke con “Mi gran noche”, mientras la energía del público y la música —con presencia de Dj Nano— iban elevando el termómetro emocional de la tarde.
A lo lejos, una marea de corredores —más de 40.000, según el relato del club— aguardaba impaciente el instante exacto de cruzar el arco. Y cuando llegó, el espectáculo fue total: tras la cuenta atrás, el confeti, las luces y la música marcaron el inicio a las 17:00 horas, con salida en Concha Espina.
El recorrido arrancó con una primera subida corta que pronto dio paso a zonas de bajada donde las piernas encuentran ritmo. La Vallecana alterna desniveles y tramos rápidos, y atraviesa vías y enclaves reconocibles como Serrano, la Puerta de Alcalá, Cibeles, el entorno del Prado o la Estación de Atocha, siempre con una banda sonora constante: la de miles de personas animando a pie de calle.
Pero si hay un punto donde todo se multiplica, ese llega alrededor del kilómetro 7,5, cuando la carrera entra en Vallecas. Allí la grada urbana aprieta, la emoción sube y el apoyo se vuelve casi físico. Es el preludio de uno de los momentos decisivos: la dura cuesta de cerca de un kilómetro que exige cabeza, carácter y oficio. Tras coronarla, queda apenas un último esfuerzo: aproximadamente mil metros hasta la meta.
La llegada en la calle Payaso Fofó se vivió como el broche de una carrera vibrante, con la adrenalina disparada y ese instante final donde, como suele decirse, la emoción termina imponiéndose al cronómetro. Para el A.C. Manchathon, el balance fue claramente positivo: un nuevo éxito deportivo colectivo, con actuaciones destacadas y marcas de gran valor.
Entre los nombres propios, sobresalió Constan Jaén, 6.º en el podio final, confirmando una progresión sostenida. El club subrayó, en la misma línea, la evolución de David Bascuñana, como ejemplo del trabajo continuado que acerca objetivos ambiciosos. También brillaron Moisés Arribas, Jesús Quintanilla, Francisco Chicote y Guillermo Páramo, todos por debajo de 34:30, una barrera que en una Vallecana exigente tiene un significado especial.
A continuación, el club compartió una relación de tiempos de su participación en la 10K de la San Silvestre Vallecana, reflejo de un grupo amplio y diverso donde cada marca cuenta:
- Constan Jaén — 30:50 — 6.º General y 4.º Senior
- Moisés Arribas — 33:03 — 3.º Master35
- Jesús Quintanilla — 33:10
- Francisco José Chicote — 33:52 — 4.º Master35
- Guillermo Páramo — 34:03
- Hamza Ejmel — 35:16
- Fran Fernández — 35:45
- Pepe Valero — 36:11 (Internacional)
- Iker Ortiz — 36:49
- Víctor Sierra — 37:19
- Carlos Jaén — 38:06
- Miguel Ramírez — 38:10
- Damián López — 39:25
- José Luis Ruiz — 39:25
- Antonio García — 39:30
- José Luis Muñoz — 40:14
- Moha Echakri — 40:15
- Laura Gallego — 40:57
- Alonso Fernández — 41:20
- Ángel Plaza — 45:18
- Mario Lara — 45:33
- Mireya Aragonés — 45:39
- Faus Reyes — 48:15
- Pepe Sánchez Montero — 48:23
- Félix Pedraza — 49:34
- Elena Vergara — 49:39
- Lucía Fernández — 50:30
- Yolanda Bono — 50:48
- Maite Vergara — 50:49
- Rosario González — 50:49
- Josefina López — 51:14
- Ery Puentes — 52:05
- Ana Gema Cantón — 53:11
La lectura que hace el club tras la prueba va más allá de la clasificación: “Cada tiempo es un logro”, insiste el Manchathon, que reivindica el valor de cada dorsal y de cada entrenamiento. En ese mensaje, el grupo deja una idea central como declaración de intenciones para el nuevo año: “NO HAY EXCUSAS” cuando se trata de perseguir metas y sueños deportivos.
Con ese espíritu, el A.C. Manchathon trasladó su felicitación: “FELIZ AÑO NUEVO 2026”, “MUCHOS KILÓMETROS” y un grito que ya suena a identidad de equipo: “VAMOS MANCHATHON”.
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