Marquinetti y la EASDAL sellan una alianza que lleva el diseño de Tomelloso al Campeonato de España de Pizzas Gourmet

La colaboración entre la EASDAL y la Escuela Marquinetti da forma a un proyecto académico con salida profesional y visibilidad nacional.

Tomelloso vuelve a situar el diseño en el centro de la conversación cultural y educativa con la presentación del proyecto “Concurso Diseño de Trofeo para el Campeonato de España de Pizzas Gourmet”, una iniciativa nacida del convenio de colaboración entre la Escuela de Arte y Superior de Diseño Antonio López (EASDAL) y la Escuela Marquinetti. La propuesta se ha dado a conocer en el marco de las X Jornadas “Volar con el Diseño”, en un acto que también ha acogido la entrega de premios y la exhibición de los prototipos desarrollados por el alumnado.

La cita no solo ha servido para mostrar el resultado final de meses de trabajo. También ha permitido poner en valor un proyecto que, tal y como ha defendido la directora del departamento de diseño de producto y coordinadora del proyecto, Mónica González, trasciende lo puramente académico para conectar de forma directa con el mundo profesional. González ha explicado que esta experiencia “va más allá de un diseño o de un trabajo académico”, ya que ha permitido plantear al alumnado un encargo real, con condiciones concretas y con un destino final de primer nivel.

Ese destino no es menor. El trofeo ganador formará parte del V Campeonato de España de Pizzas Gourmet, una cita de referencia para el sector que se celebrará en abril de 2026 con el impulso de Jesús Marquina, la Asociación Española de Pizzeros Artesanos (AEPA) y el Grupo Gourmets. En ese escaparate nacional, la pieza diseñada en las aulas de Tomelloso se convertirá en símbolo de un certamen que cada año gana visibilidad y peso dentro del panorama gastronómico.

Para la EASDAL, el proyecto ha supuesto un motivo de orgullo desde el primer momento. La iniciativa llegó como una oportunidad concreta y el centro decidió activarla de inmediato junto a la Escuela Marquinetti, que respaldó la propuesta desde el arranque. Esa rápida sintonía permitió construir una experiencia formativa completa, seria y exigente, en la que el diseño dejó de ser una hipótesis de clase para convertirse en una respuesta real a una necesidad real.

Mónica González, ha subrayado que el proceso ha sido “muy interesante”, aunque también intenso. Ha habido muchas horas de trabajo, ajustes y toma de decisiones, pero precisamente ahí ha estado una de las grandes lecciones del proyecto: enseñar al alumnado a responder a encargos en los que hay una entrega cerrada, unas limitaciones concretas y una pieza que debe funcionar no solo sobre el papel, sino también en la práctica. En este caso, además, con la responsabilidad añadida de saber que el diseño seleccionado estará presente en una competición nacional de gran repercusión.

Ese componente de realidad ha funcionado como un auténtico estímulo para los estudiantes. Ver que una idea trabajada en el aula puede acabar materializándose y exhibiéndose fuera del centro supone, según se ha destacado durante el acto, una experiencia especialmente valiosa. La dirección de la EASDAL ha insistido en que el diseño necesita alimentarse de esa relación con empresas e instituciones, porque ahí es donde el aprendizaje adquiere una dimensión más completa y más honesta.

La experiencia ha tenido un valor añadido muy especial para el alumnado de primer curso, que ha podido enfrentarse desde sus primeros meses de formación a un proyecto con condiciones profesionales reales. En el concurso han participado estudiantes de primero, segundo y tercero del Grado en Diseño de Producto de Enseñanzas Artísticas Superiores. Cuarto curso no ha podido sumarse debido al desarrollo de su trabajo final, aunque, según se ha señalado, no ha sido por falta de interés. El trabajo se ha organizado de forma interdisciplinar entre esos tres niveles para enriquecer el proceso creativo y técnico.

Lejos de plantearse como un ejercicio libre sin más, el concurso ha exigido ajustarse a criterios concretos de presupuesto, materiales, tiempos de producción y viabilidad. Ahí ha estado, precisamente, una de las partes más duras y más útiles del proceso. La directora ha reconocido que ese filtro ha hecho el trabajo “un poquito más complejo, más duro”, pero también ha remarcado que esa exigencia acerca al alumnado a la verdadera naturaleza de los proyectos cuando salen fuera de las aulas. En otras palabras, les ha permitido entender cómo se diseña cuando la creatividad debe convivir con la realidad.

En total, se han desarrollado 16 prototipos, resultado de un proceso completo que ha incluido idea, bocetos, planos técnicos, renders, memoria de viabilidad y realización material de las propuestas. Sin embargo, al concurso final han llegado 13 diseños, ya que algunas propuestas quedaron fuera por no ajustarse de manera estricta a los parámetros establecidos. La organización ha sido tajante con ese cumplimiento, precisamente para garantizar que el trofeo elegido pudiera reproducirse en tiempo, forma y coste. Esa decisión, lejos de restar valor al trabajo previo, refuerza el carácter profesional del proyecto.

Desde la Escuela Marquinetti, la valoración también ha sido especialmente positiva. Rocío, representante de la entidad colaboradora, ha destacado el orgullo que supone participar en la formación del alumnado y, sobre todo, hacerlo desde la propia localidad. Para Marquinetti, el hecho de que estos trofeos viajen a un campeonato con la repercusión de la Feria Gourmet multiplica la visibilidad del trabajo realizado en Tomelloso. La representante ha asegurado que la organización se encargará de contar “de dónde vienen estos trofeos tan bonitos”, en una clara apuesta por reconocer públicamente el talento joven y el origen del proyecto.

Su valoración ha ido, además, más allá del diseño ganador. Ha querido poner el foco en el conjunto de las propuestas y en el esfuerzo de todos los participantes, recordando que cada trofeo presentado posee una identidad propia y una aportación singular. Ese respaldo público al trabajo del alumnado refuerza el sentido de una colaboración que no solo busca una pieza final, sino también abrir camino, dar visibilidad y acompañar a quienes empiezan a hacerse un hueco en el sector creativo.

En cuanto al criterio de selección, la representante de Marquinetti ha reconocido, en tono cercano, que la deliberación no ha estado exenta de debate. “Ha habido un poquito de controversia”, ha admitido, al explicar que en la familia hay distintas sensibilidades y gustos. Aun así, el proyecto premiado ha terminado destacando por varios factores clave: la originalidad, la conexión con la esencia del oficio pizzero y, sobre todo, ese punto diferencial que lo aleja de lo habitual. En palabras de la propia organización, se ha buscado “ese toque diferente que no estamos acostumbrados a ver en trofeos”.

Con esta iniciativa, la Escuela de Arte y Superior de Diseño Antonio López de Tomelloso y la Escuela Marquinetti firman una colaboración que deja una idea clara: cuando la formación se conecta con el tejido profesional, el aprendizaje gana fuerza, el talento joven encuentra escaparate y el diseño demuestra que puede ser, al mismo tiempo, cultura, oficio y futuro.

La ganadora del primer premio con «Diseño trofeo Vertical» ha sido Sara Lara Sanabrias.

Primer Accésit: «La Scala», de Daniel Sánchez-Carnerero Chacón

Segundo Accésit: «Margherita di Sabor», de Carolina Campo Rodríguez

Enhorabuena a todos. Os dejamos con algunas fotografías:

trofeo campeonato pizzas easdal
trofeo campeonato pizzas easdal 2

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